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Semana 34: Día 237: Llegaron las remeras de la Ultra Buenos Aires

Lloren, chicos, lloren.

No, no lloren, es mía. Es todo lo que daba el presupuesto.

Me informan que otro medio para llegar a Marcos Paz es el 136 desde Primera Junta. Debe ser un buen tirón, pero no es una ciudad tan aislada de la Capital como algunos creen.

Al final decidimos que Marcelo, mi eterno co-equiper, me va a acompañar (y hacer de liebre) en la última parte. Llegará tipo 2 de la tarde, y a partir de ahí me ayudará a mantener el ritmo hasta la meta. Ayer corríamos juntos, 10 km, el diez por ciento de la Ultra Buenos Aires, y me dio bastante cagazo… Pero bueno, es cuestión de no aflojar. Nunca lo hice, no voy a empezar justo este sábado.

26 de mayo, 9 de la mañana. Calculo que empezaremos al costado de la plaza de Marcos Paz. Busquen un grupo de gente con un perro caniche. Es Oso Rulo, y me va a acompañar a cruzar la meta, cuando haya corrido los temidos 100 km…

Semana 34: Día 236: Queda poco tiempo para la Ultra Buenos Aires…

Me encanta que haya gente que pregunte si se pueden inscribir en la Ultra Buenos Aires, y cuánto hay que pagar. Y lo preguntan en serio. El día que organicemos una carrera en serio, hacemos un desastre (pero en el buen sentido).

Ayer salió un informe en América sobre el estado de la Ruta 6. Que es la que va a Marcos Paz. Aparentemente solo el Frogger podría cruzarla (referencia para los niños de la década del ’80). Por otro lado, un amigo me adjuntó un link sobre una planta donde se queman residuos, y el olor fétido preocupa a los vecinos marcopaceños (?), que la quieren lejos (más lejos todavía, en lo posible cerrada para siempre). Nada que me amedrente. Porque voy en tren y tengo la nariz tapada.

Seguramente hay recorridos alternativos para llegar, que yo, como peatón, desconozco por completo. Aparentemente Vicky y yo no somos las únicas personas sin auto en la Argentina, así que quienes deseen ir en transporte público pueden tomarse el terrorfífico tren de la línea Sarmiento, el que va a Merlo. Luego de 14 estaciones se hace combinación con la locomotora que va a Lobos, y la cuarta estación es la de Marcos Paz. Requiere algo de astucia combinar los distintos servicios para no quedarse esperando 50 minutos a que pase la siguiente formación, pero está todo bastante organizado en la página web de TBA.

Mientras tanto sigo avanzando con mi dieta de alta cantidad de hidratos. También estoy tomando mucha agua, y cada media hora voy corriendo al baño. Espero que no me pase esto durante la carrera…

Estos días lluviosos seguramente han dejado el recorrido bastante intransitable. Esperemos que se seque todo para el sábado. Si no la gente de Salvaje Oudoor va a buscar un camino alternativo por la colectora de la ruta 6. Sí, esa que salió en las noticias con pozos donde podrías llegar a perder tu auto adentro.

Pero me siento con fe. Creo que va a salir todo muy bien. Ni siquiera el trabajo que se acumula y acumula (felizmente) quita mi atención de este objetivo. Pasado mañana ya voy a estar haciendo el chek-in del hotel… y al día siguiente estaré sacándome toda esta ansiedad de adentro y corriendo la carrera de mi vida. Eso es, hasta que finalmente participe de la Espartatlón…

Semana 34: Día 234: La Ultra Buenos Aires, por Radio Rivadavia

Hoy me llegó una buena (después de andar a las trompadas contra la vida), y es que en Casting, de Radio Rivadavia (AM 630), me va a entrevistar esta noche en relación a la Ultra Buenos Aires, y mis sueños espartatlonianos.

Este programa, conducido por Juan Marconi (cronista de Pura Química, de ESPN), está al aire de lunes a viernes, de 21 a 23, y se puede escuchar desde cualquier parte del mundo que tenca acceso a la web. Lo que me confirmó, Matías Lértora, uno de los integrantes del programa, es que me llamarían a las 22 hs. Si el tiempo empeora, me encontrarán en casa, y si el clima aguanta, habré terminado el entrenamiento del día de hoy.

Ya estoy en la recta final, y solo me queda rogar que lo de las donaciones salgan, y que cada kilómetro que corra el sábado se transforme en dinero que sea donado para una entidad. Tengo en mente alguna organización que ayude a personas que padezcan de bulimia y anorexia, es un tema que alguna vez toqué en el blog y en el cual me gustaría poder ayudar. Sería lo único que no depende de mí, y que si se da haría que toda esta experiencia tenga otro valor.

Esta es una semana un poco más corta, y el viernes estaré ya en Marcos Paz con Vicky, mis padres, y quien se quiera sumar, para estar tempranito el sábado y no demorar la largada (es la única carrera que me esperaría para empezar, pero no da llegar tarde). Les recuerdo que el circuito es de 10 km, así que cualquiera que se acerque a Marcos Paz puede venir a compartir algunas vueltas con nosotros.

Semana 34: Día 233: Un paso a la vez

He aprendido, a lo largo de este período blogger, que lo mejor es ponerse objetivos pequeños, que te permitan ir avanzando. No pude evitar planificar el viaje a Grecia, con los pasajes, qué vamos a hacer, dónde… Pero mi cabeza todavía no está del todo en la Espartatlón. Llamalo como quieras. Puede ser negación, o demorar lo inevitable. Yo de momento entreno, y participo en carreras, que es algo que me encanta. Y en el proceso, voy mejorando de a poco. Pero aunque alguna vez fantaseé cómo va a ser el tema de correr más de un día, o la largada en la Acrópolis, sinceramente lo veo como algo muy lejano, que ya va a llegar.

