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Semana 4paren las rotativas, ¿BEN AFFLECK ES BATMAN?

Ben Affleck, actualmente de 41 años, fue elegido por Warner para interpretar al encapotado en la inminente película Superman/Batman, donde los dos superhéroes se enfrentarán por primera vez en la pantalla grande.

Lo primero que pensé fue “es hora de que este muchacho se ponga a hacer fierros”.

Usted, querido lector, quizá sepa de mi afición por los superhéroes y el cine, pero crea que esto tiene muy poco que ver con Semana 52. Siga leyendo y se sorprenderá…

Batman, de 1989, fue la película que despertó mi pasión por las historietas. Aquella cinta estaba protagonizada por Michael Keaton como el caballero de la noche, que despertó las mismas críticas que la designación de Affleck para el mismo rol (después de todo, venía de hacer… Beatlejuice). Pero Keaton estuvo bastante bien en el papel y hasta que George Clooney se encargó de asesinar a la franquicia, fue el mejor encapotado del cine (en 2005, Christian Bale se encargó de resucitar a Batman y darle la gloria que verdaderamente merecía).

Bale venía de filmar El Maquinista, para el cual había perdido muchísimo peso, y lo que más le costó fue recuperar todo el músculo que requería un superhéroe. Siempre me sorprendió eso, cómo un actor podía dedicarse a su físico y en unos meses cambiar su fisionomía. Claro que les pagaban para eso… ¿podía pasarme a mí? Ese fue el puntapié del blog, a eso me dediqué las primeras cincuenta y dos semanas, y si no conseguí el físico de Bale, Maguire o Jackman fue porque a) no vivo de actuar (ni de mi físico), b) me negué a consumir drogas o químicos para aumentar la masa muscular, y c) soy fondista, e inevitablemente quemo músculo. Ah, y d) me puse de novio y se me pasó eso de querer tener más lomo.

La última vez que lo vi a Ben Affleck fue en Argo, cinta que ganó el Oscar a Mejor Película (y que, extrañamente, ni siquiera recibió una nominación para él como Mejor Director). No podemos decir que Affleck “actuó” bien, porque su personaje era bastante parco y solo hablaba para decir lo necesario. Batman tampoco debería pasársela hablando (mucho menos con esa voz rasposa que le puso Bale), pero se trata de un tipo que decidió perfeccionar su físico y su mente desde los 8 años (un poco más, para la trilogía de Nolan). Affleck, con sus 41 años, tendría que ponerse a entrenar YA mismo para ganar la musculatura que requiere el hombre murciélago, un ser humano sin poderes pero que está en el pico de desarrollo para un ser humano. ¿Estará, mientras divagamos sobre esto, levantando peso en el gimnasio? ¿Recurrirá a la creatina para aumentar su masa muscular, o tomará una via más sana? ¿Entrenará ALGO o se apoyará en una musculatura falsa como el Batman de Michael Keaton?

¿Estos temas parecen poco importantes? ¡Lo son! Pero gracias a Batman me metí en los cómics, que hoy me dan de comer y pagan todas mis carreras, y gracias a esos ejemplos de determinación que suele darse en los actores que protagonizan a superhéroes es que me animé a armar este proyecto/blog. Así que son poco importantes… ¡excepto para mí!

No creo que Ben Affleck haga un buen Batman. Creo que Warner está desesperada por obtener prensa porque tiene poca fe en la próxima película. Pero tampoco creía que Heath Ledger pudiese hacer un buen Joker, y en aquel entonces tuve que admitir lo equivocado que estaba…

Semana 36: Día 251: Quisiera ser Batman

“Siempre me pregunté por qué nadie lo hizo antes que yo. O sea, con todas esas películas de cómics y programas de tv, creerías que al menos un solitario excéntrico se cosería un traje. ¿Es tan excitante la vida diaria? ¿Son las escuelas y oficinas realmente tan emocionantes que soy el único que alguna vez fantaseó con eso? Vamos. Sé honesto contigo mismo. Todos planeamos ser un superhéroe en algún punto de nuestras vidas”. Mark Millar – Kick Ass (2008)

Yo quise ser Batman. ¿Quién no? Es el enmascarado más popular. En un enfrentamiento determinado por el voto popular, se sabe que el encapotado le ganaría a cualquier otro héroe, no importa si sus poderes los obtuvo por haber nacido en otro planeta o por haber sido picado por una araña radioactiva. Batman es cool.

Pero uno crece, y las fantasías se dejan de lado. En mi caso, me reconcilié con mi pasado, y aunque sigo queriendo ser Batman, mi imagen de él cambió. Me explayo:

El hombre murciélago “oficial”, que podemos leer actualmente en las historietas, es una persona atormentada por su pasado. Huérfano de pequeño, perdió a sus padres en un brutal asalto callejero. Creo que no tengo nada que envidiarle en este punto. Mis padres siguen vivos, y su compañía ha sido una fuerza positiva en mi vida. Batman es, además, la personificación del pináculo del cuerpo humano. Se ha entrenado durante años y ha desarrollado la disciplina. Entrena constantemente y sigue esforzando su cuerpo al límite. Además, es un agudo detective, y siempre está cinco pasos por delante de sus adversarios. Hasta ahí no está mal, pero Batman sigue siendo un personaje solitario, que se mueve en las sombras de la noche, vive solo por su vocación (luchar contra el crimen),  fingiendo que es un playboy multimillonario. No ha encontrado el amor (no tiene tiempo para eso) y posee un hijo al que conoció ya crecido, y a quien adoptó como el nuevo Robin. Debo decirlo, es más interesante ser salvado por el encapotado que ser él.

Pero cuando digo que quiero ser Batman me refiero al de los ’60s, que de adolescente me avergonzaba. Pero ahora lo veo desde otro lugar. Nunca estaba en las sombras, siempre recorría la ciudad en pleno día, con el sol en alto. Las mujeres lo deseaban, los hombres lo respetaban, los niños lo admiraban. Nunca lo vimos preocupado por su físico (jamás lo mostraron entrenando), de hecho el bati-cinturón ocultaba bastante. Nunca lo escuchamos quejarse por su vida, siempre está feliz, y cuando hay problemas, se preocupa sin perder la sonrisa. Mientras el “otro” Batman era un alma torturada, este bailaba el bati-twist (de alguna forma es imposible desligar al encapotado interpretado por Adam West, con los alocados años ’60s).

He llegado a pensar que prefiero una vida iluminada, disfrutando lo que me tocó vivir, que torturado y en las sombras…

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