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Semana 50: Día 349: Mañana viajo y no hice la valija

Creo que ese debería ser el título de mi biografía. Siempre todo para el último momento.

Mientras pensaba por qué soy así, busqué una respuesta que me reivindicase y no me dejase como un desorganizado e irresponsable. Y creo que en realidad me pasa que siempre me dejo para lo último. Quiero cumplir con todos y acumulo, acumulo, acumulo. No puedo decir que no. Entonces todo es trabajo, fechas imposibles de cumplir, y nunca negarme a una propuesta de trabajo… y así me fui relegando a mí mismo. Nada de dormir, ni de salir, y ni hablar de correr. ¿Yo corría? Tengo un leve recuerdo de haber hecho 21 km en la Ciudad y después nada, cuando hace unos meses metía 80 km semanales…

Otras cosas que he ido dejando para después es ordenar, organizar las cosas del viaje… y hacer las valijas. Tanto me dejé para el final que mi cuerpo se reveló y me dejó de cama, tiritando, con fiebre y una revolución estomacal. Ya estoy casi recuperado, todavía tengo signos de agotamiento como dolor de cabeza, y aunque estos días dormí como nunca, me la paso bostezando y desmayándome frente a la computadora (quizá sea un mecanismo de rechazo psicolgógico).

Pero ya está. En 24 hs estaré en el avión, viendo o durmiendo una película, junto a la mujer que amo. Probablemente alguno preferiría estar armando la valija en lugar de actualizar un blog, pero a 14 días de completar el segundo año de actualizaciones ininterrumpidas, no puedo echarme atrás.

Cosas para hacer antes del viaje (repaso): afeitarme cabeza y barba, guardar TODAS las cosas que necesito para correr (prioritario), dejarle a mi amigo Juandy todas las instrucciones para cuidar al perro y la gata, terminar el reviposter de One Direction o The Wanted o alguna de esas bandas pop de carilindos, actualizar el blog y liquidar un par de piezas del festival para el que diseño, LesGaiCineMad. Creo que llego con todo.

Semana 50: Día 348: Comprar euros

Mi estado de ayer a hoy pasó de malo a peor. Con 39 grados de fiebre tiritaba en la cama, mientras afuera (dicen) hacía un día espectacular. Me desperté en la madrugada con nauseas, y fui al baño tambaleando y listo para lanzar. Por suerte, fue falsa alarma.

Vicky me prohibió acercarme a la compu y descansar. Realmente lo necesitaba, aunque no terminé de recuperarme. Solo tuve fuerzas para acercarme al banco, en lo que creí iba a ser una sencilla operación cambiaria. Pero no.

Resulta que en Argentina comprar moneda extranjera es tan complicado como comprar un arma. Hay que hacer declaraciones juradas, firmar papeles, entregar comprobantes, y todo pasa por estrictos controles y aprobaciones. Y a medida que pasan las semanas, el sistema cambia, y uno nunca termina de enterarse de cómo es la cosa.

Hoy aprendí esto que lo comparto, porque nadie se va a molestar en explicarnos cómo tenemos que hacer para comprar moneda extranjera.

Para el caso de turismo, que fue mi motivo para pedir la autorización, hay que esperar una semana antes de la salida del vuelo. El viernes completé mis datos y lo mandé. No estoy al día con el monotributo, de hecho ya me organicé para ponerme al día a la vuelta del viaje, así que dudaba que me lo autorizaran. Pero una amiga en mi misma situación me dijo que te aceptaban el pedido de todos modos, así que no tenía nada que perder. Llené todos los casilleros, puse el itinerario, y le calculé 100 dólares por día, porque alguien me dijo que era lo que AFIP entregaba. Pero como mi destino es Europa, me iban a dar euros (77). Se suponía. Me autorizaron 35 euros por día, multiplicado por 3 semanas, me daba 733 eurillos.

Ahora bien, esto no garantiza que uno pueda comprar. Hay que esperar 48 horas a la salida del vuelo y llevar impresa la autorización. Lo que nadie explica es que no se puede ir a cambiar llevando efectivo, todo hay que hacerlo a través de una transferencia, incluso para las casas de cambio. En un banco solo aceptan cambiarle a sus propios clientes, así que hoy me apersoné en la casa central de mi entidad bancaria. Hice la cola en la caja, mientras mi estómago hacía un concierto de quejidos, y el cajero me informó que el banco no tenía cambio en euros, así que redondeaba para abajo. No me podían vender 733 euros, sino 700 (o 33 por día). Lo mismo le pasó a Vicky. No importa si el monto termina en 99, siempre se redondea en contra del comprador. En esta entidad, no hacían el trámite por caja, sino que había que anunciarse en mesa de informes.

Otra cola, y mi panza croando. “Te llaman por apellido” me dijo la empleada, y durante una hora estuve parando la oreja, esperando escuchar las mágicas palabras “Martín Casanova”. Finalmente sonaron, y lejos de terminar ahí el trámite, estuve una hora con un ejecutivo de comercio exterior, en el que intentaba ingresar mi solicitud al sistema de AFIP, el cual tiraba alarmas todo el tiempo. Ahí me enteré de que el papel de AFIP no garantizaba que me vendiesen, sino que todo se decidía en forma online, en ese preciso instante. Como monotributista me pidieron constancia de inscripción y recibo del último pago, cosa que, obviamente, no llevé porque para qué quieren que presente eso si yo solo me quiero ir unos días de vacaciones. “Hacemos una excepción, solo por esta vez”, me dijeron.

Firmé una declaración jurada, en la que me comprometía a utilizar ese dinero, obtenido en forma legal, solo para esos fines. O sea, fueron $4250, no es poca plata pero tampoco como para que se considere lavado de dinero. Se llenaron papeles y sellos y firmas, y el cajero reconocía que le parecía una ridiculez tanta complicación por esos montos.

Finalmente, con los papeles de aprobación, hice la cola en la caja. Ahí me enteré de que no podía pagar en efectivo, como tenía planeado, sino que debía hacer un depósito en mi propia cuenta para después retirarlo en euros. Hice eso y me sentí medio tonto de depositar y recibir… O sea, ¿no se podía obviar ese paso? Si solo venden cambio a clientes del banco, ¿por qué no reciben su dinero en efectivo y le dan los euros? Digo, en lugar de hacer ese depósito, en el que me descuentan ingresos brutos… En fin.

Me fui del banco dos horas después de haber entrado, con el estómago vacío y sin hambre, pero con una molestia terrible. Sin paradas intermedias me fui para casa, para seguir descansando. Hay un tema menos en mi cabeza, y como viajo en muy poco tiempo, me conviene no hacerme mala sangre por cosas nuevas…

Semana 50: Día 347: Estrés

Lo adelanté, porque soy un relojito y esto me pasa siempre que estoy por volar. No sé si habrá influido la media maratón u otra cosa, pero acabo de llegar a mi límite.

Listo mis síntomas:

1. Escalosfríos
2. Dolor de espalda (desde el centro de los homóplatos hasta las lumbares, donde está el pico)
3. Dolor de panza
4. Pérdida de apetito (¿relacionado con el ítem 3?)
5. Diarrea (sé que no querían leerlo)
6. Resequedad en los ojos
7. Ligero dolor de cabeza
8. Ligera fiebre (por eso los escalosfríos, debe estar subiendo)
9. Somnolencia
10. Pérdida de la concentración

Necesito vacaciones.

En Europa.

Ya.

Semana 50: Día 346: Una enseñanza de la Media Maratón de la Ciudad de Buenos Aires

Todavía resulta impresionante pensar en 15 mil personas corriendo la misma carrera.

