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Semana 13: Día 85: Cerrado por cumpleaños

Se le informa al público usuario que debido al onomástico del 17 de diciembre, día del cumpleaños del bloguero Martín Horacio Casanova, dicho festejo se traslada al día de hoy, sábado. Porque es un rompedero de huevos que tu cumpleaños caiga un lunes, pero se hace lo que se puede.

El blog retomará sus funciones via el odioso celular el día domingo, desde las paradisíacas costas de la pileta de mi hermano en Banfield.

Sepan disculpar las molestias, salgan a correr que el fin de semana está espectacular, y nos encontraremos pronto con más de los vericuetos del mundo del running (se lee “raning”).

Me voy a ordenar la casa que ya llegan las visitas.

Para que el post no quede vacío, les dejo un video con el registro del Ultra trail de Patagonia Run, discilpina de 63 km, que el año 2013 vamos a hacer en equipo con Vicky.

Semana 28: Día 195: 21 horas de viaje después…

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Finalmente llegamos a San Martín de los Andes. El viaje en micro no tuvo mayores inconvenientes, con la salvedad de que me habían asegurado de que iban a tardar 16 horas, y que no íbamos a tener servicio de abordo. O sea, cada uno con su comida, porque además no íbamos a tener paradas intermedias.

Bueno, la realidad fue que tardamos 21 horas (llegamos a las 5 y media de la tarde), había cena, desayuno y almuerzo (nada vegetariano ni de casualidad) y el aire acondicionado estuvo a full. Esto es un riesgo porque tenemos la carrera muy cerca. Por fortuna me abrigué, me puse una gorra térmica que me regaló Vicky, y dormí unas 9 horas seguidas. De vez en cuando me despertaba con sed, tomaba mi botella de agua, y seguía soñando. Fue un descanso reparador, después de estar trabajando tantos días sin parar (vi poco el sol durante Semana Santa).

Pero todo valió la pena. Llegar acá, y realmente RELAJARME, es lo que estaba esperando. En el micro conocimos a otros corredores, que hacían desde 10 hasta 100 km, e intercambiamos anécdotas y consejos. Conté un par de veces mi plan de correr la Espartatlón, y aunque se dio en forma absolutamente natural, me daba un poco de vergüenza porque siempre temo que quien me escucha crea que me la re creo. Igual intenté aclarar que no tengo idea de cómo me va a ir en la Patagonia Run. Es un misterio, aunque me tengo fe de que voy a llegar. De pronto me agarró un miedo muy nuevo en mí, y es que se me rompan las zapatillas en la montaña. Jamás me pasó, pero ahora andaba con tanta inseguridad que casi me compro un par de repuesto.

Sí aproveché para hacerme con un abrigo semi-impermeable, porque el frío me intimida un poquito y quiero estar cómodo. La organización de la Patagonia metió en el kit de 100 k unos guantes tipo segunda piel de obsequio, y en el de Vicky, de 63 k, había uno de esos pañuelos tubo. O sea, regalos que no son baratos (bueno, la inscripción a la carrera tampoco lo era).

Mañana me compraré unas medias profesionales, algo que jamás hice (siempre me arreglé con el “tres pares por 15 pesos” del tren), pero parece que me voy a mojar los pies, y quiero estar cómodo. Soy muy respetuoso de esta carrera.

Aprovechamos para pasear, tomar una merienda y ver dónde vamos a cenar esta noche. Seguimos con la cuestión de no consumir fibras y sí muchas calorías. Mañana me queda retirar mi remera temprano, y a las 4 asistir a la charla técnica obligatoria. Hay mucha energía positiva en el ambiente…

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