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Semana 48: Día 330: Próximos objetivos

Hoy sábado, seis días después de Yaboty, realmente volví a correr. El miércoles entrené, pero muy suave, casi 5 km. Hoy hicimos pasadas con progresiones, y alcancé los 13 km. No es una distancia imponente, pero fui al ritmo de los más veloces. Sobre el final sentí la fatiga de los cuádriceps que me indicaron que todavía no estoy del todo recuperado. ¡Pero qué bien se sintió!

Llegado ese momento en donde las limitaciones físicas van desapareciendo, vuelve la pregunta de… ¿cuál es el próximo objetivo?

Ya estoy inscripto en la Media Maratón de la Ciudad, que tendrá lugar en 15 días exactamente. Una rápida búsqueda me indica que Buenos Aires tiene la menor variación de altitud… ¡25 metros! Nada, comparado con los 4 km que sufrimos– digo “disfrutamos” en Yaboty. El recorrido no parece ser muy diferente a años anteriores (temo decir que es “igual” porque, francamente, no conservé un plano para compararlos). Tengo mucha expectativa con estos 21 km porque me resulta muy emocionante correr por estas calles, además de que sé que va a ser el punto de encuentro con muchos amigos, los Puma Runners que son los de siempre, algunos compañeros de la facultad que son los del pasado, y los nuevos, que hice en Yaboty y gracias a este blog. Pero sé que no me voy a recuperar del todo, así que me lo voy a tomar con mucha calma, como si fuese un entrenamiento para la siguiente carrera. Un fondo divertido y nada más. Si busco marca, me quemo.

Y ese siguiente desafío, en el que también estoy inscripto, es la Maratón de la Ciudad, el cual como usted bien supone, es el doble que la Media Maratón de la Ciudad. El recorrido es muy parecido, salvo que llega hasta la Boca y le agrega Puerto Madero. A esta quiero llegar bien, no buscar marca, pero estar lo más cerca posible de las 3 horas y media. Veremos cómo llego.

Y estoy a la expectativa de otras carreras para el resto del año. Sé que voy a hacer la San Silvestre el 31 de diciembre… pero, ¿qué más? Hay una que estuve investigando, nocturna, el 7 de diciembre, en Córdoba. Los 42 km de Las Luciérnagas Contraatacan (todo un nombre). Tiene la opción individual (además de otras distancias más cortas) y otra que es el modo “tribu”, con grupos de más de tres corredores mixtos. La sugerí a mi grupo y parece que interesó.

Tengo el hueco en noviembre, donde estoy considerando la posibilidad de hacer la ultramaratón de las 48 hs de Buenos Aires como entrenamiento y para reforzar el tema de inscripción a la Espartatlón 2014. Pero sinceramente no me decidí. En realidad mi objetivo, que no es competitivo, es volver a correr fondos largos con más frecuencia, aprovechando que tengo la Reserva Ecológica tan cerca… ¡y desde que me mudé nunca fui! También es cierto que estoy de carrera en carrera y tengo que tomarme las cosas con más calma…

Todo esto, más gimnasio y jugos hechos con mi juguera. Esos son mis próximos objetivos para lo que resta de 2013.

Semana 2: Día 14: Poniendo el cuentakilómetros en cero

“Queda mucho por andar”, decía Lerner en su canción “Volver a empezar” (y una rápida búsqueda en Google me revela que ese tema es de 1997… ¡hace 15 años!). Hacer un reinicio tiene un sabor agridulce. Porque, para qué negarlo, asusta un poco. Por un lado, está la motivación, la alegría, de todo lo que queda por venir. Por el otro está el cagazo de todo lo que falta.

Puse el cuentakilómetros en cero. O, mejor dicho, marqué mis primeros 6,81 km. En dos semanas de haber empezado un nuevo año del blog es poquito, aunque no me preocupa. En el fondo sé que va a ir en aumento. Ya volveré a aquellos fondos de 45 km que hacía los domingos (realmente no veo la hora).

Justo ayer hablaba con Cristian, amigo corredor, sobre esas metas que nos ponemos y cómo no nos podemos imaginar todavía cómo es llegar a ellas. O sea, no dudamos que eventualmente lo haremos. Yo sé que voy a correr 100 km en 10 horas y media, y sé que luego llegaré a estar 36 horas corriendo sin parar. Él, en su caso, sabe que alguna vez hará un Iron Man y nadará 3 mil metros, pedaleará 180 km y luego correrá una maratón. Pero hay una emoción muy particular cuando uno nunca ha realizado algo así. ¿Cómo va a ser? ¿Cómo me voy a sentir? ¿Qué cosas van a pasar por mi cabeza? Supongo que todos le tememos al dolor, a sufrir, pero afortunadamente eso no nos detiene.

Mi idea con este nuevo cuentakilómetros es, por un lado, no volver a olvidar mi reloj en casa cuando salgo a entrenar, para obtener el número preciso de metros que corrí (soy así de obsesivo y me molesta mucho hacer cálculos posteriores en Google maps o preguntando a compañeros corredores). Por el otro quiero destrozar esa marca y que en septiembre de 2013 quede empalidecida por todo lo que entrené ese año. Son deseos, en realidad. Me intriga saber qué va a pasar.

Eventualmente me gustaría poner una sección con mis mejores tiempos en las distintas distancias. Le vengo dando vueltas a la idea, porque sé que esos valores están dando vueltas en el blog y es solo cuestión de rastrearlos. No tiene más utilidad que esa, una marca para ver si en algún momento la puedo romper. Pero me detiene pensar que este año me tengo que dedicar a sumar volumen y no velocidad. Además las de aventura no sabría si incluirlas o no. La Adventure Race Tandil perdió un kilómetro de un año a otro al cambiar el recorrido. La Salvaje Night Race se mudó de Marcos Paz a Colón y cambió su distancia de 30 a 21 km. ¿Qué es lo que vale? ¿La carrera o la cantidad de kilómetros? Si es lo segundo, ¿qué pasa cuando es un terreno nuevo (y con sus distintas dificultades) de un año al otro? Como no me termino de decidir, veo dos opciones momentáneas: poner solo las carreras de calle, o no poner nada. Por ahora gana hacer mutis.

Estuve jugando con la idea de correr la Ultra Maratón Internacional 48 hs, que se corre a mediados de noviembre en la Ciudad de Buenos Aires. La inscripción cierra en una semana, pero después de ver los costos de inscripción, me desalentó muchísimo. Entiendo que una epopeya así requiere de una estructura que tiene un costo (sea hacer la prueba de 6, 24 o 48 horas). Me tentaba por el potencial de que me sirva para preinscribirme en la Espartatlón 2013, pero queda poco tiempo y poca plata (y realmente solo me interesa llegar a los 100 km en 10 hs). Hubiese sido una buena oportunidad para sumar a este nuevo cuentakilómetros, pero quizá tenga que empezar tranquilo, no desesperarme, e ir aumentando distancia de a poco…

Semana 19: Día 126: ¿Qué te gustaría ser?

A veces te cruzás con un libro que te abre la cabeza (no en forma literal, por suerte) y te hace más permeable a nuevas ideas. Estuve leyendo fragmentos de “Muchas vidas, muchos maestros”, en el que el psicólogo Brian Weiss habla sobre cómo, accidentalmente, logró que un paciente llegara a sus vidas pasadas a través de la hipnosis.

No es mi intención filosofar sobre este tema (que, sinceramente, me resulta muy intrigante), pero me puse a pensar en esa posibilidad de vivir muchas vidas. Quizás uno no lo sepa, pero podría ir por toda la eternidad, buscando cumplir un objetivo primordial, reencarnando tantas veces como sea necesario. A veces creo en el alma, pero recuerdo lo que dijo el guionista Grant Morrison, que si empezás por Adán y Eva, no alcanzarían esas dos almas para llegar hasta vos…

Pensar en estas cosas, que a muchos podrán parecerles triviales, me llevó a cuestionarme si uno es quien realmente quiere ser. O sea, por ahí nacimos caucásicos argentinos de clase media, pero nos hubiese encantado ser asiáticos de clase adinerada en Bangkok (a quién no). Quizá hubiésemos preferido ser pelirrojos, más altos, más fuertes, más rápidos. Y a menos que seamos adeptos a la metafísica o a ciertas religiones, creeremos que la vida es esta, que está aconteciendo ahora, y ya está. Lo que dejemos para la reencarnación, ya fue.

Fantaseando me imaginaba si mi objetivo en la vida es ir superándome constantemente, animándome a hacer todo aquello que me parecía imposible de chico. Correr una maratón me pareció siempre algo inalcanzable, y apenas lo intenté, vi que podía. Podría decir que logré un gran cambio cuando me animé a “hacer”.

Yo no creo en la reencarnación (voy a confesarlo), pero me divierte la idea de vivir múltiples vidas, todas atravesadas por una meta común. En lo que sí creo es que la vida es una sola, y que si hay algo que te gustaría ser, poco sentido tiene dejarlo para más adelante. ¿Qué te impide buscar realizar tus sueños? ¿La falta de tiempo? ¿El trabajo? ¿Una genética desfavorable? ¿Un problema de salud?

¿O el miedo?

Si creés que la vida es una sola, como yo, no dejes pasar el tren. Me tomó muchos años animarme a buscar mis sueños, y realmente no me puedo quejar. Si, por el contrario, creés que después de la muerte todo vuelve a empezar, tampoco tendrías que dejar pasar ese tren. Porque el objetivo siempre, en esta vida y en la del más allá, es trascender. Y eso solo se logra “animándose a hacer”…

Semana 17: Día 114: Mini-metas

El running tiene algo que ver con progresar, si no tiene TODO que ver. Podemos hacer actividad física por muchísimos motivos, pero casi la totalidad de los atletas va a coincidir en que les gustaría mejorar.