El año pasado el cupo fue menor, y a último momento me quise inscribir. Recién volvía de correr en Grecia, y la verdad es que la había pasado bastante mal físicamente (emocionalmente estaba en la gloria). Pero ya no quedaban lugares, solo podía anotarme en la de 10 k. En 2010 ya me había colado en la media de Buenos Aires, y como no fue algo que me enorgulleció, no quise volver a hacerlo. Pero en 2012, con una novia con iniciativa y que paga todas sus inscripciones por la web, nos decidimos a anotarnos y nos tomamos poquitos minutos para hacerlo.

Ya el año pasado los medios hablaban de récord de inscriptos, pero no sé si imaginaban esto. La organización seguramente lo anticipó, y con 15 mil cupos hubo lugar para todos. Creo que cerraron la inscripción cuando acababan de pasar los 14 mil, porque ese es el número que da hoy la prensa, pero a último momento, el viernes, liberaron algunos lugares (con la advertencia de “te toca el talle de remera que te toca”).

Una compañera de los Puma Runners, Dora, decidió el sábado que quería correr. Con Vicky le hicimos la cabeza y, sin saberlo, le aseguramos que iba a conseguir inscribirse. ¿Con qué criterio dijimos eso, si el año anterior yo no pude hacerlo? No sé por qué, pero Dora se apersonó y se pudo anotar. Su número de dorsal andaba en el 14850 (aproximadamente), así que no me extrañaría que el número de corredores sea bastante más optimista que el que dio la prensa.

¿Contemplaron los periodistas a los del “último minuto”? ¿Y los colados? Muchos eligen guardar la remera oficial y correr con otra, en especial los de elite (que medio hacen lo que se les canta, como correr al doble de velocidad que uno). Pero, ¿correr sin dorsal? Ningún inscripto haría eso, principalmente porque además era el chip que fiscalizaba el tiempo de cada uno. Lo que pasó, probablemente, es que hubo quienes aprovecharon la masa crítica y se metieron, amparados en que por más miembros de la organización que hubiese, era imposible controlar a cada uno de los 15 mil atletas.

Es cierto que fui un colado en el pasado, y encima en una edición de esta misma carrera. En los comentarios de este blog me hicieron ver mi error, y hoy tengo otra postura sobre este tema. Cuando corrí sin anotarme, me dieron una medalla, pero otros que llegaron después que yo se quedaron sin su reconocimiento porque se habían acabado. La mía la regalé esa misma mañana a una amiga que se había quedado con las manos vacías. Pero muchos que habían pagado por poder correrla sufurieron la misma (injusta) suerte.

He tenido eventos en los que me anoté el día anterior, sobre el pucho, y una vez pagué la inscripción 15 minutos antes de la largada. Pero aprendí algo en el camino. Uno de esos amigos que hice en las carreras, el gran Eduardo Waldo Frechou, transmite esta enseñanza en cada competencia en la que participa. En la espalda de su remera siempre se abrocha el mismo cartel. En la media maratón de ayer lo pude reconocer por este detalle. Su mensaje es contundente: “Nada se obtiene sin sacrificio”. Sea económico, físico o mental, todo lo bueno tiene un precio. No tiene sentido salteárselo.

(Click acá para ver las fotos de la Media Maratón)

Semana 50: Día 345: Los 21 km de la Media Maratón de Buenos Aires

Dicen que Sri Sri no sé cuánto iba a juntar 100 mil personas para enseñarles a respirar. Me cuesta imaginarme tal cantidad de gente, cuando en la Media Maratón de la Ciudad de Buenos Aires, que se corrió esta mañana, había 15 mil corredores (sumémosle algunos colados) y eso ya era una bestialidad. El dato del hindú lo voy a traer a colación del final de esta reseña, no es un dato descolgado que tiré así porque sí.

Aunque cenamos pastas y nos acostamos temprano, levantarnos a las 5 de la mañana para desayunar y prepararnos para la carrera no fue algo fácil. Ni siquiera nuestro perro, Oso Rulo, que siempre nos despierta para que lo saquemos al patio, entendía qué estábamos haciendo levantados, si afuera había una noche bien cerrada. Pero teníamos 21 km por correr, y tras un suculento desayuno, fuimos a tomar el tren.

