Archivo del sitio

Semana 48: Día 334: Dolor abdominal

El “flato” es tan habitual en mi vida que me sorprende haberme tomado 48 semanas para hablar de él.

Aunque tiene un nombre que suena a otra cosa (escucho algunas risitas por lo bajo) se trata de un dolor abdominal que se siente sobre un costado, durante una carrera. Me ha pasado toda mi vida, desde que era chiquito y correteaba en el patio de la escuela. Alguna vez me dijeron que era causado por el diafragma, y con esa explicación me conformé, aunque ni siquiera hoy sé bien qué es eso (pero, en breves instantes, lo wikipediaré para ustedes).

El diafragma es un músculo que cierra por arriba (donde es convexo) la cavidad torácica (en forma de bóveda) y limita por abajo (donde es cóncavo) la cavidad abdominal. Es característico de todos los mamíferos. Cuando se contrae, se aplana y se mueve hacia abajo, los músculos pectorales menores y los músculos intercostales presionan las costillas hacia fuera. La cavidad torácica se expande y el aire entra en los pulmones a través de la tráquea para llenar el vacío resultante. Cuando el diafragma se relaja, adopta su posición normal, convexo hacia arriba; entonces los pulmones se contraen y el aire se expele. Además, al contraerse ejerce presión sobre el abdomen, y de esta manera ayuda al tránsito gastrointestinal (las contracciones espasmódicas involuntarias del diafragma originan el hipo).

El flato es el dolor abdominal que surge al realizar ejercicio físico, y aunque no se sabe con certeza a qué se debe, se cree que es un aviso del bazo antes de inflamarse. Es tal nuestra ignorancia sobre este tema, que las molestias desaparecen con la edad, y no sabemos todavía por qué. Entre las posibles causas están:

  • Aporte insuficiente de sangre al diafragma, músculo principal de la respiración.
  • Sobrecarga en los ligamentos del diafragma, originada por movimientos arriba-abajo. Si hay alimentos en el estómago este empuje es mayor debido al mayor peso del estómago.
  • Rozamiento del estómago cuando está lleno con el peritoneo (membrana muy sensible que rodea a las vísceras) que provoca irritación y dolor.

Para evitar el flato se recomienda separar las comidas 2 horas antes de una sesión de ejercicio y evitar los alimentos con mucho azúcar, grasa y sal. También beber mucho pero en pequeños sorbos, y nunca bebidas con gas. En el caso de que ya duela, lo mejor es detenerse, flexionarse hacia delante y presionar, masajeando la zona dolorosa. Allan Lawrence, autor de “Autoentrenamiento para Corredores”, recomendaba algo que siempre me funcionó: respirar profundamente (largando todo el aire), manteniendo los labios rígidos, como si silbásemos (inténtenlo en sus casas).

El flato se conoce más técnicamente como “dolor abdominal pasajero relacionado con el ejercicio” (ETAP, por sus siglas en inglés). No sólo ocurre cuando corremos, también se puede producir al nadar o andar a caballo. Aunque no hay un consenso sobre qué cosas puntuales lo provocan, se sabe que es causado por varias tensiones sobre el diafragma, que resultan en una tensión en los ligamentos que lo conectan. Cuando corremos básicamente estamos saltando arriba y abajo mientras ingresa y sale aire. Resulta que la mayoría de las personas hace coincidir en forma natural el tiempo de la exhalación con el impacto en el suelo de uno de sus pies. Cuando tocamos el piso, nuestros órganos bajan mientras el diafragma sube. Esto provoca un poco de esfuerzo sobre los ligamentos que conectan los órganos al diafragma, como son el hígado y estómago. Con el tiempo, esto causa ese dolor y contribuye con espasmos.

Una sola vez esta molestia me obligó a detenerme. Fue muy frustrante, yo estaba intentando seguir al contingente “veloz” de los Puma Runners. Era mi época de inconstancia, había vuelto al entrenamiento después de meses de no hacer mucho, y apuré el paso todo lo que pude. El flato se sentía como un round con Mike Tyson, oreja mordida incluida. Estaba bien de piernas, y creía que de aire también, pero estaba corriendo por sobre mi capacidad. Volví a sentir este dolor, y siempre lo interpreté como una señal de estar corriendo demasiado rápido. Lo resuelvo respirando hondo, largando todo el aire, y no desesperándome.

A %d blogueros les gusta esto: