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Semana 28: Día 190: Correr por Robertito

“Robertito es un luchador con todas las letras. Lucha contra su leucemia, por ahora con el tratamiento con quimio está muy bien. Pasaron momentos muy duros”.

Con estas palabras, María de los Ángeles, quien coordina Espera por la vida (Tucumán), me describía al principito que me va a acompañar espiritualmente en la Ultra Buenos Aires de mañana. A veces no tomamos conciencia de que nuestros esfuerzos físicos, aunque sean carreras intimidantes y de mucho desgaste, no se comparan en nada a lo que la pelean chiquitos que sufren estas horribles enfermedades.

En Tandil corrimos pensando en Jeremías, y esta vez Robertito, de Mendoza, es parte de mi equipo, y lo tendré en mente cuando me falten las fuerzas y tenga que depender solo de mi fuerza de voluntad. Por ahora no necesita un transplante, pero no se puede descartar. Aunque ya está todo coordinado para que corramos juntos (yo con el cuerpo, él con el corazón), me sigue pareciendo que es poco. Sé que le van a contar sobre la carrera, sobre alguien que, aunque esté lejos, pensaba en él… pero me sigo pensando en que podría hacer más.

Por eso me comprometí con María de los Ángeles a mandarle algo de la carrera. Se lo debo a Jere, que nos acompañó en Tandil, a quien le voy a mandar historietas del Hombre Araña y la medalla de Finisher. En este año, en el prototipo de la Ultra Buenos Aires, no hay premiación, así que me las ingeniaré para enviarle otra cosa. El ritmo frenético de estas últimas semanas me impidió acercarme a mandar la encomienda a Retiro, pero ya con los 100 km finalizados y antes de partir hacia San Martín de los Andes me voy a hacer ese momento.

A veces podemos ayudar mucho haciendo muy poco. A veces podemos hacer más. Encontré que teniendo presente a estos pequeños guerreros que la pelean día a día, sin marginarlos ni hacer como que no existen, se puede hacer una pequeña diferencia.

Semana 25: Día 170: Tandil por Jeremías

Juanca es un asiduo lector de este blog. Casi diría que es de los de la “primera hora”. Y hace un tiempo se sumó a un proyecto en el que me tuve que sumar también. En su blog Espera por la vida, lo describe como “un proyecto creado en la provincia de Tucumán por María de los Angeles Musumeci quien eligió el atletismo para llevar el mensaje de la Donación en Vida. Acompañamos a quienes padecen enfermedades en su difícil camino, llevando en nuestro corazón y en nuestros pensamientos a todos los príncipes y princesas que lo forman. Corremos por ellos con las esperanzas puestas en que nuestras energías y nuestro amor les ayuden en este momento tan difícil que enfrentan.

Aquí acumulamos kilómetros corridos en las cientos de competencias en las que participamos. Cada kilómetro representa un enorme abrazo, nuestro mejor pensamiento, un pedazo de corazón, para todos los pequeños y pequeñas que la vida los puso ante una circunstancia tan cruel. Tu kilómetro vale mucho porque difunde la obra de María de los Ángeles y  la princesita o el príncipe que portas en tu carrera recibe tu esfuerzo con inmensa alegría y emoción. Hagamos lo que nos gusta, correr, y que nuestras zapatillas nos permitan llevar a estos pequeños guerreros y guerreras de la vida”.

Sin saber bien cómo funcionaba, me ofrecí a colaborar. Juanca decidió que corramos con Vicky por Jeremías, y entre los dos, hoy domingo, sumamos 52 km (un número especial para mí). Pero no sé mucho de este principito. Solo vi su foto, a medio disfrazar del Hombre Araña, y pude entender que había una conexión. Recién caigo de que está en Tucumán, y que visitarlo sería difícil. Por eso le pregunté a Juanca qué teníamos que hacer. ¿Visitarlo? ¿Llamarlo? ¿Enviarle un regalo? Juanca respondió “El hecho de correr pensando en Jere, llevarlo en esta vuelta fantástica que han dado fue lo importante. A Jeremías le contaremos lo que han corrido y estará feliz”.

Suena raro, pero este mensaje lo leí en el celular mientras atravesábamos los caminos de la Adventure Race de Tandil. Le conté a Vicky sobre Jeremías y que solo teníamos que correr pensando en él. Fue nuestro motor, nuestra motivación. Pensar en ese chiquito, ilusionado con una proeza que pasaba lejos de casa, nos llenaba el tanque de la motivación. Queríamos que sepa que cuando estábamos cansados y que nos faltaban las fuerzas, él nos ayudó y nos dio ánimo.

Por supuesto que a mí esto no me alcanza. Me encantaría conocerlo, aunque sea enviarle unos cómics del Hombre Araña, y algún recuerdo de la carrera. Porque aunque estuvimos Vicky y yo haciendo equipo, codo a codo, Jeremías fue el tercero de nuestro grupo. Y aunque estaba lejos, corrió con nosotros.

Vamos a seguir sumando kilómetros por él y por todos los niños que luchan por vivir.

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