Hacía frío, bastante, y dependíamos de un servicio de transporte público cuya frecuencia era de todo menos confiable. Con solo una demora de 5 minutos, subimos al coche y, como varios atletas que venían de muchos rincones de la Ciudad, nos bajamos en la estación 3 de Febrero. A pocas cuadras estaban los arcos de largada de una carrera multitudinaria. Jamás vi tantas personas reunidas en un mismo lugar. Por esto fue que se hicieron dos sectores para salir, el rojo y el azul, identificados en el número de dorsal. Por supuesto que se terminaron mezclando, pero así lograron dividir en dos el caudal de seres humanos.

La salida fue puntual. Si éramos “solo” 7500 en nuestro sector, igual no sirvió de mucho esa separación, porque arrancamos caminando y estuvimos a los codazos hasta el kilómetro 1, donde recién empezamos a despegarnos. Igual era impactante ver hacia adelante y hacia atrás. Uno se sentía nadando en un mar de corredores de azul. De vez en cuando asomaba un grupete de extranjeros con remeras en estridentes amarillos o verdes.

¿Qué se puede decir de la media maratón que no se haya dicho en anteriores ediciones? Es impresionante el nivel de organización. Intenten calcular cuántos recursos hace para dirigir a 15 mil corredores, darles agua, frutas, asistencia médica y seguridad. Todo funcionó a la perfección. Hasta había baños químicos en el recorrido que salvaron la intimidad de quien les escribe, cuando al kilómetro 10 la naturaleza insistía en hacer su llamado.

La idea de esta media fue hacerla en equipo con Vicky. En tres semanas estaremos corriendo una maratón en Atenas (una no-oficial), y estamos intentando entrenar juntos. Bueno, la verdad es que disfrutamos de compartir estas cosas en equipo (nos estampamos “MambaNegra Team” en nuestras remeras). Pero llegando a la mitad de la competencia, Vicky se empezó a sentir mal. Le dolía todo, y no podía entender por qué, si ya había corrido 42 km en Rosario. La primera culpable fueron las zapatillas, ya desgastadas por el uso. También pensamos en el poco descanso, o que no nos cuidamos con la alimentación previa como sí hicimos en otras oportunidades. Pero igual era extraño.

No le dimos mucha importancia y seguimos avanzando, pero le empezó a doler cada vez más. Se sentía pesada y agotada, y yo la sostenía e intentaba alentarla y darle fuerzas. Nos olvidamos del reloj, de en qué lugar de la carrera estábamos o si nos pasaban. De hecho veníamos corriendo con una pareja amiga y dejamos que se alejaran e hiciesen su carrera. Pero aunque avanzábamos y cada vez faltaban menos kilómetros para la meta, el dolor de Vicky aumentaba. Ella decidió frenar y elongar. Se sintió mejor enseguida, así que seguimos. Al poco rato, de nuevo frenamos. Empezaron sus dudas. “¿Y si me estoy forzando y termino lesionándome?”. De la mano, corrimos juntos por las calles de la Ciudad.

Las cuestas, sobre todo el paso bajo nivel de Palermo (que antecede la llegada) las hacía sin problemas. De hecho, está tan bien entrenada en cuestas, que bajaba y subía corriendo. Pero en el llano volvía ese malestar general. La incertidumbre se transformó en angustia, y cruzamos la meta a puro llanto. La abracé y la felicité por tener tantos “huevos” y correr media carrera sintiéndose muy mal. Todo quedó explicado poco tiempo después. Les comento a los hombres: resulta que las mujeres tienen algo llamado “período”, que les ocurre una vez por mes, y que es un sock hormonal que (dicen) les cambia el humor. Este “período” puede venir acompañado por dolores y una sensación de aletargamiento. Nadie sabe las causas, y aparentemente en esta etapa que dura una semana no pueden lavarse el cabello porque enloquecen (además de que atraen a los osos).