Ahora lo que me preocupa, por ejemplo, es la pre-clasificatoria que estamos organizando. Y aunque la Ultra Buenos Aires, de 100 km, está en marcha y nada la va a detener, también lo vivo día a día. Por ejemplo, ahora estoy en la semana previa, procurando ingerir más agua e hidratos, y empezar a bajar los niveles de fibras. Me puse a diseñar el logo de la carrera, hablar con amigos para ver si vienen, instruirlos acerca de dónde queda Marcos Paz, y hoy aproveché un importante descuento en un outlet y me compré la remera con la que voy a correr. Si bien tiene mucho que ver de planificación, estoy viviendo el presente. Lo otro ya va a llegar.

De algún modo todo esto me funciona. No quiere decir que me saltee pasos y que actúe impulsivamente. No quieta que a veces falle y me tenga que desayunar cosas como que nunca estuve inscripto en la Espartatlón (y que los griegos nunca van a reconocer su responsabilidad en eso). Pero cada problema tiene una solución (casi siempre), así que aunque casi me da un ataque cardíaco, le encontré la vuelta con la Ultra Buenos Aires.

Un poco es así cómo corro las carreras. El objetivo principal (llegar a la meta) siempre está presente. Pero de fondo. Primero viene llegar hasta el puesto de hidratación inicial. Luego el otro. Y así, con la cabeza en el presente, consciente de cada etapa. No siempre funciona, pero nueve de cada diez sí.

El siguiente paso, después de correr la Ultra Buenos Aires, será asegurarme de que la organización de la Espartatlón sepa de mis tiempos y me asegure una plaza. Después vendrá seguir entrenando y sumando kilómetros. Antes de empezar a ponerme nervioso por el viaje a Europa falta la Maratón de Rosario, ir a correr a Pinamar (aunque Yaboty me está tentando mucho…). O sea, no sufrir por los objetivos “monstruosos” que están al final del camino, sino seguir divirtiéndome con el recorrido…

Semana 34: Día 232: En la recta final

Hoy hice el que probablemente sea mi último entrenamiento de fondo antes de los 100 km de la Ultra Buenos Aires. Me dio la impresión de que mis rodillas soportaron los 15,3 km que hice en San Isidro, en una mañana gris y con una fina lluvia. Intento leer el Wind Guru para adivinar cómo va a estar el clima el sábado que viene, pero sinceramente no entiendo nada. Creo ver que voy a tener viento norte (al menos la flechita apunta para abajo), aunque quizá signifique un huracán que te empuja al suelo. La temperatura dice que, a las 9 AM (hora de la largada) será de 15 grados (Celcius, porque si fueran Farenheit estamos sonados).

Lo que sí entiendo es que va a estar nublado, así que voy a dejar los anteojos de sol y la gorrita en la mochila. Ahora que sé que el recorrido van a ser 10 km, puedo planificar arreglarme con un puesto donde tener agua y comida. Mi duda es si voy con el Voltarén encima o si lo dejo ahí. Este ungüento me acompaña desde que se hicieron habituales las molestias en las rodillas por el aumento en el entrenamiento, y como es analgésico y desinflamatorio, ya me unto en forma preventiva. Hoy me pasé antes de empezar y al terminar, aunque casi no tuve molestias. Añoro el día en que pueda salir a correr sin sentir ningún tipo de dolor, y sé que va a llegar eventualmente. Ahora estoy sufriendo las consecuencias de esos 100 km en la montaña patagónica, y aunque podría no haberla hecho y estar entrenando ahora al máximo de mi potencial, creo que tenía que estar en un estado de debilidad para que esta Ultra Buenos Aires tenga un dejo de intriga.

La verdad es que nunca corrí 100 km en llano, contra el reloj. Las otras dos veces fue con límites mucho más holgados, en terreno con muchísima pendiente, lo que me obligaba a caminar buena parte del recorrido y tomarme las cosas con calma. Ahora estoy preocupado por el tiempo y por todo aquello que pueda llegar a retrasarme. Pero me tengo muchísima fe. Tanto que si las rodillas aguantan, creo que tengo chances de llegar en 9 horas. Sería ideal, porque cruzaría la meta a las 6 de la tarde, cuando todavía hay algo de luz (digo, 18:38, y miro por la ventana y está todo oscurísimo).

Con Vicky estamos evaluando dormir el viernes que viene en Marcos Paz, para no tener que madrugar y recorrer toda esa distancia desde casa. Los nervios aumentan, y lo mejor es no andar haciendo maratones antes de la ultramaratón. Así me aseguro estar lo más relajado posible y desde temprano. Lo de un potencial auspicio va tomando forma, en tiempo récord, y si llega a salir, va a legitimar todavía más este emprendimiento. Creo que voy a correr con todos los gastos, pero no me interesa hacer plata con esto, por eso si se da esa remota chance de que aparezca un auspiciante, todo lo que reciba va a ser donado a una entidad de mi preferencia. Pero bueno, probablemente esté contando los huevos antes de que la gallina los ponga, así que dejo el tema ahí.

Las rodillas no me duelen, y lo tomo como una buena señal. Quedan menos de siete días para la Ultra Buenos Aires, y ya empezó la etapa de la dieta rica en hidratos de carbono y baja en grasas. A guardarse el resto de la semana, ya hice todo lo que podía hacer para estar a punto.

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