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Semana 40: Día 280: En sunga

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Hoy, bien de turista, fuimos al Cristo Redentor. En Brasil también es invierno, pero en termómetro marcó 28°.
Por supuesto que, después de sacarnos fotos con esa estatua inmensa, fuimos a la playa, específicamente a Copacabana. Arenas blancas, agua templada y sunga. Esta malla, que deja poco a la imaginación, nunca formó parte de mi guardarropas. De hecho, jamás me imaginé usándola. Pero muchas cosas cambiaron desde que empecé a cohechar mis prejuicios.
Principalmente mi cuerpo cambió. Quizá ahora quede como un ridículo, pero cada vez me importa menos, porque me gusta mi cuerpo y no me rodeo de gente que me critique. Me estoy divirtiendo mucho,y eso me incentiva a animarme a hacer cualquier cosa.
La maratón también es algo que hace unos años era impensado para mí. Y la idea de hacer cosas que me parecían imposibles o que me daban miedo se convirtió en un constante desafío que me gusta superar.
Hoy disfruté de mucho sol y de un mer espectacular. En Río las playas tienen instalaciones para hacer ejercicio, y aunque estoy muy conforme con mi cuerpo, me di cuenta de que dejé a la musculación en segundo plano. Por eso quiero volver al gimnasio apenas me instale en mi nuevo departamento.
Pero todavía tengo que terminar este viaje espectacular, y ver qué tal es esta ciudad corriendo 42 km en sus calles. Mañana queda el último día de descanso, y el domingo la maratón de Río de Janeiro.

Semana 40: Día 279: Comer en Río de Janeiro

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Estoy en Río de Janeiro, uno de los destinos que jamás hubiese imaginado visitar si no hubiese sido por el running. Por supuesto que avisé en la aerolínea que era vegano y obviamente no me dieron bola. Rl desayuno era el mismo para todos: un sándwich de jamón y queso y una embajada de frutas. Logré conseguir más de una intercambiando con mis compañeros y así sobrevivir. En la ciudad de Río de Janeiro existe una gran oferta de restaurantes pero son todos con carne y muy aceitosos. Después de caminar y caminar encontré un bufetque tenía arroz y papas, ideal para un vegano que quiere correr una maratón. La alegría máxima fue llegar al supermercado y encontrar leche de soja. El resto de las cosas que como son adaptables o reemplazables, pero eso no. El cambio no nos favorece mi ahí, pero por suerte estoy pagando todo con débito, y como es lógico, rinde más cocinar en el departamento que salir afuera. Estoy cuidándome de las fibras, pero como no dormí anoche tengo las horas cruzadas y mucho sueño. Por eso creo que voy a optar por dormir temprano y mañana visitar al Cristo Redentor…

Semana 40: Día 278: Adiós, Buenos Aires

Bueno, acá estamos. Esperando que unos cuantos gigas de información terminen de subir por ftp, lo que significaría que terminé con todos mis compromisos laborales pre-viaje… Fue un día muy intenso.

En la mudanza perdí el cable para cargar el celular. Hasta ahora me las ingenié conectándolo a la computadora por USB, pero eso no lo iba a poder hacer en Brasil… así que me tomé un momento para recorrer Palermo y buscar un dealer que me lo venda. La idea era juntarme con el resto de los Puma Runners a las 19:30 en el entrenamiento, pero son las 22 hs y sigo acá, haciendo fuerza para que la velocidad de subida aumente (no está funcionando).

Mientras caminaba por el Paseo Alcorta buscando un lugar donde comprar el bendito cable, me llevé por delante a una nena de un año que se fue de espaldas al piso y se largó a llorar. Los padres estaban lejos, la levanté y me fuilminaron con la mirada. No sabía cómo pedir disculpas, me sentía horrible. Dije lo primero que se me pasó por la cabeza: “Venía distraído”. El padre lanzaba fuego por los ojos y me dijo “Sí, la verdad que venías distraído”, que en lenguaje masculino significa “Sos un boludo y si decías otra cosa te llenaba la cara de dedos”.

Con mucha tensión pasé la tarde, armando la valija hace un ratito nada más… No sé qué me espera todavía, jamás fui a Brasil, pero me dijeron que en migraciones te reciben en musculosa. Una gran amiga me prestó reales, no tengo idea cuánto es ni qué me compro con eso, pero al menos voy con más seguridad. El compromiso es que allá, cuando consiga cambiar, traiga reales de vuelta (y no arruinarle a ella su colección de monedas extranjeras).

Los encargos, por ahora, son dos sungas y todo lo que me permitan traer de caipiroska. Googleando (cuando tuve tiempo) vi que me espera un clima promedio por encima de 20 grados… así que me despido de la ciudad, en pleno paro de trenes (como para complicarme el acceso a San Isidro, desde donde salimos con los chicos).

Quizá ahora pueda empezar a relajarme y aprovechar el viaje para descansar de los preparativos del viaje…

Semana 40: Día 277: Inquilino

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Después de tanto tiempo a la deriva, finalmente firmé contrato. ¡Soy inquilino! Siento el mismo orgullo que esa publicidad de “Dueño”, perteneciente al banco que me negó una tarjeta de crédito por ser monotributista.
Este es un momento muy particular, porque estoy a poco más de un día de viajar a Brasil, y hoy tuve que renovar la baulera donde están mis cosas.
No estoy corriendo todo lo que me gustaría, creo que ese momento va a venir después del 13, ya mudado y con todas las cosas en su sitio. Estoy muy entusiasmado, y no me molesta estar gastando más plata en todo esto que en la Patagonia Run.
Sinceramente, con tanto trajín, ni tuve tiempo de pensar en Brasil. Me encontré hoy en la baulera, entre todas las cajas, preguntándome qué podía llegar a necesitar. Guardé todo lo que me pareció útil como el protector solar, remeras, unas bermudas, pero lo más importante, lo que sé que sí quiero usar, no apareció en ningún lado, que es mi cinturón hidratador. Debería comprame uno mañana mismo, si hago a tiempo (es poco probable).
Firmar el contrato y saber que tengo un techo para mí por los próximos dos años es un alivio muy grande. Necesito un poco de estabilidad. Por pedido mío están colocando una canilla para conectar el lavarropas. ¡Los corredores transpiramos mucho! Voy a tener mucho para lavar en mi nuevo departamento.
Pero antes de mudarme tengo que ir a Brasil, correr una maratón y volver. Recién después empiezan mis aventuras como inquilino…

Semana 40: Día 276: 168,60 km en un mes

Sigo contando mi kilometraje mensual. No sé por qué, nunca me parece suficiente, y ahora que no tengo más reloj me cuesta mucho contarlo. Calculo los recorridos que ya medí muchas veces y me sé de memoria, me engancho con alguno que tenga GPS y no me le despego… y así voy entrenando.

Por falta de tiempo, mas no de ganas, no estuve corriendo por el barrio. El tema del viaje a Brasil, como no podía ser de otra manera, me obligó a adelantar trabajo para estar tranquilo esa semanita. CREO que tengo todo bajo control. Los próximos dos días son asesinos, tengo que firmar contrato para el nuevo departamento, cumplir con un par de compromisos laborales, y dejar todo listo para mi ausencia. El miércoles a la noche iremos a entrnar, aunque es una forma de decir porque no haremos nada, y de ahí vamos a hacer tiempo hasta las 2:30 AM, cuando una combi nos viene a buscar y nos lleva al aeropuerto de Ezeiza.

Pero eso corresponde a lo que haré durante julio. En junio estuve en una distancia promedio, pero lejos de las marcas de los primeros tres meses del año, cuando corría casi el doble. No sé si el calor ayudaba, pero tenía esos fondos descomunales de los fines de semana, cuando sumaba entre 50 y 80 km. Ah… qué tiempos aquellos…

Me vendría bien reponer ese reloj con GPS, ya que ahora que voy a tener a la Reserva Ecológica cerca pretendo volver a disfrutar de los domingos allí, buscando expandir los límites. El otro día hablaba con Lean, compañero de los Puma Runners, mientras entrenábamos esos kilómetros que hoy estoy declarando. En un arranque de sinceridad le conté cómo en los primeros años de este blog yo me esforzaba por romper marcas y ser más rápido, y la gran diferencia que fue cuando decidí hacer la Espartatlón. Ahí me di cuenta que no tenía que ganar en velocidad, sino en resistencia. En los últimos tiempos dejé de preocuparme tanto por vencer al reloj, y todo se convirtió en kilometraje a sumar para lograr resistencia. Por eso es que últimamente se me dio por inscribirme en carreras y acompañar. Creo que esas velocidades que antes confundía con lentitud son las que tengo que mantener en una ultramaratón. De nada sirve apurarse cuando se superan los 50 km. Yo nunca voy a poder ser el más rápido, pero siento que aspirar a ser el que más lejos llegue es una posibilidad no tan lejana.

Son dos cosas completamente distintas, velocidad versus resistencia. Quizá una me preocupaba en una etapa más inmadura deportivamente, y la otra coincide con una etapa reflexiva. Pero ya volverán esos fondazos de más de cuatro horas. Siempre me causó más orgullo hacer grandes distancias que bajar 15 minutos a mi marca anterior. Y quiero volver a sentir ese orgullo de las largas horas corriendo en solitario. Ese será mi objetivo para los próximos meses.

