Archivo del sitio

Semana 48: Día 333: Corredores célebres: Usain Bolt

De todas las biografías que han aparecido en este blog, probablemente el nombre de Usain Bolt sea el que más les suene. Este jamaiquino de tan sólo 24 años mide 1,95 m, lo que podría explicar su gran zancada que lo ha hecho acreedor de varias medallas de oro.

Apodado “Lightning Bolt” (relámpago) acaba de ser noticia al ganar en la Diamond League de Estocolmo, haciendo 200 metros en 20,03 segundos. Este tiempo demencial, sin embargo, no es su mejor marca, que se ubica en los 19,19 segundos, y es un récord mundial. Su otro hito se encuentra en los 100 metros llanos, que los realizó en 9,58 segundos.

Usain St. Leo Bolt nació el 21 de agosto de 1986 en Sherwood Content, un pequeño pueblo de Trelawny, en Jamaica. Sus padres tenían un almacén, y se pasó su infancia jugando al cricket y al fútbol con su hermano. Los deportes eran su pasión. Ya en la primaria demostró su velocidad de sprinter, y a los 12 tenía el record de la escuela en 100 metros.

En la secundaria, su instructor de cricket notó su velocidad y, muy a su pesar, le sugirió que se pasara al equipo de atletismo. Pablo McNeil se convirtió en su entrenador, quien encontró como principales obstáculos la falta de compromiso de Usain al entrenamiento y su predisposición a hacer bromas. Aunque comenzó a hacer podio en las competencias que lo tenían como concursante, sólo alcanzaba la medalla de plata, sin poder explotar al máximo su potencial. Es que el jamaiquino no estaba tan interesado en el atletismo, y se la pasaba haciendo tonterías, como esconderse en lugar de participar de las pruebas clasificatorias.

Afortunadamente el resto veía claramente las capacidades de este muchacho, y obtuvo mucho apoyo del Primer Ministro jamaiquino. A los 15 ya había alcanzado su estatura actual. La presión sobre él comenzó a ser tanta que antes de una carrera se puso las zapatillas en el pie equivocado. Esta experiencia resultó reveladora, ya que aprendió a no dejar que los nervios previos a una carrera lo afecten.

A pesar de su juventud, Bolt comenzó a cosechar medallas y a romper récords. Su forma de no sucumbir ante la presión de su país natal (que lo tenía como un ídolo indiscutido) era tomarse las cosas no muy en serio. Visitaba restaurantes de comida rápida, jugaba al basket y salir de fiesta.

En 2004 cambió de entrenador, Fitz Coleman, y comenzó su carrera profesional. Participó de las olimpíadas de Atenas en el equipo de Jamaica, pero una lesión lo retrasó y logró tiempos muy decepcionantes.

Al año siguiente llegó finalmente el momento de cambio en su vida. Era hora de tomarse el entrenamiento realmente en serio. Glen Mills se convirtió en su nuevo entrenador, y aunque logró encaminar la desordenada vida de Usain, sus lesiones lo seguían reteniendo, y a los 18 años no lograba explotar a fondo sus capacidades. Su entrenador y su manager lo presionaban para hacer distancias más largas, como 400 metros, lo cual no lo estimulaba. Pero decidió ir de a poco y adquirir experiencia.

El tiempo pasaba, y Usain acumulaba podios. Su comportamiento había mejorado, por lo que su entrenador le permitió el capricho de competir en los 100 metros en el 23er  encuentro Vardinoyianno de Rethymno, Creta. Su tiempo, de 10,03 segundos, le valió una medalla de oro y un nuevo entusiasmo por este deporte. Las medallas de plata del Campeonato Mundial de Osaka 2007 también lo motivaron a seguir esforzándose.

Sus marcas comenzaron a mejorar, lo que logró la admiración de los corredores más experimentados. En los 100 metros de la Reebook Grand Prix, el 31 de mayo de 2008, logró romper el récord mundial, haciendo un tiempo de 9,72 segundos. Evidentemente, además de una mejora física, Usain tenía ahora una ventaja psicológica sobre los otros competidores. Con esto demostró que su falta de interés en las carreras de 400 metros estaban justificadas, y se concentró en las de 100 y 200.

El 16 de agosto de 2008, en las Olimpíadas de Pekín, logró un nuevo récord mundial en los 100 metros, con 9,69 segundos. Cuando estaba llegando a la meta, levantó sus brazos en señal de victoria, y hay quienes dicen que ese gesto le restó velocidad, y que su marca podría haber sido mejor. El 20 de agosto, en la misma competencia olímpica, obtuvo el récord mundial en 200 metros, con 19,30 segundos. En las subsiguientes carreras en las que se presentó, sus marcas siguieron mejorando. Indudablemente se había ganado su apodo de “El hombre más rápido del mundo”.

En una encuesta realizada hace unos años en Jamaica, Usain Bolt fue elegido como el ídolo máximo de Jamaica, muy por encima de la leyenda de Bob Marley. Con sus 24 años y toda una vida deportiva por delante, probablemente quede mucha historia por escribirse de un hombre que, evidentemente, nació para correr.

A %d blogueros les gusta esto: