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Semana 22: Día 148: La Bilirrubina

Me sube la bilirrubina, (¡ay!) me sube la bilirrubina, cuando te miro y no me miras, (¡ay!) cuando te miro y no me miras. Y no lo quita la aspirina, (¡no!) ni un suero con penicilina. Es un amor que contamina, (¡ay!) me sube la bilirrubina.

Si me preguntan “¿Qué es la bilirrubina?” diré que es una canción de Juan Luis Guerra. Mientras crecía, estaba convencido de que esa palabra la había inventado él para esa canción en tono de merengue, y que no podía existir dentro de mi cuerpo algún componente u órgano capaz de llevar semejante nombre. Pero resulta que existe. Y que los valores máximos normales son 1,50 y yo tengo 1,60.

¿Es para preocuparme? Sinceramente no. Fui a ver a mi nutricionista con mis últimos estudios de laboratorio y me dijo que estaban todos perfectos. Que esa décima me había dado alta, seguramente, porque estaba entrenando mucho.

Pero cuando fui a ver a la médica clínica para que me dé el apto médico, la cosa no fue tan despreocupada. En verdad, la doctora no quiso alarmame. Me dijo “La bilirrubina te dio un poquito alta… te voy a dar el apto para hacer actividad física competitiva, pero vamos a hacer algunos estudios más para que te quedes tranquilo”. Yo, sinceramente, estoy súper tranquilo. Pero bueno, pago la cuota de la obra social, así que no me cuesta nada volver al laboratorio a que me hagan un hepatograma y que me revisen las tripas con una ecografía.

Le pregunté qué era la bilirrubina y aunque me lo explicó, no me acuerdo nada. Tiene que ver con el funcionamiento del hígado. No me extrañaría que correr fondos tan largos, que exige mucho a este órgano (se la pasa filtrando la sangre), haga que suba la bilirrubina más que un amor que contamina, pero nunca se sabe qué otros factores pueden influir. Bah, yo no lo sé. Entré a Wikipedia y entendí menos, así que no puedo aportar demasiado en este post. Lo cierto es que me siento muy bien, estoy bastante entero después del fondo de 50 km de ayer… de hecho hoy sábado fui a entrenar, y más que el hígado o la bilirrubina, lo que me molestó fueron las rodillas, al costado (externo). No a nivel articular ni muscular, sino más bien algún ligamento o tendón. Pero entre el Voltaren en crema y una buena entrada en calor, no sentí más nada y pude correr un fondo de 12 km sin mayores percances.

Los nuevos estudios me los tengo que hacer con tiempo, “sin apuro”, según la doctora. Pero la orden se vence a los 30 días, así que en menos de un mes tendré nuevos estudios e intentaré indagar, una vez más, para qué sirve la bilirrubina.

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