Pero antes… ¡la maratón de Río de Janeiro! Faltan solo 6 días…

Semana 40: Día 275: La dieta de la Maratón

Mañana empieza la semana previa a la Maratón. Y con eso viene la consabida dieta maratonista, pensada para aprovechar al máximo la energía y no morir en el intento. La comparto porque me ayudó en su momento, la fui puliendo un poco en base a la experiencia, y quizá ayude a otros. Incorporarla de una puede ser complicado puntualmente por el tema del agua. Tomar agua es importantísimo, tanto que habría que hacerlo en el día a día y no específicamente para la carrera. La idea es evitar la deshidratación. El día que corramos va a hacer calor, así que vamos a transpirar. Tenemos puestos de hidratación cada 3 km, pero eso no significa que no podamos darle una ayudita al cuerpo.

Lo ideal es tomar como mínimo 2 litros de agua diarios. Si no estamos acostumbrados, al principio vamos a ir a cada rato al baño. Los hombres lo resolvemos escondiéndonos tras algún árbol, ¡pero resulta que está prohibido por ley hacer pis en la calle! Las mujeres no creo que vayan ni aunque se permitiese. El agua lubrica las articulaciones, purifica el cuerpo, ayuda en muchísimos procesos internos. Así que, maratón o no, incorporar el agua es fundamental, en especial para los corredores.
Las recomendaciones son cargarnos de hidratos de carbono. El cuerpo puede acumular 2 mil calorías, NO MÁS, y hay una norma que dice que esta reserva se agota en el kilómetro 30. El cuerpo consume otras fuentes como las grasas, pero cuando se agotan las reservas el cuerpo sufre un trauma al que los corredores llaman “tocar el muro”. Las sensaciones varían en cada uno, en mi caso sentí que los cruádriceps estaban en llamas, y fue de un segundo al otro. NO PASA NADA, hay que mantenerse hidratado y consumiendo alimento durante la carrera (barritas energéticas, gomitas, geles, lo que sea que nos funcione). A mí las pasas me funcionan, es energía que entra rápido y se consume rápido. Pero cada uno ya conoce su cuerpo. Lo importante es no asustarse, es un toque y se pasa de forma muy fácil: corriendo. A los pocos minutos volvemos a estar como antes.
Ahora sí, la dieta:
PARA LA SEMANA PREVIA (LUNES A JUEVES): El objetivo principal es cargar los depósitos de glucógeno muscular, y mantenerse bien hidratado.
  • Mantener un buen estado de hidratación.
  • Chequear color de la orina: ¡cuanto más amarillo más deshidratado!
  • ¡No esperar a tener sed para beber!
  • Bajar el consumo de FIBRAS: Vegetales crudos y cocidos, cereales INTEGRALES/SALVADOS.
  • Evitar exceso de grasas
  • Fraccionar la alimentación en no menos de 4 comidas al día (desayuno, almuerzo, merienda y cena) y agregar colaciones a media mañana y media tarde si van a pasar más de 4-5 hs entre 1 comida y la siguiente. Y que estas sean a base de HIDRATOS: fruta, copos de cereales sin fibra (por ejemplo, copos de maíz), pasas de uva, turrón, etc.
  • Combinar SIEMPRE: HIDRATOS + PROTEINAS, en todas las comidas (los veganos podemos conseguir muchísimas fuentes de proteínas vegetales)
  • HIDRATOS: Pan, cereales, frutas, arroz, choclo, papa, batata, fideos, etc.
  • PROTEÍNAS: sandwich de pan integral y tofu (a gusto otros ingredientes como x ej. albahaca, pimienta, etc.), arroz con leche y canela (los veganos podemos optar por Ades natural, leche de almendras, etc), algun budín o muffin de zanahoria, algarroba, etc., licuado de frutas con “leche” (vegana o no), taco o burrito de quinoa, lentejas o porotos, etc., humus untado en pan.
  • ¡Descansar mucho! Lo que no entrenamos hasta ahora, no lo vamos a poder entrenar. Yo voy a correr un poco por ansiedad, pero en este punto hay que bajar y descansar.
  • NO probar ninguna estrategia en la carrera que no la hayamoss practicado en algún entrenamiento. Confiar en uno mismo, en toda la experiencia previa, y aprender que la mejor experiencia es la que hace uno mismo.
VIERNES y SÁBADO: Igual recomendaciones anteriores; pero NADA de fibras ni verduras.
CENA SÁBADO: Porción generosa de fideos con salsa liviana + queso y dulce (batata o membrillo) de postre (los veganos buscaremos tofu brasileiro).

DÍA DE LA CARRERA: El objetivo es asegurar la disponibilidad de combustible, minimizar la pérdida de fluidos y prevenir malestares gastrointestinales.

