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Semana 5: Día 34: Cuidado con la fibra

No me canso de comprobar que la ingesta de fibra, aunque es buena para la salud, es un problema para los corredores.

Calculo que a muchos les habrá pasado: estamos corriendo y sentimos lo que parece ser un gas (y generalmente lo es). El tema es que es como si quedase atrapado dentro nuestro. Podemos hacer el intento de largarlo afuera (siempre es preferible perder a un amigo que a una tripa), pero en muchos casos se queda atravesado, y pareciera que su única función es causarnos dolor.

En estos casos me doy cuenta de que antes consumí cereales o pan integral, semillas, la cáscara de alguna fruta, etc. Parece mentira, pero cuidarme con lo que como me hizo una gran diferencia. La fibra alimentaria se puede encontrar en las plantas comestibles que resiste la digestión y absorción en el intestino delgado humano y que experimenta una fermentación parcial o total en el intestino grueso. Sus beneficios son que facilitar la defecación, previene la enfermedad diverticular, la obesidad, cáncer de colon y recto, Diabetes mellitus, y la hipercolesterolemia. La fermentación de la fibra por las bacterias anaerobias en el colon, puede producir efectos adversos como los que había mencionado: flatulencia, distensión abdominal, meteorismo (exceso de gases en el intestino que causa espasmos intestinales e hincha el abdomen, y dolores de estómago.

En la dieta de la maratón, cuatro días antes del gran día ya paso a consumir solo pan blanco, muchos hidratos y poca verdura (para pasar a absolutamente nada). Y siempre que termino de correr los 42 km siento unas ganas terribles de ir al baño (se me pasa al sentarme). Esto es porque correr afloja los esfínteres (y ni hablar cuando estamos varias horas haciéndolo). Me imagino que no todos somos iguales y que algunos toleran la fibra mejor que otros. Pero hacer una colación de manzana el mismo día que entreno ya me genera dolores de panza por la noche.

Por eso elijo, el día que corro, dejar la fibra de lado, y en las carreras, depende de la distancia, cuidarme además el día anterior. Comer inteligentemente no es solo comer “sano”. Hay ciertos alimentos que nos ayudan específicamente, y conviene saber elegirlos, si es que somos especialmente sensibles. Recomiendo entonces optar por banana para frutas, copos de maíz en el caso de los cereales, y pastas sin salsa de tomate (solo spaguettis). De postre, el viejo y querido queso y dulce.

Semana 5: Día 33: Operación plantillas

En enero de 2009 me hice mi primer par de plantillas. Fui a un centro especializado en pies, recomendado por mi entrenador, Germán. Me acostaron en una camilla, me midieron la simetría de las piernas, luego me estudiaron la pisada en un sensor, y a la semana tenía estos coloridos adminículos. Parecían de goma eva.

¿Funcionaron? No creo ser capaz de describir cómo me cambió la vida usar estas plantillas. Ciertos dolores constantes, como en rodillas o tobillos, desaparecieron al poco tiempo. En las carreras largas o los fondos, dejé de sentir dolores en la región lumbar. Empecé a recomendarle a todo el mundo que se haga un par (advirtiéndoles, además, que no se compren las genéricas que venden en los mostradores de las casas de deportes).

Usé estas plantillas hasta el día de hoy, y les queda una semana más de vida, porque decidí volver a una consulta para estudiar mi pisada. Fui a un especialista independiente esta vez, aunque también recomendado por mi entrenador. No me imaginaba que aquella persona que me atendió hace casi tres años era la misma que iba a ver hoy. Eso fue una pegada, porque no le di mucha importancia a los resultados del estudio que me había dado a principios de 2009, y en su sistema tenía todo guardado. Gracias a eso pudimos comprobar una evolución en mi pisada, más firme. Aunque en ese entonces pesaba 74 kg (o eso creía) y ahora 68, estoy usando más superficie de la planta del pie. Confirmé que mi pisada es neutra, y que tengo el metatarso vencido.

“Metatarso vencido”. Cuando dijo eso, una alarma sonó en mi cabeza. “¿Eso es malo?”, pregunté. Resulta que no, en realidad es una cuestión estructural, y justamente las plantillas evitan que esto avance. Hay personas (como es mi caso) que jamás sienten una molestia, y otras que empiezan a correr y descubren que existe algo llamado metatarso porque les empieza a doler. Así que las alarmas se apagaron.

El especialista, Marcelo Giroldi, fue muy paciente y amable con mis dudas. No me animé a pedirle un canje para promocionarlo en el blog, pero me compró con eso de tener registrado mi estudio de hace dos años y 9 meses, así que no puedo más que recomendarlo. Resultó que las plantillas hay que cambiarlas una vez al año, pero en este caso las mías todavía se la bancan. Igual en carreras largas empecé a notar molestias en la zona lumbar, más algún pequeño dolor en las rodillas, que nunca es en el mismo lugar, y a veces viene y se va (nunca está presente cuando termino de correr).

Podría haberme avivado y hacerlas para la maratón de octubre, o para la Salvaje Night Race de este sábado… pero bueno, si aguanté casi tres años con las mismas plantillas, bien puedo aguantar siete días más.

Semana 5: Día 32: Enemigos de los corredores: los plátanos

Algún distraído va a pensar que el plátano enemigo de los corredores es la cáscara de banana, que al pisarla hará que nos patinemos y nos rompamos el marulo. No, no nos referimos a esta noble fruta.

El plátano es un árbol de crecimiento rápido que tolera atmósferas muy contaminadas por polvo y gases. Esto hace que sea muy utilizado en ciudades, calles y parques. Difícilmente haya un rincón de Buenos Aires que no cuente con estos infames árboles, que desprenden un polen altamente molesto para los ojos y la respiración. El origen de la especie que encontramos en estas latitudes es supuestamente una hibridación entre Platanus orientalis y Platanus occidentalis o americano. Se supone que esta hibridación se produjo en España, en el siglo XVII, y de ahí es que se la denomina hispanica.

La polinización de este árbol se produce de forma explosiva al inicio de la primavera, y los síntomas más frecuentes asociados a esta polinosis son rinoconjuntivitis y asma de carácter estacional. Dado que la polinización de este árbol ocurre de forma explosiva1, los pacientes también presentan sus síntomas de forma brusca e intensa.

Antes me creía inmune a ese polvillo que largan. He visto amigos sufrir un ataque de tos, que parecía arrojarlos al borde de la muerte. Me reía, y ahora el plátano está tocando mi puerta. En los entrenamientos que sufrimos estos días (sí, “sufrimos”), me picaban los ojos y el fondo de la garganta, y estaba todo el tiempo tosiendo. Era como si mi cuerpo quisiese expulsar algo que no quería salir, una cosa maligna que solo podía sacar un exorcista.

Tuve algunas fantasías, como la de incendiar todos los árboles de San Isidro. Correr con alguna clase de mascarilla no parece ser una opción. ¿Es probable que algo que no me afectaba lo esté haciendo ahora? No recuerdo correr con semejante incomodidad, intentando escupir todo el tiempo ese picor constante.

Será cuestión, como todo, de tener paciencia, dejar pasar la primavera, y esperar al verano (a ver de qué nos quejamos entonces).

Semana 5: Día 31: 208,73 km en un mes

Hace exactamente un mes empezaba con este widget del cuentakilómetros. Fue idea de mi hermano Matías, y me encantó: ver cuánto corría en el año. Me intrigaba el número, yo estaba seguro de que iba a hacer entre 160 y 180 km en un mes. El número, como puede apreciarlo cualquiera, fue bastante más.

