Archivo del sitio

Semana 36: Día 252: Otro impulso de carrera

mizuno_half_marathon_2013

Las incripciones de carreras de calle no son caras. Una media maratón por $120 es un precio más que razonable. Pero últimamente tuve una actitud más conservadora hacia las competencias. Desde mi separación volví a sentir un apego emocional a correr, y cuando el miércoles me enteré que dos amigos de los Puma Runners iban a correr la Mizuno Half Marathon (acá en Vicente López, no en Miami) dije “¿Y por qué no me anoté yo?”.

Suelo ser más previsor, pero evidentemente hay una tendencia porque es la segunda vez que lo hago en menos de dos semanas. Decidí inscribirme en esta carrera, exactamente el día en que no se podía hacer más preinscripciones en la web. Fui a la acreditación a sacarme la duda. “¿Me puedo inscribir?”. Y resultó que sí. El costo no era el mismo: $200 (ya había aumentado a $180 para los últimos días). Me seguía pareciendo un precio razonable, así que… di mis datos, pagué y me fui con mi remera y mi número de corredor.

Esto va a tener algunas complicaciones logísticas. La largada es a las 7:30 de la mañana, pero los chips se entregan de 6 a 7. Y yo estoy en la Loma del Quinoto, así que voy a tener que salir bien temprano. Pero es parte de la aventura… al que quiere celeste, que le cueste. Será cuestión de salir con la suficiente anticipación, y plata para el taxi como plan de emergencia. Y si no llego… bueno, mala suerte. Ameritará un post también el contar mi fracaso.

Correr me encanta, entrenar también. Participar de una carrera es algo muy especial, es donde uno se mide realmente cómo está, donde se deja todo (o casi). Sigo sin entender al que corre adelante de todo, “ganándole” a los otros miles que participamos, pero estar en medio de la muchedumbre es un plus de motivación que ningún entreno me puede dar.

La organiza TMX, la misma de la Patagonia Run. Cuando fui al Recoleta Mall a anotarme me encontré trabajando a Mario, a quien ya había conocido en mis dos viajes en micro a la Patagonia, y siempre me recuerda por mi veganismo más que por mis hermosas facciones. Lo que tiene la Patagonia Run, en comparación con esta media maratón, es que es infinitamente más cara, pero al menos tienen mi visto bueno en cuento a tareas organizativas. No es lo mismo hacer la logística de una montaña que de una calle, pero supongo que si les ha salido bien las competencias de aventura, esta media maratón tiene que ser pan comido para ellos.

No puedo evitar relacionar estas carreras con mi situación sentimental. Hacer estas cosas (tanto participar de una competencia como hacerlo por un impulso de último momento) me ayuda bastante a sobrellevar la situación. No me arrepiento de la ruptura, era necesario, pero eso no quiere decir que esté contento ni que la esté pasando bien. Creo que tengo suerte de tener algo que me llene a nivel emocional, y que sea la conjunción perfecta del cuerpo y la mente. Es transformar las energías negativas de una separación en algo positivo.

Semana 36: Día 251: Corrí sin anotarme

fiestas_mayas_escrache

Hoy me crucé con la foto que ilustra este post, casualmente de las Fiestas Mayas, una carrera que casi corro sin estar inscripto. Iba a hacerlo para acompañar a un amigo en sus primeros 10K competitivos, pero por ignorancia mía porque asumí que no había más cupos. Un día antes llamé y me dijeron que todavía podía anotarme, así que lo hice y pude correr en forma legal.

Y aunque no vi esta campaña que, en apariencia, hizo el Club de Corredores, hoy me crucé con esta imagen, donde vemos a dos chicas disfrazadas de payaso que escrachan a dos colados. Es rara la foto porque todos sonríen, entonces hubo quienes creyeron que se estaban burlando del Club. Como campaña para disuadir a quienes compiten “de arriba” me parece muy mala… ingenua. Pero sin lugar a dudas que apropiarse de los recursos de un evento es una actitud miserable. A riesgo de sonar hipócrita, yo me sumé hace poco a la Maratón River, pero no lo hice con intención… estaba entrenando, me crucé en mi circuito con esta competencia y me pareció divertido aprovechar todos los cortes de calle. No pedí ni una gota de agua, ni siquiera una medalla, y hasta bajaba la cabeza (con cierta vergüenza) si veía a un fotógrafo. Solo me consuela pensar que no decidí una semana, un día o cinco minutos antes ir a colarme.

Ayer, hablando con mis amigos de Puma Runners, caí en que este domingo se corre la Media Maratón de Mizuno, en Vicente López. Pensé en por qué no me había anotado… así que hoy fui a la acreditación y me inscribí. Me parece algo mucho más digno que pensar en que me colgué con el trámite y que lo voy a resolver colándome. Digamos que las excusas se van diluyendo. Y quien lo hace a modo de “protesta” porque está en contra del mercantilismo y los grupos poderosos, probablemente tendrían una actitud más acorde si se quedaran en su casa. Aunque no estemos poniendo plata, participando de un evento es la única forma en que tenemos de darle un aval, de decir que vale la pena. Entonces, si vale la pena, ¿por qué no anotarse como el resto de la gente?

Hecha toda esta aclaración, la alternativa del “escrache” me sigue haciendo mucho ruido. Quizá funcione, porque realmente es imposible controlar el circuito callejero para que nadie se cole. Algunas competencias asumen que hay quienes participan acompañando a un amigo, y cerca de la llegada te piden que te abras hacia los costados, para no cruzar por el arco de llegada. Cuando una vez le hice el aguante a mi hermano en una media maratón, llegar y que me pidan que corra fuera de una valla de seguridad fue lo suficientemente humillante para mí como para querer volver a hacerlo. Que después me escrachasen dos payasos… no sé, hubiese sido demasiado.

Me gusta la opinión de Fede Lausi, organizador de carreras. Él coordina Salvaje, que además de haberle puesto el hombro a la Ultra Buenos Aires, es responsable de muchísimas carreras de aventura, todas hechas a pulmón, y con un contacto cercano a los corredores. Suele decir lo que piensa sin tapujos, y me pareció que aportaría mucho a este breve análisis el poder compartir su opinión:

Estaba viendo esta acción de escrache que hicieron en un evento… parece que en Argentina el escrache es un estandarte, pintar paredes, insultar, agredir en publico a alguien, o como en este caso, sacarte una foto con una cartel que dice basicamente “soy un salame corri sin anotarme”….; Me pregunto simplemente: A quien engañas cuando corres una carrera sin anotarte?.

De chico cuando iba a la cancha y veia a muchas personas entrar de colados (algo muy común), pensaba en que si todos hicieramos lo mismo, se termina el futbol, al menos el espectaculo del futbol profesional (ahora no seria el caso porque lo financia el estado, como a los trenes que viajas sin pagar boleto), pero en un mundo coherente, el producto o el servicio se recibe a través de una contraprestación (para decirlo finamente). He escuchado a corredores decir : “que vuelvan las carreras gratis”, alguien todavia realmente piensa que un evento puede ser gratis?, en todo caso deberiamos decir “que vuelvan las carreras subsidiadas por el estado o por un municipio” y tiramos abajo el esfuerzo de muchas empresas que se dedican a llevar este deporte al punto donde ha crecido, no solo en convocatoria, sino en tecnologia, nutricion, indumentaria y todo lo que se desarrolla entorno a la carreras, inclusive al turismo!, yaboty ultra maraton por ejemplo generá que un pueblo en medio de la selva sea visitado por 1000 personas en un fin de semana, y lo promueve durante un año. Y nosotros solo somos los arquitectos, el principal gestor, el principal promotor, la maquina que impulsa todo esto es el corredor que abona su inscripción y la empresa que apoya economicamente.

Estas acciones me dan verguenza, como me dió verguenza colarme cuando tenia 25 años en una maraton… me sentí un boludo, me daba verguenza correr, la gente saludaba y yo agachaba la cabeza. Aprendí, como corredor, como deportista amateur, que el principal engañado era yo mismo. Es como cortar camino, tomar un atajo, romperle la bicicleta al rival en el parque cerrado, arrancar una cinta para que los de atrás se pierdan…. el que piense que es un ganador por hacer algo asi, deberia volver a nacer, porque no aprendió absolutamente nada.

Si queres correr y no pagar tu inscripción hacelo, te invito a que vengas a Salvaje Cross o a cualquiera de mis carreras, y corras con la remera de gomeria Tito.. porque sabes que?, no vas a engañar a nadie, solo a vos mismo. Aquellos que valoran nuestro trabajo, son aquellos que pueden orgullosos compartir una foto en internet, o impresa en su casa, levantar una medalla y saber que formaron parte de algo maravilloso. Y ese universo de corredores tiene mi mas profundo respeto y agradecimiento. El resto asi como aparecen desaparecen, y no por eso se me ocurriria escracharlos de esta manera.

Mi mas profundo rechazo a este tipo de acciones.

