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Semana 4: Día 21: Correr una maratón… embarazada

“¿Viste esa mina que corrió embarazada y dio a luz en la meta?” me comentó alguien. No sabía si se refería a la maratón de la Ciudad de Buenos Aires o a otra cosa. Me encogí de hombros y seguí en lo mío. Me volvieron a mencionar esta extraña historia varias veces, siempre con estupor. Iban agregándole pequeños datos: que el médico la autorizó, que era una corredora experimentada… Pero la anécdota seguía envuelta en un misterio.

Bastó recurrir a Google para aclarar de dónde venía esta leyenda.

Resulta que mientras en Buenos Aires corríamos una maratón, en Chicago hacían lo mismo. Esta competencia contó con la presencia de una embarazadísima Amber Miller, de 27 años. Esta atleta ya había corrido en su primer embarazo y cuando estaba de 4 meses del actual. La de Chicago era su octava maratón, aunque esta vez la hacía estando de 39 semanas. Decidió ser más conservadora y recorrer la mitad del trayecto, lo cual ya es toda una proeza. Pero se sintió con energías, y decidió seguir, a ver hasta dónde llegaba. Alternó 3 km de trote con caminata, y sobre el final creía sentir contracciones, pero no estaba del todo segura (la entiendo, después de correr una maratón, hasta yo siento contracciones).

Amber cruzó la meta a las 6 horas 25 minutos. Se comió un sándwich, y se fue disparando para el hospital. “Fue el día más largo de mi vida. La carrera ha sido sin duda más fácil que el parto”, aseguró después de que naciera June, su segunda hija.

¿Existe una historia más asombrosa que esta? Sí. Sigan leyendo.

Paula Radcliffe es una atleta con la que comparto el día de nacimiento y la pasión por correr. De chica era asmática y anémica, y encontró en el deporte la cura para sus dolencias. Esta corredora de elite estuvo cerca de conseguir el podio en carreras de 3 mil y 5 mil metros durante muchos años. En Sevilla 1999 logró la medalla de plata en los 10k. Pero siempre terminaba en cuarto o quinto puesto. Así que se decidió a probar distancias más largas, y el 14 de abril de 2002 participó de la Maratón de Londres. La finalizó en 2:18:56, record para una mujer en Europa, y tan solo 9 segundos por encima del record mundial. Siguió quebrando marcas durante ese mismo año, hasta que el 13 de octubre, en Chicago, logró el mejor tiempo del mundo con 2:17:18. Al año siguiente ya estaba absolutamente abocada a mejorar sus tiempos maratonistas, y mejoró su performance (y quebró su propio record) por dos minutos, logrando un mejor desempeño que la mayoría de los corredores masculinos (recordemos que los tiempos de los keniatas que ganaron los 42k de la Ciudad de Buenos Aires fueron muy similares a los de Radcliffe).

Aunque su sueño de lograr el oro olímpico seguía intacto, en 2006 tuvo que abandonar el atletismo por unas lesiones. Casada con su entrenador, el destino quiso que además quedase embarazada. Lejos de las competencias, siguió entrenando, mientras su hija Isla creía en su vientre. Luego del parto, comenzó la presión por volver. Pero en 2007 una lesión lumbar parecía retrasar cualquier intención de competir.

Comenzaron las dudas. No sabía si podría regresar a las competencias. Dormía tres horas, entrenaba dos veces al día, y el resto de la jornada criaba a su bebé. Estaba exhausta. Con el tiempo, se dio cuenta que lo más difícil era pasar los primeros cuatro meses, hasta que su hija comenzó a adquirir hábitos y su cuerpo se fue ajustando. Casi un año después de dar a luz, volvió a participar de la Maratón de Londres. No rompió su récord, pero hizo el impresionante tiempo de 2:23:09. ¡10 meses después del nacimiento de su hija!

En 2008 no pudo repetir la carrera en la capital británica, por un dolor en la cadera que creía que era muscular, y resultó ser una fractura. En los Juegos Oímpicos de ese año tuvo que detenerse por calambres, y terminó en el puesto 23 de la maratón. Distintas lesiones la iban dejando atrás, y luego se ausentó de las competencias 19 meses, a causa del embarazo y nacimiento de su segundo hijo, Raphael. Sin embargo, siguió entrenando, y participó de carreras benéficas.

Pareciera que esta historia de determinación termina aquí, con una atleta aceptando que la época de gloria quedó atrás, que hay que afrontar el paso del tiempo, y que dos hijos tienen un innegable impacto en el cuerpo de cualquier mujer.

Pero después de 3 años de no competir profesionalmente, Paula Radcliffe corrió su primera maratón, el 25 de septiembre de 2011, en Berlín. Logró el tercer puesto, y se aseguró una plaza para competir por el oro en los Juegos Olímpicos de 2012. Los sueños de gloria, si tenemos dedicación y empeño, no tienen por qué desaparecer.

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