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Semana 9: Día 59: Intercambiando consejos entre corredores

Hoy en el entrenamiento de los Puma Runners empezamos a intercambiar consejos. Supongo que lo hacemos siempre, sobre todo a instancias de una inminente carrera (para los que recién nos sintonizan, el 12 de diciembre cinco valientes del grupo y otros cientos vamos a hacer la ultra trail de La Misión). Y surge espontáneamente, en especial entre compañeros. Uno no se guarda las experiencias personales, sino que intenta compartirlas.

En mi caso, empecé a entrenar en este running team y fui captando esos consejitos de los más experimentados. Y es algo que, afortunadamente, nunca se detiene, porque siempre existe algo que no sabía y que me puede ayudar en la siguiente carrera.

En el caso de La Misión, lo que más me preocupaba era que van a tener dos cantinas (a los 50 y a los 100 km) donde se puede comprar comida. El tema es que siempre hay hamburguesas, y se rumoreaba que también iban a tener lentejas. Bueno, ese rumor carece de validez, porque solo van a tener disponible carne para los corredores. Me contacté con la organización, me confirmaron esto, y me adelantaron que este año van a permitir que uno les deje bolsas con comida (recomendaban que fuese deshidratada) y ellos las iban a llevar a cada cantina. De esa manera, uno aliviana peso y se asegura algo caliente para comer.

Apenas supe esto, se los comenté a mis compañeros del grupo. No vamos a correr todos juntos, pero tenía sentido compartirlo porque seas vegetariano o no, una hamburguesa después de hacer 50 km puede ser una bomba intestinal. Estábamos corriendo en la noche destemplada mientras hablábamos de esto, y les sugerí llevarse cous-cous o polenta, alimentos que aportan muchos hidratos de carbono (y casi nada de grasa). Solo hace falta echarles un poco de agua hervida y listo.

Otro tema que tocamos fue cuidar los pies. Exponerlos a un trayecto de 160 km, por más que sea en varios días, es muy exigente, y hay que asegurarse de convivir el menor tiempo posible con dolores, lastimaduras y ampollas. Lore, una de las “misioneras”, nos recomendaba hacernos masajes con alguna crema para pies, y empezar desde ahora. Habiendo participado en los 100 km de la Patagonia Run, doy fe que se paga un precio bastante alto en el terreno de la belleza podológica.

Más consejos sobre los que hemos discutido: hidratarse muy bien, pero no llevarse mucho líquido desde la largada. Hay muchos arroyos de deshielo en el trayecto, así que uno puede irse llenando la cantimplora. Pero hay que tener en cuenta que esta agua tiene bajo contenido de sodio, así que hay que agregarle sales.

Importante, también, llevar una cuerda. Nunca se sabe para qué la puede necesitar uno, si para atar algún elemento, asegurarse algo al cuerpo, o unir a dos compañeros que no quieren que el viento y el cansancio los separe.

Otra sugerencia que surgió hoy fue llevar guantes sin dedos, para que las manos no se ampoyen con los bastones (elemento imprescindible en la montaña).

Comida de marcha: que sea liviana y calórica. Guardar para el final algo muy rico, que nos levante el ánimo (me recomendaron el Mantecol, que me parece grasoso y nunca me gustó). Creo que me voy a llevar pretzels, o un sándwich de dulce de batata.

Protección contra el agua: es casi imposible no mojarse al cruzar arroyos, pero en la eventualidad de que llueva o de que uno cruce una corriente de agua con mucho caudal, una sugerencia es poner todo, todo, todo adentro de bolsas. Con Vicky vamos a meter todo en Ziplocs, para que nuestras pertenencias queden cerradas lo más herméticamente posible. En las cantinas de los 50 y 100 km van a habilitar además la opción de dejar ropa. No está de más tener un par de medias secos esperándonos.

Seguramente en estos días vamos a seguir intercambiando experiencias. Uno nunca deja de aprender… ni de aconsejar.

Semana 7: Día 43: Malos consejos

Soy una de esas personas a la que le atormentan un poco los errores. Las veces que me equivoqué me dan vueltas en la cabeza, cuando dije eso que no tenía que decir, o cuando defendí aquello que era bastante errado, pero que yo estaba convencido de que era lo correcto. Creo que lo que más me obsesiona son esas cosas que nunca sabré. Por ejemplo, podría identificar a todos los niños de la primaria que me hacían la vida imposible, que me molestaban o se reían de mí… y seguramente ellos ni siquiera lo saben. Ese desconocimiento, para mí, es terrible, porque existe una alta posibilidad de que haya otra persona en este mundo que recuerde su infancia y que tenga mi imagen como la de alguien que vivía molestándola (y yo sin saberlo).

En ese contexto (de hacerme problema por cosas que no sé si existen) está el de haber dado malos consejos. Me da escalosfríos el hecho de pensar en haber querido aconsejar a alguien y, en el proceso, haber empujado a alguien a una situación penosa. Todos opinamos y lo hacemos unas 24 horas por día. No importa si sabemos mucho de un tema, igual lo hacemos. Somos expertos en fútbol, en política, en metereología y en astrofísica. Y lo mismo sucede en cada ámbito de la vida, como es el running.

Cuando armé Semana 52 quise que este blog fuese un diario de mi experiencia en esto de entrenar con determinación. No pude evitar, apenas empezado, a dar consejos, y realmente no sé si fueron buenos o no, porque la terrible realidad es que lo que funciona para una persona, no necesariamente funciona para otra. Quizá yo aconseje dar el 110%, algo que a alguien le provoque una lesión. Yo mismo he escuchado cosas que no me han servido para nada, como subir una cuesta arqueado. La experiencia es la mejor consejera.

¿Puedo correr una carrera de aventura con zapatillas de calle?

¿Qué me conviene desayunar antes de una carrera?

¿Es preferible buscar mi ritmo o esforzarme por seguir a alguien de mi nivel?

Todos podríamos dar una opinión sobre estos y por cualquier otro tema. Y quizá, dependiendo de a quién le preguntásemos, tendríamos muchas respuestas distintas.

Si se me permitiera dar UN solo consejo, uno que me deje dormir tranquilo por las noches, sería el siguiente: Olvidate de todo lo que digan los demás, y hacé tu propia experiencia.

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