SI TENEMOS POSIBILIDAD: ¡¡PESARNOS!! Es un dato que nos va a ser útil si nos volvemos a pesar al finalizar la maratón.

DESAYUNO: Agregar 1-2 panes/frutas al desayuno habitual y más agua
En la carrera:
* Tratar de asegurar NO menos de 1/2 litro de líquidos (entre agua y Gatorade) por hora. Depende del ritmo de cada uno, eso sería entre dos y dos litros y medio. Esto va a estar cubierto por la organización.
* Consumir: 1 gel con AGUA cada 45 minutos aproximadamente o 2 sobres de azúcar cada 15 minutos. Recomiendo, si alguien tiene, llevar caramañolas con el gel ya disuelto en el agua. Baja más rápido al estar líquido y no pica tanto la garganta. Yo le meto todos los geles que pienso consumir durante la carrera y lo voy dosificando en el recorrido.

POST CARRERA: El objetivo primordial es proveer al cuerpo de nutrientes para reparar y fortalecer tejidos y; reponer el agua y electrolitos perdidos por la transpiración.

  • Rehidratarse con agua y bebida deportiva (con hidratos: Gatorade x ejemplo), lo ideal sería que bebieran el 150% del peso perdido en la carrera (para esto es importante pesarnos antes y después). O por lo menos 1 vaso cada 15-20 minutos, durante las 2 horas siguientes…
  • Asegurarse una gran cuota de hidratos (papa, fideos, arroz, pan, frutas) y proteínas magras o de origen vegetal para facilitar la recuperación dentro de las 2 hs siguientes.
  • Se puede salar un poco de más la comida para favorecer la rehidratación.
El hígado queda muy exigido por la carrera, piensen que se la pasa filtrando sangre, y aunque no lo vamos a sentir, va a seguir trabajando después de la maratón. NO LO CASTIGUEMOS. Muchos optan por recompensarse con un “asadito” o alguna comida grasosa. Nuestro hígado no va a filtrar las grasas o el alcohol como hace normalmente. Seamos piadosos con nuestro cuerpo, lo vamos a haber hecho pasar por una de las pruebas más impresionantes y gloriosas de nuestra vida. Tratémoslo con cariño porque la idea es seguir usándolo.
Todas estas cosas las apliqué y me funcionaron, muchas las aprendí de mi nutricionista, por la experiencia, y por consejos de Germán, mi entrenador. Espero que les sea útil, o que por lo menos sea el punto de partida para investigar todos los beneficios que tiene hacer una buena planificación pre-carrera.

Semana 40: Día 274: Mi próximo reloj

Lo vi de lejos hace poco, en la muñeca de una compañera de entrenamiento. Era poco discreto, parecía desproporcionado en esa chica. Pero era un reloj con GPS con un display enorme.

A simple vista, era poco atractivo. Parecía que uno se iría ladeando hacia el lado en que vestiría semejante mastodonte. ¿Cuál era el sentido de hacer un reloj TAN grande? ¿Qué podíamos obtener de esta monstruosidad?

Cincuenta horas seguidas de GPS. Lo voy a poner en números. 50. Fifty. Mi Garmin me duraba ocho horas con suerte. Y como nunca tengo suerte, eran cinco. Estaba perfecto para maratones, para las Adventure Race, pero cuando quería ir a una prueba más compleja como Patagonia Run o la Ultra Buenos Aires, me quedaba cortísimo. Cuando iba a entrenar fondos de más de 40 km me tenía que llevar dos relojes, uno prestado. En los 100 km de Marcos Paz usé tres.

Tener cincuenta horas continuas midiendo la distancia me permitiría hacer La Misión y saber en qué punto estoy. Podría entrenar fondos larguísimos sin estar a ciegas. ¡Podría hacer la Espartatlón y medirla desde Atenas hasta Esparta!

El tema, claro, es que ya tenía un reloj, y cambiarlo me parecía una picardía. Por suerte, lo acabo de perder. Tantos problemas me dio cuando el perro se comió el cable del cargador (terminé haciendo contacto entre los pedazos de cables para poder cargarlo, como hacen los ladrones de autos en las películas), pero igual lo conservaba. A veces se volvía loco, se apagaba solo, se congelaba… y no lo podía cambiar. Un día, después de correr unos 9 km, se desvaneció. No sé dónde está, revisé todas mis cosas, abajo de los muebles, y nada. Quizá los Garmin son tan avanzados que cuando dejan de funcionar del todo se evaporizan.

La cuestión es que ahora no me quedará otra que pasarme a este horroroso modelo de Suunto, tan poco discreto… pero tan útil.

Falta para mi cumpleaños, así que cuando regrese de Brasil, me lo tendré que comprar…

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