Hace un tiempo hice una encuesta, preguntándole a los lectores del blog los motivos para correr. No son representativas de toda la gente que corre, pero sirven para dar una idea. Estas son las opciones que eligieron, por orden descendente:

Para mejorar mi salud (cardiovascular y/o pulmonar).
Para progresar atléticamente.
Para adelgazar.
Para mejorar mi físico.
Para des-estresarme.
Para fortalecerme.
Para tener más autoconfianza.
Para desconectarme de la rutina.
Para poder comer como un animal.

Y algunos lectores sugirieron estas opciones:
Disfruto corriendo contra el tiempo.
Para fortalecerme tanto a nivel físico como espiritual.
Deje el pucho y arranque a correr, ese fue el principio.
Me gusta.
Por voluntad. Te puedes sentir libre al correr.
Para sentir más seguido la alegría indescriptible de cruzar la linea de llagada.
Es mi vicio. Me hace sentir feliz y amar la vida.

Yo veo una tendencia a mejorar, a un nivel físico y a otro intangible. Esto confirma un poco mi convicción de que un corredor se pone metas constantemente.

A veces los objetivos son un poco lejos en el tiempo. Participar de tal o cual carrera, mejorar nuestros tiempos la próxima vez, alcanzar una determinada distancia en un fondo, mejorar el físico o su capacidad, etc. Es un esfuerzo que hay que sostener en el tiempo, y que le da un poco de sentido a entrenar. Sin un desafío en vista perdemos el rumbo, y sin ese norte, correr empieza a carecer de sentido.

Y en otras oportunidades tenemos mini-metas, que serían objetivos mientras estamos corriendo. Llegar a la esquina antes de que cambie el semáforo, pasar al tipo de la bicicleta, aguantar hasta llegar al siguiente puesto de control, tirar sin parar hasta un tercio/un cuarto/media carrera. Generalmente estas mini-metas no las planeamos de antemano, sino que surgen en ese mismo instante.

Correr es una actividad cansadora, es obvio. Y el estrés que le producimos al organismo cuando nos esforzamos se logra gracias a que nos mentalizamos para ello. Mente domina al cuerpo, fue y seguirá siendo así por siempre. Si creemos que no vamos a lograr algo, estamos fritos. Pero si queremos llegar a la meta (la que sea), una buena alternativa son estas pequeñas metas, que nos permiten no pensar en lo que falta realmente. A mí me ha servido mucho dividir las carreras en cuartos, y concentrarme en completar cada tramo. Además, me digo “Ok, todo este esfuerzo lo tengo que hacer otras tres veces, y ya llego”. Son escalones hasta la cima, y ayudan a que nuestra cabeza se concentre en seguir avanzando, en lugar de preocuparse por todo lo que falta.

Semana 13: Día 77: Llegar a 80 km

Voy a confesar algo. Una cosa que no debería hacerse pública, pero tiene que ver con un objetivo. Mi contraseña era “llegar a 80 km” (pero sin espacios). Cuando en agosto de 2010 empecé a escribir mis peripecias deportivas en la web, tenía esa fantasía. Era lo máximo que aspiraba hacer. Y sin darme cuenta y sin tanta pompa, el otro día lo cumplí al completar los 103,5 km de Yaboty.

Si alguno tiene ganas de revisar el historial, verá en mis primeros posts (no sé si no fue EL primero) cuando soñaba con correr “algún día” una maratón. Me resultaba algo lejano, pero que estaba como a mitad de camino. La fantasía estaba en hacer alguna ultra, posiblemente la Media Misión, que son 80 km. Entonces cuando tuve que poner una contraseña para el blog, se me ocurrió eso. Señores de Anonymous, ya cambié la password hace rato, pero igual hackear este sitio no tiene sentido, yo adhiero a todas las causas.

Hoy me encontré pensando en aquella vieja contraseña, que representaba un deseo. No, no lo estoy diciendo bien. No era un deseo, sino una fantasía. Porque aunque se me hacía algo muy difícil, con esfuerzo y dedicación podía llegar… el tema es que me resultaba tan lejano como tocar el Réquiem de Mozart en flauta dulce. Seguro, si me dan tiempo y le pongo empeño, puedo llegar a sacarlo… Y bueno, pensando en esa password ya olvidada caí en que el fin de semana pasado sobrepasé esa marca. No hubo festejos, ni conmemoración. No lo pensé en el momento en que estaba traspasando esa marca (estaba en la ruta, con subidas y bajadas, a 42 grados de temperatura). Ese objetivo era la fantasía de uno que recién empieza. Luego, cuando empezó a llegar la experiencia, todo fue mutando. Apareció la maratón en Grecia, mejorar tiempos de carrera, la primera ultra…

Ahora tengo nuevos objetivos, que no siempre reflejo en las contraseñas. Pero de vez en cuando me gusta mirar atrás y ver desde dónde empecé, y recordar qué cosas pasaban por mi cabeza en aquel entonces. El camino no puede anticiparse; hay que recorrerlo, no olvidarse de dónde vinimos, y nunca dejar de reconocer en qué forma nos fuimos enriqueciendo.

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