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Semana 13: Día 85: Cerrado por cumpleaños

Se le informa al público usuario que debido al onomástico del 17 de diciembre, día del cumpleaños del bloguero Martín Horacio Casanova, dicho festejo se traslada al día de hoy, sábado. Porque es un rompedero de huevos que tu cumpleaños caiga un lunes, pero se hace lo que se puede.

El blog retomará sus funciones via el odioso celular el día domingo, desde las paradisíacas costas de la pileta de mi hermano en Banfield.

Sepan disculpar las molestias, salgan a correr que el fin de semana está espectacular, y nos encontraremos pronto con más de los vericuetos del mundo del running (se lee “raning”).

Me voy a ordenar la casa que ya llegan las visitas.

Para que el post no quede vacío, les dejo un video con el registro del Ultra trail de Patagonia Run, discilpina de 63 km, que el año 2013 vamos a hacer en equipo con Vicky.

Semana 9: Día 61: ¡Feliz cumple, LionX!

¿Qué es “LionX“? Es un grupo de entrenamiento, que surgió hace exactamente 16 años. ¿Qué tienen que ver los Puma Runners con los LionX? A veces eso resulta confuso, lo sé. Los LionX en algún momento fueron apadrinados por la marca del pumita, y nacieron los Puma Runners de San Isidro. Pero los leones que terminan con X, en algún punto, siguen existiendo.

Hoy nos juntamos a festejar de la mejor manera que puede hacer un grupo de entrenamiento, que es corriendo. Con Vicky hicimos un fondo con algunas cuestas, con un ventoso río en Olivos como escenario. Se me cortó un cordón de la zapatilla, y agradecí que fuese ahora y no en La Misión. Corrimos y nos encontramos con el resto a elongar, ese ritual en donde todos los atletas coindicimos y charlamos, desde los más lentos hasta los más veloces.

Coronamos la jornada con una cena, panchos para los “normales”, milanesas de soja para los vegetarianos/veganos. Muchas anécdotas, muchos chistes, y risas acompañando. Quería decir unas palabras, tenía algo preparado, pero me resulta más fácil escribir que hablar. Nunca me parecía el momento adecuado, no quería cortar el clima porque sabía que no me iba a salir gracioso y que podía tirar hacia el bajón. Cuando las primeras personas amagaron con irse, no lo demoré más.

Tin-tin-tin-tin (ruido de cuchillo golpeando contra un vaso).

Pedí la palabra. Inmediatamente todos se callaron. Germán, nuestro entrenador, fundador de los LionX y alma mater, se puso serio, imaginando que iba a buscar quebrarlo (emocionalmente). Como dije, no soy bueno para hablar en público, incluso ante las personas con las que más confianza tengo. No modulo al hablar, me trabo y me pongo muy nervioso. Pero realmente quería compartir lo que tenía para decir.

Agradecí a todos los que organizaron esa velada. Y agradecí formar parte de un cuarto de la historia actual del grupo. Cuando empecé a correr en 2008 no era la persona que soy ahora. Cambié, maduré. Estar en este equipo de entrenamiento realmente me cambió mucho, me hizo madurar. Las manos me temblaban mientras hablaba e intentaba disimular recorriendo a todos con la mirada, sin estar hablándole a nadie en particular. Los LionX me ayudaron a mejorar, y en ese grupo viví uno de los recuerdos más felices de mi vida, que fue correr la maratón en Grecia. Describí lo importante que fue para mí, al punto que me mandé a hacer una remera que decía “Semana 52” en la espalda. Enfundado en esa musculosa fue que me rendí ante la estatua del dios Hermes, hecho inmortalizado en una foto que todavía me emociono al verla. Sin dudas, uno de los recuerdos imborrables y más felices que tendré por el resto de mi vida.

Y como agradecimiento a la persona que me ayudó a llegar hasta ahí, decidí regalarle esa remera (que yo aprecio muchísimo) a Germán. Es una tradición en los LionX regalar las remeras de las carreras. Cada uno inventa el motivo y decide a quién se las da. No estaba pautado, lo decidí yo. Para eso tuve que vencer mi pudor, pero era algo que necesitaba hacer. Era como devolver la confianza que habían puesto en mí. Quizá Germán guarde esa remera, o alguna vez la use. Por ahí en unos años se la regale a otro corredor, como motivación. Dejó de ser una prenda de vestir, se transformó en otra cosa, en un pedacito de historia. Formar parte de algo que estaba antes que vos y que seguirá estando después de que te vayas es muy valioso. Te cambia, y a la vez uno cambia al resto.

Hoy me puse muy nervioso hablándole a todo el grupo, pero tenía que vencer mis miedos, enfrentarme a eso que me daba inseguridad, para que al final me sintiera orgulloso de no haberme reprimido. También es algo que me enseñó correr, y lo aprendí en estos años que fui entrenado por los LionX. A todos ellos, gracias por enseñarme a animarme.

Semana 12: Día 78: Feliz cumpleaños

Hoy cumple años Santiago Casanova. Es difícil explicar una relación de ese tipo. Un hermano es, en muchos aspectos, un mejor amigo. Y sin embargo es mucho más. Es alguien con quien podés llevarte terriblemente mal, y sigue siendo familia y hay un afecto en el fondo que no cesa.

Entre hermanos varones, siempre hay competencia. Al principio, a Santi y a mí nos vestían iguales. En algún punto, decidieron vestirnos igual pero de diferente color. Él pasó a vestir rojos y yo azules. Hoy sospecho que algo tan inocente como esto nos marcó a nivel de nuestra personalidad.

En esa comparación constante en la que vivíamos, muchas veces me sentí en su sombra. Era más extrovertido, más desenvuelto con las mujeres, y le iba muy bien en Educación Física. Recuerdo al profesor señalarlo durante una sesión de sentadillas y decirnos a todos: “Si hiciesen la mitad de lo que hace ESTE Casanova…”. Esos eran los motivadores que teníamos.

Pero el pasto del vecino siempre es más verde (dicen en las películas norteamericanas). Mientras yo vivía en la sombra de mi hermano, él vivía en la mía. Tiempo después descubrí que él me creía más inteligente, y se sentía subestimado por mí.

Fuimos siempre bastante distintos, y al final de nuestra adolescencia ya nos movíamos en círculos completamente diferentes. Él se dedicó a la música y se convirtió en un baterista del carajo. Yo… andaba sin rumbo definido. Una vez nos peleamos y no nos hablamos durante un año entero, aunque vivíamos bajo el mismo techo. El día en que dejamos todo el rencor infantil de lado, me dio tanta pena que lloré a moco tendido.

La vida tiene esos recovecos inesperados. Nunca lo tuve de referente de responsabilidad, y yo no era un ejemplo deportivo. Pero se convirtió en padre, y se lo tomó muy en serio. Al poquito tiempo de habernos reconciliados de esa larguísima pelea, me pidió que sea el padrino de su hijo Lautaro. Y ver cómo se desenvolvía en la paternidad, con seriedad, compromiso, paciencia, sin recurrir jamás al castigo, me hizo admirarlo un montón. Creo que este blog y mi determinación con el entrenamiento también me hizo ganarme su admiración.

Hoy cumplió años Santi. Es mi hermano mellizo (aunque no nos parecemos tanto, le llevo una cabeza). Dejamos de vivir en la sombra del otro y empezamos a admirarnos mutuamente, dos cosas completamente diferentes.

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