Cuando tiré la idea y me preguntaba cuánto iba a hacer durante Octubre, Hernán, mi compañero de banco en el secundario (y compañero de aventuras desde hace dos décadas, ni más ni menos), vaticinó 208 kilómetros. “Este pibe está loco”, pensé. No sé si está tan al tanto de mis rutinas de entrenamiento. Suelo hacer unos 10 km, y un fondo más largo los fines de semana. Al principio creía que corría 45 km por semana. Después me di cuenta que exageraba un poco. El 1 de octubre, decía lo siguiente:

Ahora puedo registrar no sólo cuánto corro por semana, sino en un mes. ¿Qué número va a indicar? Se aceptan apuestas… yo estimo que el 1 de noviembre habré recorrido 160 kilómetros como mínimo… y en un año… ¿superaré los 2500? Me resulta un dato interesante, que le agrega color a este proyecto que crece.

Martín, lector tocayo, tiró 192. Hernán 208. Y el veredicto es 208,73 km. No sé, el Colo se merece algún premio (aunque haya hecho como el mago Cacarulo, que la pegaba de puro mago). Me ayudó haber corrido una maratón, aunque reemplazó el entrenamiento de un sábado, y que no falté ningún día a entrenar. Sin embargo, estos números me hacen dar cuenta que no estoy ni cerca del objetivo de la Espartatlón. En un mes recorrí un 85% del trayecto total de esta brutal competencia. En los once meses que restan tengo que seguir sumando y explorando mi resistencia.

El sábado participamos en la Salvaje Night Race, 30 km por la noche, en Marcos Paz. Le tengo mucha fe, y va a ser una oportunidad de medirse corriendo en horario nocturno. Después de todo, en la Espartatlón nos tocarán unas 8 horas de carrera a la luz de las estrellas…

Semana 5: Día 30: Somos exitistas

¡Desearía tener el físico de Alejandra García!

 

Finalizan hoy los Juegos Panamericanos 2011, celebrados en Guadalajara. Es la edición XVI, y 5996 atletas de 42 países se enfrentan en 361 eventos de 36 deportes. Los medios se encargan de transmitir los ganadores argentinos de medallas de oro, y se lamentan por las de plata conseguidas. ¿Es la gloria o la deshonra? Pareciera que no hay término medio.

Si nos remitimos a las anteriores ediciones, o a los Juegos Olímpicos, pasa lo mismo. O en el torneo Clausura o el Apertura. Solo importa ganar para la prensa. Podríamos abrir un paréntesis y preguntarnos si este exitismo es culpa de los medios, o si ellos únicamente se encargan de transmitir lo que a la gente le interesa. Supongo que es un poco y un poco.

Nunca voy a correr para ganar, aunque siempre quiera mejorar mis tiempos. Se juegan otras cosas en una carrera, a nivel personal. Probablemente solo le interese a mis amigos y familiares si bajé 45 minutos mi desempeño del año anterior, pero el pobre tipo que es un profesional y se desloma años entrenando, le hacemos sentir que una medalla de bronce es un fracaso. Nadie quiere salir segundo, de hecho, durante un mundial de fútbol, se hizo una encuesta y la mayoría prefería salir tercero.

A veces me siento un bicho raro. No creo ser el único al que no le interese el torneo apertura (por eso me va mal en el Gran DT), pero creo que el esfuerzo y la determinación es un triunfo en sí mismo. Lamentablemente, en muchas disciplinas nos obligan a demostrar que somos “mejores” que otros. Ojo, me emociona el mundial y todavía me acuerdo de 1986, cuando Argentina, de la mano del Diego, fue campeón del mundo. Sin embargo, no rompo en llanto si quedamos afuera. Creo que hay cosas más valiosas por las que angustiarse.

Me imagino que habrá gente que se preocupe por ser primeros, un poco presionado por la sociedad exitista en la que vivimos. A veces, un chiste de los Simpson, esconde mucha sabiduría. Homero le recomienda a Bart que no se esfuerce, porque “no importa qué tan bueno seas en algo, siempre habrá un millón de personas mejores que tú”. Lejos del consejo demotivador que le da este padre a su hijo, pensaría que justamente esto tiene que sacarnos presión. El deporte es auto-superación, y ahí se esconde el verdadero éxito.

Semana 5: Día 29: El consejo más importante para cambiar tu rutina

¿Tenés ganas de bajar de peso? ¿Querés mejorar tu musculatura? ¿Soñás con mejorar tu rendimiento deportivo? Este es el mejor consejo que escuché, y creo que esconde mucha sabiduría: Si querés lograr un cambio, no lo digas.

No, no es como los deseos cuando soplás las velitas, que si lo hacés público no se cumple. Uno suele planificar, pero, como dice el saber popular, “del dicho al hecho hay mucho trecho”. Es más fácil soñar, elucubrar en nuestra cabeza un montón de asombrosos cambios, pero en lugar de anunciarlo, hay que hacerlo.

Sé que no es muy feliz citar al ex-gobernador de California, pero cuando María Schriver, hoy ex-esposa de Arnold Schwarzenegger, le dijo a su esposo que soñaba con escribir un libro para niños, él le contestó “En lugar de soñarlo, ¿por qué no lo haces?”. Aunque Terminator no es santo de mi devoción, es un ejemplo de determinación, que lo llevó a ser Mr. Olimpia, luego actor, y por último político (con diversos resultados). Siempre encontré esta cita muy inspiradora, porque montones de veces (o sea, “millones”) deseé algo, y todo quedó ahí, en el deseo.

Probablemente este blog sea el ejemplo contrario a este consejo, porque yo empecé justamente anunciando todos los cambios que quería lograr en mi vida. Pero la verdadera cosa que cambié en mi vida fue dejar de desear y ponerme “manos a la obra”. Así que, en lugar de anunciarles a todos que querés empezar a correr, o que vas a empezar a cuidarte con las comidas, hacelo y sorprendé a todos (y a vos mismo) con los resultados. Que tus acciones sean las que hablen.

Semana 5: Día 28: Donar sangre

Como tenía planificado, la semana pasada doné plaquetas y hoy me tocó donar sangre. Es algo para lo que tengo facilidad, afortunadamente, porque hoy experimenté lo que le pasa a otras personas.

La abuela de Vicky, de 97 años, se quebró el fémur y la internaron en la Clínica Colegiales. Para operarla necesitaban 10 donantes. La desgracia quiso que la mamá de mi amigo Paco sufriese un ACV, y en el caso de ella requería de 4 donaciones de plaquetas y 18 de sangre. Conseguir donadores es más complicado de lo que parece: un tatuaje, pesar menos de 65 kg o haber tomado aspirinas ya lo descalifican a uno. Hay que llenar un extenso cuestionario que hasta me resulta un poco discriminatorio, pero todo tiene que ver con determinar si el donante se expuso a situaciones de riesgo ante enfermedades transmisibles por sangre. Hay un período de ventana, que es el tiempo que transcurre entre el contagio de una enfermedad y la posibilidad de detección. Prácticamente no hay síntomas o pasan inadvertidos, o sea que aunque nos sintamos sanos, podemos contagiar algo.

Por eso los bancos no pueden confiarse solo de los estudios que realizan, así que entregan a quienes quieran donar un extenso cuestionario. Se debe abstener de donar quienes:

  • Se hayan hecho tatuajes, acupuntura o perforado de las orejas con agujas no descartables, en el último año (aunque uno jure que fue en un ambiente seguro, no te aceptan la donación).
  • Si fue o es consumidor de drogas prohibidas
  • Si tiene o ha tenido relaciones sexuales con hemofílicos en el último año.
  • Si tuvo relaciones sexuales con personas que tuvieron sexo a cambio de dinero en el último año, o infectadas con el virus del SIDA, Hepatitis B o C.
  • Si tiene serología positiva por SIDA, Hepatitis, Chagas, Brucelosis o Sífilis.
  • Si ha tenido síntomas que se puedan asociar con el SIDA (diarreas crónicas, fiebre de más de 10 días de evolución, pérdida de peso, manchas en la piel, ganglios inflamados).
  • Si le han ofrecido dinero por donas sangre.
  • Si ha tenido relaciones sexuales con parejas múltiples en el último año.
  • Si tuvo relaciones con personas que hayan sido operadas o transfundidas una o más veces en el último año.

Luego de todas estas advertencias, llega un formulario de unas 48 preguntas, donde tendremos que responder “Sí” o “No”. Hay algunas muy extrañas:

  • ¿Ha recibido hormonas de crecimiento de origen humano, o tuvo Ud. o algún pariente la enfermedad de Creutzfekd-Jakob?
  • ¿Alguna vez recibió dinero o drogas para tener relaciones sexuales?
  • Para hombres: Tuvo Ud. relaciones sexuales con otro hombre, en los últimos 12 meses?
  • ¿Dona Ud. sangre para que se le haga el análisis de Sida?

Luego de rellenar todo el formulario, te entregan un papelito que dice “Sí, mi sangre puede ser usada” o “No, no usen mi sangre”. En algunos lugares vuelven a entregar ese papelito luego de la donación. Es la última oportunidad de avisar que uno ha mentido en el cuestionario.

Como había donado plaquetas para la mamá de Paco (que, milagrosamente, fue dada de alta, casi sin secuelas), él se sintió en la obligación de darme una mano, y como la familia de Vicky no conseguía donantes, ella tomó cartas en el asunto y se puso en campaña. Aunque no conseguimos a TODOS los donantes, finalmente la operaron. Pero quedó debiendo sangre para reponer, así que hoy fuimos con Paco hasta el sanatorio. Él nunca había sido donante, yo varias veces, y nunca me impresioné ni me sentí mal después.

Cuando llegamos a hematología fue muy bizarro, porque desde la sala de extracciones se escuchaba “¡Ángel!” (cachetazo), “¡Ángel!” (cachetazo), “¡Ángel!” (cachetazo más fuerte). Después de lo que parecía un round de boxeo, parece que Ángel volvió en sí. Por suerte ninguno de nosotros se desmayó, y luego de 10 minutos y 450 cc de sangre menos en nuestro cuerpo, nos dejaron ir a desayunar.

Al final conseguimos 8 donantes para la nona. Una fue Cecilia, una lectora de este blog, que cuando conté la historia de mi donación de plaquetas, se ofreció donar para la abuela. Estas actitudes tan desinteresadas hacen que estemos una persona menos para cumplir con las exigencias del hospital. Y, lo que no es poco, me dan esperanza en la raza humana. Cecilia es de esa clase de personas, que da sin nada a cambio. No la conozco, y se tomó tamaña molestia, a riesgo de marearse y que la revivan a trompadas. Realmente estoy muy agradecido, y espero cruzarme con más gente como ella en la vida.

Las recomendaciones post extracción suelen ser las mismas en todos lados: desayunar, no levantar peso las siguientes 2 horas con el brazo pinchado, dejarse la gasa y la cinta por 4 horas, y no hacer actividad física las siguientes 24 hs. Yo sé, y me lo confesó un médico de hemoterapia, que esto es para la gente impresionable. A algunos les baja la presión luego de donar, pero no por la extracción, sino por sugestión. Ya dijimos varias veces, la cabeza domina al cuerpo, y si creemos que nos vamos a sentir mal, nos aseguraremos de que así sea.

Hace más de un año, cuando Semana 52 ni siquiera existía, doné por la mañana y estaba corriendo por la noche. Y no sentí nada. Pero el pobre de Ángel, sopapeado por los enfermeros para que vuelva en sí, contaría otra historia…

 

PD: Todavía necesitamos dos donantes. Si alguien quiere tener nuestra enorme gratitud, me avisa!

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