Semana 36: Día 248: Llegué a mi límite, soy humano

Hoy fui al entrenamiento. Lo que no quiere decir que haya entrenado.
Un resfrío con una tos copiosa se apoderó de mi cuerpo y, con el correr de los días, me fue tirando para abajo como si tuviese un ancla. El sábado estaba resfriado, pero correr me levantó mucho. Hoy el milagro no se repitió.
La tos constante hace que tenga la garganta irritada, que me duelan las dorsales y que me haya convertido en el ser menos discreto de la casa. Mi hermano Lucas, muy metido en el mundo del yoga, veganismo (copión) y los tratamientos naturales me dio una crema que me froté en el pecho y que me alivió bastante. Además me hizo meterme una pipa con agua salada en una de las fosas nasales, y de la otra salía el líquido llevándose el moco. Los hindúes están muy evolucionados en remedios naturales.
En este estado, no podía correr. Pero quise ir igual, porque el grupo de entrenamiento es mi espacio… y ahora que estoy en la nebulosa, cuidar y disfrutar de mi lugar se convirtió en algo primordial. Pude intercambiar ideas (San Isidro pisa fuerte como posible destino para vivir), charlar con amigos y cenar vegano con ellos (y chupar frío).
Supongo (o “deseo”) estar mejor para el miércoles, día de entreno. Si no, será el jueves. Quiero estar bien preparado para la maratón de Río (y para calzarme la zunga).

Cantidad de veces que tosí escribiendo este post en el colectivo: 27

Semana 36: Día 247: Camino a Río

Así lo quiso el destino. Empiezo a escribir este post en el subte, en la estación Río de Janeiro, del subte A.

Hoy, que voy camino a lo de mi papá para celebrar su cumpleaños, me inscribí en la maratón de Río, en Brasil.

Nunca visité este país, y si no fuese por el running, seguiría siendo una incógnita para mí. De hecho, gracias a las carreras, conocí muchos lugares que no me “tentaban”, como Perú, Grecia, y yéndonos más cerca Entre Ríos, Misiones, Marcos Paz… Correr fue la excusa para conocer, para abrir la cabeza. Y me dio mucho más que salud física.

Río viene a reemplazar a la maratón de la bandera, una carrera que me encanta, pero que era parte de un plan con Vicky. Cuando mis compañeros de Puma Runners empezaron a planificar el viaje a Río, no me planteé hacerla, porque las separaba solo una semana de diferencia. Pero ayer tuve el impulso, me pregunté por qué no… Y hoy saqué mi pasaje y confirmé mi participación en la carrera.

Quizá no sea la mejor decisión monetaria. Estoy con los fantasmas de los gastos de la mudanza (el día en que encuentre un lugar), y la maratón de Rosario ya la tenía paga. Pero sentí el “deseo”, eso que suena a mala palabra. Decidí escucharme y hacer lo que realmente deseo. Nunca me inscribí en una competencia internacional (el Camino del Inca no cuenta, y en Arenas corrí por mi cuenta), así que esta va a ser una experiencia enriquecedora.

Falta solo un mes para estar en las playas brasileras, palpitando una de las maratones más importantes del mundo…

Semana 36: Día 246: 157,26 km en un mes

Este será un mes que vivirá en la infamia. Además de haber estado lesionado, lo que me impidió entrenar en muchas oportunidades, me separé y ahora voy boyando con rumbos inciertos, buscando un lugar, tanto en el plano físico como en el espiritual.

Con todos mis problemas, logré correr casi 160 km. Hoy, en el cambio de mes, metí 18 km en el entrenamiento, pero decidí no contarlos y sumárselos a junio.

Y hablando del mes que viene, estoy replanteándome las carreras que tenía pensado hacer. Creo que me bajo de la maratón de Rosario, una competencia hermosa, pero surgió la posibilidad de hacer 42 km en otro país. Es algo que no me hubiese planteado estando en pareja, y si bien el tema de encarar una mudanza requiere que sea conservador con mi dinero, me parece que lo necesito. Es parte de buscar mi lugar en el plano espiritual, y todas esas mariconadas de las que estuve escribiendo últimamente.

Las lesiones y el clima de fin de relación hizo que no pudiese comer en la forma que quería. Tuve días de saltearme comidas, o de atracarme con pan, pero creo que mi cuerpo lo resistió. Fue un proceso por el que pasé y que creo que empiezo a dejar atrás. Me lo tomé con tranquilidad y decidí apelar a la paciencia. No siempre me salió, pero cuando pude correr de nuevo me sentí mejor, y hoy, entrenando con los Puma Runners, a la par de mi amigo Marce, pude descargar mucho y hacer un buen fondo terapeutico. Incluso me levanté mal, con tos, congestión, dolor de pecho, y una pesadez que me aplastaba contra la cama. Pero por suerte salí, abrigado, y entrar en calor me ayudó a que me empezara a sentir bien. Mientras estaba haciendo el regenerativo, después de una hora y media corriendo, me di cuenta que el deporte es la mejor medicina, tanto para el cuerpo como para la mente.

A %d blogueros les gusta esto: