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Semana 46: Día 321: Próximo fondo largo de 70 km

Este sábado me toca nuevamente un fondo de 70 km. Es probablemente la distancia máxima que haga de acá a la Espartatlón. Es increíble cómo en otras épocas esta distancia me parecía imposible, y ahora es simplemente un entrenamiento.

Quizá la distancia varíe. Voy a correr hasta Tigre y volver al Hipódromo, como para estar a las 9 de la mañana en San Isidro y engancharme con el entrenamiento de los Puma Runners. Eso me va a dar 50 km y supongo que ellos harán 20 km, o quedaré como un mentiroso.

Toda esta joda me obliga a salir de casa a las 4 de la mañana. Si tengo todo preparado de la noche anterior (pinole, ropa, etc) me podría levantar 3:30, desayunar y salir. Pero siempre me atraso. Como sea, voy a salir de noche y estaré las siguientes 5 horas solo, la calle y yo. Y algunos que salen de bailar, también.

Estos fondos voy a hacerlos sin música. En parte porque se me volvieron a romper los auriculares que me compré (los hacen muy frágiles a propósito), pero también porque no me quiero desacostumbrar a estar únicamente en compañía de mis pensamientos, tal como va a ser en la Espartatlón donde está prohibido correr con reproductores de música. Creo que es necesario tomar noción del tiempo y apropiarse de esa sensación. Si no, la perspectiva de correr una ultramaratón de 246 km te destruye mentalmente.

Haré lo posible por descansar, pero ya siento la presión del viaje, de las cosas que tengo que dejar listas antes de salir… posiblemente el vuelo de ida a Roma, el 17 de septiembre, sea lo primero que descanse como se debe. Me encanta viajar, es algo que me motiva muchísimo, pero a la vez me estresa horriblemente, y siempre que me voy me siento en falta por algo que no pude resolver antes de viajar. ¿Será esta aventura en Grecia la excepción? Lo dudo.

El tobillo no me está molestando tanto como antes, así que tengo la esperanza de que en este fondo no va a ser un problema. Correr tranquilo nunca me molestó, pero superar las 5 horas de pavimento es exigente para cualquier cuerpo, dolorido o no. Me enteraré de todo el sábado a la madrugada.

Semana 46: Día 320: Ese maldito tobillo

Con el correr de los años y los kilómetros voy descubriendo nuevos dolores, algunos en partes del cuerpo que rara vez me habían dolido antes. Ahora fue el turno de mis tobillos.

No recuerdo exactamente cuándo empezó, así que no podría decir qué fue lo que lo provocó. Posiblemente tenga que ver con el uso de la plantilla con realce que usé un tiempo y que me provocó fuertes dolores en el metatarso izquierdo. Como me duele el tobillo derecho externo y el izquierdo interno, deduzco que tiene que ver con una inclinación de mi cuerpo. También tengo la teoría de algún mal movimiento haciendo burpees, sumado a la fatiga de los entrenamientos.

Corrí la Adventure Race de Pinamar ya sintiendo estas ligeras molestias. No le di tanta importancia y durante la carrera no sufrí dolores, pero esta carrera de aventura es muy irregular y los pies bailan entre montículos de arena, piñas, raíces, pozos… es factible que eso haya empeorado algo previo. Lo cierto es que posterior a esta carrear empecé a sentir cada vez más dolores. El sábado pasado hice un fondo de 22 km antes de empezar el entrenamiento con los Puma Runners y descubrí esa molestia que tenía que ver con la rotación del pie y no con correr. Dependiendo de si apuraba el paso o pegaba un salto (para subir un cordón) el dolor aparecía o no.

En el entrenamiento hicimos abdominales, y cuando llegó el momento de saltar sobre bancos para trabjar cuádriceps, me di cuenta que un simple salto me hacía doler mucho, en especial el tobillo interno izquierdo. Ahí decidí guardarme y no seguir corriendo (después de todo ya llevaba 26 km encima). El lunes no fue diferente, la molestia estaba ahí. Correr no me dolía, pero esprintar y saltar hacía que el dolor aparezca y no se quiera ir.

Con el correr de los días fue cediendo, y lo que me tranquiliza es que el trote tranquilo no me afecta en lo más mínimo. Incluso probé un sprint y pude hacerlo sin problemas. Pero la sensibilidad sigue estando.

Nada de lo que me pasa me hace sentir que la Espartatlón está en peligro. Y sé que en el caso de que me doliese, correría igual. No sé en dónde está mi límite, pero el dolor del metatarso me dio bastante tolerancia al dolor. Estuve horas corriendo, acostumbrándome a la molestia, abrazándola. Me mantenía enfocado, cauteloso. Esto lo voy a encarar del mismo modo.

Si me cuido y no pego saltos ni hago un sprint explosivo, probablemente se vaya en unos días. A menos de un mes y medio de la carrera, nada me va a detener…

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