Los turistas que eligen estas carreras para conocer esta Ciudad son muy astutos. Al resguardo de los vehículos recorren las calles de Buenos Aires a pie, en medio del asfalto. Alcanzamos el Planetario, Retiro, el Obelisco, Plaza de Mayo, Casa Rosada, la Autopista, Aeroparque, y un montón de puntos de interés. Ya por esto solo, esta carrera es una de mis favoritas. La Maratón, que se corre en Octubre, amplía todavía más este paseo, llegando hasta el barrio de la Boca. Algo que me pasó en este evento, por primera vez en mi vida, fue que me crucé con un montón de amigos, algunos de la secundaria, otros que fuimos cosechando en distintas carreras (como Patagonia Run). Esto es algo muy nuevo para mí, cuando empecé a entrenar hace unos años podía llegar a hablar con algún desconocido, pero nunca me pasó de ir a un evento de 15 mil personas y sentirme como en casa.

Cuando ya nos calzamos la medalla de finishers y rescatamos nuestros abrigos del guardarropas, notamos que al lado había muchas carpas con comida orgánica y vegetariana. Nos llamó mucho la atención, y pensamos en lo piola que fue la organización de armar esta feria tan naturista. Qué ilusos que fuimos, estaban por Sri Sri y toda esta movida espiritual. Pero le sacamos provecho y degustamos empanadas y jugos exquisitos, para matar el hambre post-carrera. Evidentemente decidieron aprovechar a los atletas madrugadores y ofrecerles algo distinto a las barritas de cereal y los geles. Ojalá ofreciesen más seguido estas opciones realmente sanas a los atletas, pero creo que fuimos de los pocos que nos acercamos a recompensarnos con bocadillos veganos…

Dejo una selección de fotos que saqué durante todo el trayecto (¡una media maratón desde adentro!). Como siempre, hay MUCHAS más fotos en el Facebook de LionX. Etiquétense y compartan.

Más fotos en el Facebook de LionX.

Semana 50: Día 344: La entrega de kits en los 21K de Buenos Aires 2012

Hoy nos acercamos al Centro Municipal de Exposiciones, en esta especie de “Expo Maratón” donde, además de retirar tu kit, se concentran muchos puestos y stands de marcas afines a los corredores. Recorriendo esos oscuros y calurosos pasillos me di cuenta de una cosa: había en el ambiente un clima de mucho, mucho entusiasmo.

Tengo varias convenciones encima, desde exposiciones de cómics hasta la Feria del Libro. Estoy acostumbrado a estar bajo techo de chapa, caminar por alfombra, solo iluminado por luz artificial, codearse con promotoras, regatear precios, buscar ofertas y frotar los pies al caminar sobre la alfombra, para darle una descarga de estática a alguna víctima inocente. Y la buena onda se respira. A pesar de que hubo problemas con los talles de remeras (las de chicas eran minúsculas y pronto tuvieron que empezar a darles cortes de hombres) todos parecían muy contentos de haberse inscripto. Nos enorgullecemos con Vicky de haber concenvido a Dora, una compañera de entrenamiento, para que se anote en la media maratón y debute en los 21 km de calle.

Aprovechamos y compramos algunas cosas, como geles y una tibialera para un amigo. Nos sacamos fotos con los maniquíes súper esbeltos (demasiado controversiales para este blog) y charlamos con otros corredores y promotores. La excusa de juntarse bajo este techo era ir a buscar tu remera y estamparla (Vicky y yo somos “MambaNegra Team”), pero aunque muchos le rehuyen al shopping y esa compulsión por vender, suelen encontrarse muy buenas ofertas, sobre todo por compras en efectivo (en su mayoría del 20%, y en algunos productos hasta el 40%). Lamentablemente no pude conseguir los lentes que estaba buscando para La Misión, así que intentaré comprarlos en España. Pero sí aprovechamos y sacamos algunas fotos para el Facebook de LionX, que pueden visitar en este instante (hoy y mañana). Una de esas fotos me dejó pensando… es una cita, según el cartel, de Berthold Bretch, dramaturgo alemán: “Si quiere ganar, corra 100 metros. Si quiere experimentar la vida, corra maratones”. Esa cita, según mi recuerdo, es del prestigioso campeón olímpico y revolucionario maratonista, Emil Zatopek. ¿Alguien habrá hecho mal el copy paste de internet, o el que está mal soy yo? La internet me da la razón a mí, pero ¿quién confía en la internet?

Tenemos muchas ganas de correr mañana. Aunque hoy tuvimos entrenamiento (muy tranquilo, aunque en mi caso “negocié” un fondo de 9 km), mientras íbamos al Expo Maratón y cuando volvíamos, veíamos a otros atletas corriendo por Figueroa Alcorta o por Libertador… y nos dio mucha envidia. No hacía mucho calor, pero el cielo estaba despejado y hacía un sol hermoso. Aparentemente, mañana va a estar un poco fresco durante la largada, pero qué ganas dan de que haga un día como el de hoy al mediodía… Veremos con qué nos sorprende el clima en esta nueva edición de la Media Maratón de la Ciudad de Buenos Aires…

 

A continuación, algunas fotos de la velada. Pueden ver más en la página de LionX.

Semana 50: Día 343: Tienen que prestar más atención

¡SHAZAM! Como por arte de magia, al blog le desaparecen 9 días.

Porque, como por arte de magia, en el día 251, mientras soñaba con ser el encapotado, me comí 10 días y volví al 241. Y después, cuando tenía que ir del 281 al 282, pasé derecho al día 283, con un cuento robado a Bucay. Y ustedes, que fiscalizan lo que hago, no se dieron cuenta. Se ve que hacen como confesaron muchos de mis amigos, que leen el primer párrafo y el del final (y se pierden todo lo jugoso del centro).

Yo sabía que esto me iba a pasar, porque también lo hice el año pasado. Y entre taaantos días, en un momento me confundo y arrastro el error por semanas, y a veces por meses. Hoy que contaba los días que faltan para terminar el segundo año (el día de la largada de la Espartatlón) me puse a hacer cuentas con la calculadora, y no me daba.. No es sencillo escribir una entrada por día (¿cuántos blogs, escritos por una sola persona, hay así?) y a veces la inspiración se toma su tiempo. No me gusta repetirme, siempre quiero escribir sobre algo distinto, pero no siempre tengo algo nuevo para decir. Sin embargo, los días se van acumulando, y cuando superás los 334, te das cuenta que en realidad te faltaron 9. ¿Cómo los encontré? Revisé uno por uno hasta dar con el punto de quiebre.

Y mientras revisaba los posts y rememoraba las cosas que había escrito (sin saber que esaba enumerando mal las jornadas), pensaba en el tercer año y ese compromiso tácito de actualizar cada día. Cuando esté en la montaña, en diciembre, no voy a poder escribir nada. Tampoco voy a poder adelantar posts para que Vicky suba por mí… ¡sobre todo porque ella va a estar internada en La Misión conmigo!

Aunque mucha gente lee este blog, no siempre me marcan cuando me equivoco. Sí me han cuestionado defender a Gustavo Sala o atacar a la piratería de los cómics con los que trabajo… Pero cuando demuestro mi ineptitud para las matemáticas, todos lo dejan pasar.

Así que… se reajustó el cronómetro. Quedan tres semanas exactas para terminar con esta farsa del blog y empezar con una nueva farsa, la de la Espartatlón (que la debo) siendo vegano (esa es innovación). Me estoy planteando si me vuelvo tan inflexible con esto de actualizar todos los días, pero temo que aflojar haga que pasen semanas sin novedades.

Pero puedo garantizar que en las próximas 4 semanas habrá todavía actualizaciones. Como la de la Media Maratón de la Ciudad de Buenos Aires, y nuestras carreritas por ciudades europeas. Estén atentos (no como de costumbre).

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