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Semana 11: Día 75: Un buen día para correr

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Algunos fatalistas dicen que hoy es el fin del mundo. Eso significaría que no podría ver el estreno de la nueva Superman, ni la secuela de Star Trek. Antes me preocupaba mucho que un cataclismo me quitase el final de Lost. Pero todos sabemos que el mundo va a seguir girando, incluso cuando ya no estemos en la Tierra.
Hoy es un día especial. Le estamos dando los últimos toques al equipo, y en unas horas estaremos empezando los 160 km de La Misión. No sé si hace falta aclarar la ansiedad que siento. Va a ser una experiencia nueva, dura y única.
Pero este puede ser un día especial para cualquiera, incluso si no estás ahora en Villa La Angostura. Podés aprovechar y hacer un fondo de 12 km, hoy que es 12/12/12, caminando o corriendo. Incluso podrías empezar a las 12:12, o si la distancia te intimida, correr por 12 minutos. Hay cuestiones que no podemos dominar, como el clima (o el inminente estallido del planeta), pero todos somos dueños de nuestro propio destino, y lo que nos toca es gracias a nosotros mismos.
Me voy a terminar de colocar el número 12 en mi mochila. Si nos va bien, llegaremos a la meta en algún momento del viernes. Si no, tenemos tiempo hasta el sábado. No habrá blog mientras estemos en la montaña, recién daré señales de vida cuando crucemos la meta. Pero pueden buscar en la página web de La Misión los puestos de control por donde ya pasamos. Ya les dije, mi número de corredor es el 12. No es un número fatalista, yo creo que vs a representar una experiencia inolvidable…

Semana 11: Día 74: Charla técnica en La Misión

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Antes de empezar, quiero hacer una aclaración: soy rápido escribiendo. No es por mandarme la parte, desarrollé velocidad en Mecanografía, una materia (hoy) obsoleta que teníamos en el (hoy) obsoleto secundario, después crecí durante el auge de las computadoras personales, y aquí estoy, con la capacidad de escribir como una ametralladora, sin mirar el teclado.
Pero en este momento estoy actualizando todos los día el blog con el celular. Mientras que en la compu podía escribir con los diez dedos, ahora solo uso el pulgar, o sea que mi velocidad de tipeo se redujo un 90%. Espero que sepan entender incongruencias o entradas cortas. Escribir así es agotador.
Hoy tuvimos un día particularmente gris en Villa La Angostura. El sol de los días previos desapareció y llegó la lluvia. No nos hicimos mucho problema, porque esto va a asentar la ceniza y nos va a permitir una salida relajada. Estas y otras observaciones nos las hicieron en la charla técnica.
Conocí finalmente al “Gurí”, creador de esta competencia (y yo que pensaba que La Misión era del Club de Corredores…). Pudimos ver un detalle del recorrido, con qué nos vamos a encontrar (poca ceniza, vientos fuertes en las cumbres, agua en casi todo el trayecto) y un video de ediciones anteriores  que me volvió a poner la piel de gallina.
Vicky, luego de una fuerte molestia estomacal, estaba mejor, y utilizó su experiencia geológica para atender los detalles del recorrido. Yo tengo poca imaginación, y todavía miro el mapa sin entender nada. Vicky va a ser la navegadora de la pareja y yo me limitaré a dar aliento y sacar fotos.
Me otorgaron el número 12, y a Vicky el 494. Para quienes tengan curiosidad, en la página de la carrera (www.lamisionrace.com) se puede hacer un seguimiento de los puestos de control por donde iremos pasando. No sirve para ubicar en vivo nuestra posición exacta, pero al menos mi mamá puede ver si seguimos con vida…
Para esquivarle a la lluvia de mañana a la mañana, la organización decidió largar una hora más tarde. Eso da una simetría que me gusta mucho: arrancamos el 12/12/12 a las 12, y tengo el número 12. Le tendría que apostar en la matutina de Navidad, ¿no?

Semana 11: Día 73: ¿La Misión en peligro?

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Hay varias clases de sueños. Están esas manifestaciones del subconsciente que uno experimenta cuando duerme. Luego están esos momentos de la vigilia donde nos perdernos en nuestros pensamientos (le llamamos “soñar despierto”). Por último, tenemos esas cosas que deseamos conscientemente y que tenemos ansias de cumplir.
Yo sueño con correr La Misión, ya sea despierto, dormido, consciente e inconscientemente. Me imagino estar un día entero recorriendo la montaña, repasando estrategias, y por las noches sueño que estoy por correrla (con mis amigos y mi entrenador presentes, aunque ahora están en Buenos Aires). Anoche soñé que me perseguían zombies, y que mi gata me quería devorar. ¡Yo no podía escapar subiendo las escaleras porque tenía las piernas destrozadas por esta ultra maratón!
Hay mucha expectativa (realmente miro hacia los cerros que vamos a escalar y se me pone la piel de

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Semana 11: Día 72: Comiendo en Villa La Angostura

Villa La Angostura tiene 15 mil habitantes. Es la misma cantidad de inscriptos en la última media maratón de la Ciudad de Buenos Aires. El dato me llamó la atención.
Ya dijimos que ser vegano es complicado, no importa en qué provincia estés. Imaginate si además no querés consumir fibra porque se viene una carrera (evitando así problemas gástricos). Eso deja afuera casi cualquier ensalada, así que tuvimos que salir en la búsqueda del Santo Grial en Villa La Angostura.
Afortunadamente nos cruzamos con una vegetariana que nos recomendó Villa Rica, un local sobre la avenida Arrayanes donde lo que no era vegano le buscaban la vuelta para que lo sea.
La gente en está ciudad es increíblemente amable. Una gran cantidad es deportista, y en las tiendas a las que entrábamos conocíamos gente que va a correr La Misión.
Prácticamente no hemos comido en otro lugar que no sea Villa Rica (no tiro la dirección exacta para que no parezca un chivo). El tema de no comer fibras para mí es muy importante, como también lo es consumir hidratos de carbono. Estuvimos a pan y cereales, además de mucha agua.
Al parecer les recomendaron a los restaurantes y locales de comida que trasnochen y no cierren, así aprovechan a todos los corredores que vuelvan De La Misión muertos de hambre. Unas comida caliente después de tanto esfuerzo va a ser invaluable.
Otros corredores que no tengan mis limitaciones gastronómicas van a poder disfrutar de carnes rojas y pescados, aunque saben que no podría recomendarlo.
Hay mucha emoción por está carrera… ¡Si hasta anoche soné que largábamos!

Semana 11: Día 71: Camino a Villa La Angostura

Sufro. Cada vez que no puedo actualizar el blog sufro. Pero después de dos años de actualizar absolutamente todos los días, decidí que este año me lo iba a tomar con un poquito más de calma. Anoche fue “una de esas noches”, en la que avancé con el trabajo todo lo que pude. De hecho, son las 6:30 de la mañana y acabo de terminar.

Eso no quiere decir que haya estado despierto todo el tiempo. Alterné horas de trabajo con patéticas siestas en las que mi cuerpo no daba más y decidía “cerrar los ojos para descansar la vista”. Hora y media después me despertaba con las marcas del teclado impresas en la frente. La madrugada es solitaria y silenciosa. Por un lado es bastante depre, pero por el otro no suena el teléfono, no llegan mails nuevos, y no hay nada interesante en la tele para ver (o sea, hay pocas distracciones).

Tengo unas tres horas hasta que salgamos al aeropuerto. Las voy a aprovechar para darme una ducha y terminar de acomodar el bolso. Tengo TODO el equipo de La Misión guardado, desde bolsa de dormir, casco, botiquín, ropa… anoche me dio pánico de olvidarme las zapatillas y las metí así nomás adentro de la mochila. Descubrí que a ese calzado no le entra cualquier par de cordones (pánico número dos). Me hubiese gustado llevarme algún repuesto.

Recién ahora, que me saqué de encima todos los compromisos, empiezo a caer en que estoy por tomarme un avión y aparecer, en pocas horas, en Villa La Angostura, un lugar paradisíaco donde vamos a intentar la gesta más difícil de nuestra vida deportiva. Cualquiera que esté más o menos atento podrá decir que me sumerjo en el trabajo antes de estas ultramaratones, para no pensar en lo que está por venir. Bueno, si usted cree eso, permítame decirle una cosa: tiene razón.

Esta vez no falló nada, no nos olvidamos de nada. Conseguí varios paquetes de pretzels, tenemos el equipo obligatorio completo y contabilizado mientras lo guardábamos en las valijas, Vicky se hizo de sus almendras y pistaccios salados, y hasta encontramos los apósitos quirúrgicos para heridas profundas. Hay otras cosas que pueden fallar, como el cargador del celular o pasar por el cajero a buscar efectivo, pero nada que se convierta en un problema.

Estoy muy bien preparado para esta Misión. Vicky también, aunque no estoy seguro de si ella lo sabe. Cuando la conocí terminó sus primeros 21 km arrastrándose, y un año y medio después estamos por enfrentar un ultratrail en la montaña. Se me pone la piel de gallina. Si me falta algo para largarme de lleno en esta aventura es una siestita, que espero tomarme en el avión.

Y ya está. Descansar, aclimatarnos, y largar. Aunque estos viajes siempre vienen acompañado de un poquito de estrés laboral, no me alcanzan las palabras para describir lo feliz que me hace todo esto.

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