Archivo del sitio

Semana 10: Día 66: Esos vegetarianos que corren…

No-meat-gorilla

¿Empezaste a correr y te hiciste vegetariano? ¿Ya eras vegetariano y querés comenzar a hacer deporte? ¿No te interesa dejar la carne pero te intriga cómo hacen esos amantes de los árboles para no desmayarse después de dar dos pasos? Este post es para vos…

Hay un gran consenso erróneo de que para tener fuerza necesitás proteína animal. Esto deriva en que se decidió que a este nutriente se lo llame “de alta ca;odad” y al de origen vegetal se lo considere de “baja calidad”. Pero esto va más allá de una etiqueta (Homero decía que a todo el mundo le gustaría la yerba mala si la llamaran “yerba buena”). La decisión de estos nombres radican en la velocidad en que el cuerpo los asimila. Es lógico pensar que, al ser animales, tenemos que consumir proteína animal, pero como atestiguan muchos deportistas de alto rendimiento y hasta atletas con muchísima fibra muscular, una dieta vegetariana (e incluso una vegana) no invalida tener un físico espléndido.

Es probable (pero no aplica al 100% de los casos) que el dejar de consumir derivados de animales haga que bajes de peso y que tu porcentaje de grasa decrezca. Nosotros somos una maquinaria perfecta que realiza una enorme cantidad de procesos realmente espectaculares, pero todo comienza con el sol. Este astro al que le damos vuelta cada año irradia energía que es procesada por las plantas a través de la fotosíntesis. Esto pasa a las criaturas que se alimentan de ellas. Se le da mucho crédito a la grasa como fuente de calorías, pero hemos evolucionado lo suficiente como para no depender de ella. No vivimos aislados, en medio de la helada tundra, necesitando casar osos polares para sobrevivir. Apostaría a que tenés un almacén o un supermercado chino a menos de dos cuadras de tu casa. Esta situación hace que puedas elegir qué comer en lugar de alimentarte con lo que puedas obtener por necesidad. Los vegetarianos eligen, la grasa no forma parte de su dieta básica, y rara vez tienen sobrepeso.

Hay que comer inteligentemente, sea cual sea tu fuente de alimentación. Podés ser vegano y vivir a pizza de cancha, papas fritas y cerveza. Te aseguro que no vas a ser una persona sana. La base para hacer deporte es darle a tu cuerpo la energía que necesita. La comida es nuestro combustible, y para que nuestros músculos trabajen necesitan de hidratos de carbono. Ese elemento que absurdamente es dejado de lado por algunas dietas es lo que nos permite ejercitar, movernos y hasta que nuestros órganos y cerebro funcionen. Por eso los cereales son un elemento importante de nuestros platos, así como las frutas y verduras.

En segunda instancia, necesitamos proteínas. Muchos asocian esto con la carne, la leche y los huevos, pero podemos obtener este nutriente del reino vegetal con un mayor beneficio a la salud. Las proteínas proporcionan los materiales que sirven para la formación y reparación de los tejidos del organismo. Fundamentales para el crecimiento, desarrollo y conservación de la vida. Son el alimento básico de las células y proporcionan los materiales que constituyen los músculos, huesos, glándulas, órganos internos, sistema nervioso, sangre y otros líquidos del cuerpo, como así también la piel, el cabello y las uñas. Algunos cereales, sobre todo en combinación con otros vegetales, son excelentes fuentes proteicas. En general, las proteínas vegetales son más variadas, completas, fáciles de digerir y económicas. Una buena fuente de aminoácidos son el amaranto y la quínoa. La soja es el cereal con proteína vegetal más conocido y producido a nivel mundial. Tiene la ventaja sobre la carne de disminuir el colesterol en sangre (colesterolemia).

El cuerpo puede lograr aminoácidos de una forma limitada. No puede fabricar ocho de los aminoácidos que forman parte de las proteínas que consume y, en consecuencia, debe tomarlos directamente de los alimentos. Estos aminoácidos se llaman esenciales y son ocho: isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptofano y valina.

La buena calidad nutricional de la comida se logra cuando se combinan en una misma ingesta proteínas que compensen sus deficiencias en aminoácidos esenciales, por ejemplo, un alimento deficiente en lisina, pero con exceso de metionina, o viceversa. Desde el punto de vista nutricional, la quinoa tiene proteínas superiores a la caseína de la leche (además de que contiene mayor cantidad de hierro y calcio). Y, a pesar de contener menor porcentaje de proteína que la soja (que tiene 33%), posee 16 aminoácidos. En el caso de la lisina, posee 1,4 veces más que la soja, 5 veces más que el maíz, 20 más que el trigo y 14 más que la misma leche.

Lo básico para tener una dieta equilibrada y la energía necesaria es comer seis veces al día. No es fácil romper con los hábitos, y cualquiera creería que hacer esto induciría a la gordura desmedida. Pero nuestro cuerpo necesita combustible constantemente, además de que al darle trabajo al estómago evitamos la hinchazón y tenemos un mejor trabajo digestivo. Las frutas son excelentes colaciones, que podemos acompañar tomando abundante agua. Los desayunos son los que deben ser abundantes, porque además de ser la priemra comida del día es la siguiente al período donde el organismo pasa más tiempo sin alimento.

En mi caso particular mi alimento básico es el cous cous. Es fácil de preparar y una gran fuente de hidratos. Se pueden combinar con cualquier cosa, como soja y/o pasas de uva. Para los que les cuesta comer vegetales u hojas verdes, una prepizza con un buen colchón vegetal es una excelente opción. Lo ideal para cualquier alimentación sana es que el contenido de grasa de los alimentos no supere el 7% (esto se averigua fácilmente, leyendo la tabla nutricional de los paquetes… diría que las frutas y verduras están dentro de los valores aceptables). La soja en cualquiera de sus variantes (milanesas, hamburguesas, salchicas) o el seitán también han tenido muy buen resultado en mi caso (ojo, el brote de soja contabiliza como cualquier verdura y no como una buena fuente de proteínas).

Y como siempre digo, ante cualquier duda lo mejor es consultar a un nutricionista. No es fácil encontrar un profesional que adhiera a nuestro modo de vida vegetariano/vegano, pero tendremos mejores resultados si nos asesoramos para armar una dieta completa y variada. Después de incontables generaciones que jamás cuestionaron nuestras costumbres alimenticias, se está imponiendo un estilo de vida más saludable y menos carnívoro. Si yo pude hacer maratones y ultramaratones sin depender de la carne ni la leche, ¿por qué no podría cualquiera?

Semana 4: Día 22: Ir a un cumpleaños siendo vegano

Esta noche fui al cumpleaños de mi cuñada. Mi hermano, Santiago, ya me había advertido que me lleve mi propia comida. Porque, reconozco, no es fácil alimentar a un vegano. Así que asistí con mi bolsita de cena, y vi desfilar montones de platos que no podía comer.

Antes era más fácil. Nos juntábamos a comer empanadas, y entre las de carne y jamón y queso, armaban una tanda de queso y cebolla para mí. Ahora se las compliqué, y al no consumir más proteínas de origen animal, solo queda comerme el repulgue. Esta vez la safé con un plato de salchichas de soja, y antes de salir (como para llegar sin hambre) me comí un paquetito de pretzels. Pero en medio de la fiesta me di cuenta la cantidad de cosas que no voy a poder volver a probar. El pan eran figazitas de manteca, las pizzetas tenían queso, la torta dulce de leche y crema. Y ni siquiera estoy mencionando los sanguchitos de matambre, la albóndigas y todos los otros platos con carne.

Ahora entiendo por qué los veganos se juntan en sociedad. La comida es un evento que congrega a las personas y las acerca. Yo no me sentí aislado, de hecho me dio pie a explicar mi base vegana y despotricar contra los productos derivados de los animales, pero es como que la cena hermana a las familias y los amigos, y es duro quedar como un “cortado” que le dice a todo que no.

En el cumpleaños me preguntaron por qué me había vuelto vegano y si mi nutricionista sabía lo que estaba haciendo. Expliqué que voy a hacer una Misión vegana (160 km en Villa La Angostura) y así demostrar que no es cierto que los que no comemos carne somos más débiles, o que la fuerza pasa por la proteína animal. No creo que yo sea una especie de Mesías del veganismo, pero es inevitable tomar este tipo de decisiones y tener que explicarlas a tus allegados. Inevitablemente uno se termina volviendo nn moderador de causas alimentarias.

Creo que la mejor opción, de acá en más, va a ser seguir llevando la viandita. Los agasajados sabrán comprender, y con el tiempo todos irán incorporando opciones veganas al menú. Y las tortas no me tientan desde hace rato. Pero no se puede ir a un cumpleaños siedo vegano… sin tener que dar algunas explicaciones. Algún día, todo esto será muy habitual, y entre las pizzetas siempre habrá alguna de fugazza…

Semana 48: Día 335: El tenedor es tu mejor aliado

¿Qué tienen en común Bryan Adams, Alanis Morissette y Sinéad O’Connor? “Son cantantes”. Es cierto. ¿Y qué hay de Pamela Anderson, Alec Baldwin, Kristen Bell, Linda Blair, Michelle Pfeiffer, Joaquin Phoenix, Brad Pitt y Eric Roberts? “Son actores”. Bien, venimos prestando atención. ¿En qué se relacionan todos ellos con Morrissey, Bill Clinton y su hija Chelsea, Ben Stiller, Mike Tyson, Thom Yorke y André 3000? “Son famosos”. Bueno, sí. Pero hay algo más. Estas personas “conocidas”, junto a Ted Danson, Ellen DeGeneres, Woody Harrelson, Jared Leto, Moby, Prince, Alicia Silverstone y mi ídolo de toda la vida, “Weird Al” Yankovic, son veganos. Ni vegetarianos siquiera. No consumen ningún derivado de animales.

Ozzy Osbourne, que se comía la cabeza de murciélagos (Batman, agarrate) y Steve-O, ese loquito que se dejaba hacer de todo (como un piercing que le juntaba los dos cachetes del… en fin) también son veganos. Por ahora podríamos hablar de una moda entre famosos. Así como todos empezaban a ser de la cábala o la cientología, las tendencias que, en apariencia, los destaca del resto, son rápidamente adoptadas. Sé que en el fondo estos posts sobre alimentación tienden a volverse repetitivos, pero me tranquiliza, buscando veganos entre gente conocida, cruzarme también con atletas como las hermanas Williams, Venus y Serena. O Mike Tyson. La hermosa modelo y luchadora libre Taryn Terrell. El físico-culturista Robert Cheeke. El múltiple campeón olímpico Carl Lewis. El triatleta y activista Brendan Brazier. Y podría seguir así, aburriendo a todos.

Cada vez me convenzo más de que la alimentación es el mejor aliado para una vida saludable. Incluso ahora, que estoy a 4 semanas de empezar un año de veganismo, los lácteos me caen mal. Es psicológico, lo sé. Pero la cantidad de procesos en el cuerpo que se entorpecen por el consumo de proteína animal supera ampliamente cualquier beneficio que puedan imaginar.

Si quieren, no nos vayamos a los extremos. Comer en exceso es un problema. No hidratarse correctamente, no consumir alimentos nutritivos, todo eso nos juega en contra. Y es una cuestión cultural. ¿Qué otra cosa le damos a los chicos para calmar su hambre (o que dejen de hinchar las guindas) que galletitas? 100 gramos contienen un tercio de grasa refinada. Pero no nos lo cuestionamos. Así nos educamos, que ante el hambre, siempre viene bien un paquete de papas fritas, o un alfajor. Y así se nos pasa la vida, y en esa costumbre de comer grasa (que está ahí, es barata y lo venden en cada esquina), luego queremos algún resultado milagroso, una dieta o un aparato que vendan en la tele que nos dé un cuerpo trabajado con tan solo 5 minutos al día.

El tenedor es nuestro mejor aliado. Si les parezco extremo, no se vayan al veganismo, ni siquiera al vegetarianismo. El gran cambio para nuestra vida empieza cuando vamos al supermercado y elegimos qué comprar. Lo que esté en la alacena y en la heladera nos acompañará el resto de la semana. ¿No conviene, ya que todos estamos obligados a comer, que lo usemos para nuestro propio beneficio?

Semana 48: Día 329: A cinco semanas del comienzo

Entramos en la semana 48. En exactamente 21 días estaré acomodándome en mi asiento en el avión. Como soy un caballero, cederé la ventanilla, ya que pienso dedicarme a descansar. Ese viaje me llevará por diferentes ciudades hasta llegar a Atenas, donde NO correré la Espartatlón… pero tengo planeado ver la largada e intentar aprender todo lo que pueda de los corredores experimentados.

El objetivo de este año, poder correr esta monstruosa carrera, no se cumplió. No fue en vano, me sirvió para tomar dimensión de con qué me enfrento, así que cuando lo reintente, el año próximo, no va a tener tanto halo de misterio. Voy a seguir entrenando, y apenas regrese de La Misión (en realidad, apenas me recupere de tamaña aventura) quiero empezar a entrenar duro para poder clasificar en los 100 km en menos de 10 horas.

En medio del viaje, de rompebolas que soy, voy a abandonar todo tipo de proteína animal. Ojalá me salga bien, y algún día alguien quiera volverse vegano, y cuando su madre pegue el grito en el cielo, él pueda decir “Quedate tranquila, má. Hubo un corredor vegano que corrió 246 km y no le pasó nada”. No me interesa adoctrinar sobre los derechos de los animales, ni adorar a Krishna, ni hago esto por convicciones morales. Ni siquiera lo necesito por mi salud, porque la verdad es que ando bastante bien. Sí es una cuestión de fe, realmente creo que hay enfermedades horribles que mantendríamos a raya, como el cáncer o las cardiopatías, si pegásemos un volantazo en nuestro actual curso alimenticio. Muchos dicen que comer solo verduras de hojas, frutos y hortalizas es una locura, y argumentan en primer lugar que no tendrías la fuerza necesaria. Como no me gusta citar a otros porque nunca tendré una real certeza, voy a hacer la prueba yo. Supongo que si el veganismo me quitase fuerzas, lo notaría en los primeros meses, y mi intención de correr los 100 km es en marzo. Veremos, veremos…

Un paso a la vez. A este año del blog todavía le queda una media maratón y una maratón completa, una en Buenos Aires, otra en Atenas, acompañando a mi media naranja, Vicky. Yo ya había prometido el año pasado que este 2012 iba a ser menos competitivo y que iba a aprender a compartir una carrera. Y realmente es algo que disfruto un montón. En exactamente 5 semanas estaré recorriendo las calles griegas, buscando llegar al Estadio de Maratón. Esta vez, a diferencia de la vez anterior, no lo voy a hacer solo.

A %d blogueros les gusta esto: