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Semana 50: Día 348: Vestido de pies a cabeza

 A dos semanas de correr en Grecia, llegó una excelente noticia: la marca deportiva Puma decidió auspiciar nuestra aventura y vestirme a mí y a mi equipo.

Hace poco le habíamos acercado esta propuesta. Como saben, Puma auspicia a nuestro running team, y gracias al descuento especial que tenemos, siempre comprábamos ropa de ellos. Buena calidad, buen precio. No hay más vueltas que esa.

Cuando empezamos a planificar cómo iba a ser nuestra Espartatlón intentamos conseguir sponsoreo. No es tarea fácil, sobre todo cuando involucra a un atleta desconocido, que no va a buscar el podio, y ante la prohibición expresa de la organización de que la vestimenta no lleve leyendas ni promocione productos. Germán, mi entrenador, tuvo la idea de aprovechar su contacto con Puma y proponerles que nos vistan como forma de apoyarnos. Ayer el sueño se cumplió.

A uno de sus locales llegó una pila de ropa y zapatillas, y uno de esos pares será el de recambio durante la carrera. También elegimos medias, unas calzas increíbles, pantalones cortos, remeras (tanto para salir como para la competencia) y un rompevientos. También sacamos una mochila donde guardar la cámara y todo lo referente a la carrera, y Germán me dio un cinto con bolsillo, donde va una caramañola grande. Lo probé anoche y me resultó muy cómodo, así que eso va de una a la Espartatlón.

Pero la vedette de todo este combo es la remera con la que voy a correr. Por supuesto saqué dos para poder cambiármela. Al principio me había imaginado corriendo con una musculosa, pero me enamoré de la  evoPOWER. Esta casaca, inspirada en el modelo de zapatillas del mismo nombre, está pensada para que los futbolistas se mantengan frescos y cómodos, peor creo que para mí me va a venir bien también. Está hecha de un tejido Jacquard sin costuras, muy ajustada al cuerpo. La probé ayer en un fondo de 17 km y me encantó. Me faltaría probarla cuando haga mucho calor, aunque le tengo mucha fe.

Así que puede que vean muchos pumitas en las fotos de la carrera. Este es un espaldarazo que me emociona mucho, y renueva mi confianza en Puma (los que me leen de hace tiempo saben que les hago publicidad desde hace cuatro años, sin obtener nada a cambio). Solo queda llegar a Europa. Al menos voy bien vestido.

Semana 48: Día 331: Recaudación

A todos les cuento mi gran triunfo, que además es una alegoría de la vida: vendiendo mi colección de cómics voy a poder traer a mi equipo a Grecia. Y creo que les hago creer que ya está todo resuelto… pero no.

Originalmente el plan era traer a un equipo de producción para que hiciera un documental con todo el viaje. Yo quería que también venga Hernán, mi amigo, compañero de banco en la secundaria y traductor de griego. Solo hacia falta conseguir un sponsor. Fácil, ¿no? ¿Qué empresa no querría imponer su logo en esta aventura que lleva a un tipo sedentario a participar de la carrera más dura del mundo?
Por ahora no la hallé. A tres semanas de estar volando a Europa, no pude (o no supe cómo) tentar a una marca. No ayuda que la Espartatlón no permita llevar sponsors en la indumentaria. De ahí vino un pedido desesperado de ayuda a familiares y amigos, y ese maravilloso manotazo de ahogado que fue poner en venta mi colección de comics y figuras.
Esto me ayudó a pagar los pasajes hasta Roma del equipo que me va a asistir (y ayudado por un descuento que me hizo Aerolíneas cuando les lloré mi historia). Muchos me felicitaron cuando llegué a esa marca. Incluso me dijeron “¡Ya llegaste! No tenés que seguir recaudando…”. ¡Ojalá!
Logré poner al equipo en Europa. Me prestaron una tarjeta para llevarlos de ahí a Atenas y reservar un hospedaje razonable para los cuatro… Pero esa tarjeta tengo que pagarla… como también una cámara que tenemos que comprar para filmar el documental (es más barato que traer a la productora con su equipamiento). Después están los coches para trasladarnos esos días, ropa para la carrera. Tengo que cambiar urgente mis zapatillas… en fin, ¡queda mucho por recaudar todavía
Por eso, si está en tu corazón colaborar, querido lector, todavía es necesario, y aunque me deshice del 90% de mi colección, todavía sigo juntando peso a peso para tener la carrera con la que siempre soñé… aunque sea sin productora ni profesor de griego.

Semana 46: Día 318: ¡Primer objetivo cumplido!

Después de recibir varias donaciones (¡algunas anónimas!) y de vender una parva de cómics y muñecos, logré el primer objetivo que era recaudar fondos para pagar los pasajes del equipo que me va a asistir en la Espartatlón. No saben el peso que se levantó de mis hombros.

Por suerte se logró con tiempo. El viernes es la fecha límite para cubrir las reservas. Sin muchas esperanzas empecé una campaña en mi círculo íntimo para recibir donaciones y mucha gente estuvo ahí para ayudar, dependiendo de sus posibilidades. Fue realmente algo muy emocionante. Pero el monto a alcanzar era muy alto, y decidí poner a la venta algunas cosas. Una colección de estatuillas que estaba guardada en una caja, los Superamigos que juntaban polvo, un par de libros grandes y caros. Me cebé y decidí vaciar la biblioteca. Así se empezó a ir todo. Y hoy llegué al número que necesitaba.

Esto no es, ni por asomo, todo lo que hace falta recaudar. Con esto logramos poner a Nicolás y a Germán en un avión que los va a llevar hasta Roma. Ahora falta llevarlos desde ahí a Atenas, reservar hospedaje, el alquiler del coche allá, la comida y cualquier gasto imprevisto. O sea que la “gran venta gran” va a seguir, y para eso voy a recuperar la tonelada de cómics que hay en mi vieja casa de Banfield. Sigue el comiccidio.

Gracias a todos los que colaboraron, ya sea donando o comprando material. Hubo un chico que no quiso que le dé el vuelto (¡cincuenta pesos!) porque era su forma de aportar para este sueño.

Ya nada nos puede detener. Estamos con un pie en Roma, y hay que seguir avanzando hasta pasar por Atenas y llegar a Esparta.

Semana 44: Día 304: El sueño completo

Estos últimos meses escribí muchas veces mi historia. De cómo pasé de ser un “gordo come chizitos” (como le gusta decir a mi entrenador Germán) a ser un tipo que está a 60 días de correr los 240 km de la Espartatlón. Un sueño que está ahí nomás de realizarse.

Y la conté tantas veces porque armé una presentación con mi historia, la carrera, y por qué necesito un sponsor. Verán, estadísticamente quienes llegan a la meta en Atenas son quienes cuentan con un equipo de apoyo propio. Será por motivación o porque te ayudan a no salirte de la estrategia, pero los que van solos la tienen más difícil y los que van acompañados llegan. Tiene sentido.

Hace casi un año, Germán le dijo al grupo que el sueño de correr la Espartatlón no era más mío, sino que era de todos. Claro, ellos me acompañaron en los fondos más largos y difíciles, corriendo a mi lado o asistiéndome con agua, comida y aliento. Además, yo me hice ahí, entre ellos. No empecé siendo ultramaratonista: era el tipo que iba al fondo, que faltaba cuando llovía y que creía que la recompensa era un alfajor triple y no un cuerpo sano. Ellos me ayudaron y confiaron, yo cambié, y terminé ayudándolos a ellos al mostrarles que el compromiso y la constancia rinden sus frutos más rápido de lo que uno creería.

La Espartatlón es de todos y con ayuda de al menos dos de ellos tendría a mi equipo de asistentes y el sueño estaría completo. Pero es algo que sale caro, así que armé la presentación para conseguir sponsors o pasajes (no para mí, eso ya está pagado y estoy feliz de que salga de mi bolsillo). En la primera versión hablaba de mí en tercera persona, y los chicos me la bocharon. Decían que le faltaba emoción, que tenía que contar las veces que había intentado cumplir los requisitos de la Espartatlón y fallé. Lo importante que era para mí todo este proyecto. Cómo pasé de odiar correr de chico a vivirlo con tanta pasión. Los cambios que logré en los últimos años. Les hice caso y surgió una nueva versión que te podía hacer llorar.

Pero tiempo después obtuve consejo de vendedores, gente más cerca de los gerentes, que me dijeron que era demasiado largo. Que no tenían ni 5 minutos para dedicarme y que me iba a perder la poca atención que me podían dar. Una página, sintética, y si los enganchaba ahí les trataba de sacar una lágrima. Así que nació la segunda versión, más técnica y fría, pero con un bello mapa del recorrido y sus 75 puestos de control.

Resultó que esa no sería la versión final. Otra persona experta en ventas me dijo que la primera página estaba fantástica, pero le faltaba una segunda en la que contara qué ofrecía yo a las empresas y cuáles eran mis objetivos. Lo de la experiencia personal estaba bien, pero como complemento. De hecho, se convirtió en un anexo de “historia de vida” llamado “El corredor que odiaba correr”.

Con estos híbridos más una carta preforma, llegué a Aerolíneas Argentinas, rogándoles por dos pasajes de avión como mínimo (aunque el número mágico es 4). Me respondieron un mes después con una oferta muy buena, descontándome un 40% el precio de los pasajes como forma de apoyo. No tenían por qué hacerlo ni pedían nada a cambio, pero no es suficiente. Eso sigue siendo muchísima plata. Así que sigo buscando.

Me parece que 15 días es un plazo razonable para decir “muchachos, hasta acá lo intentamos”. Me estoy jugando las últimas armas, tocando los últimos contactos. A través de mi amigo Seba De Caro llegué a la Rock n’ Pop (FM 95.9), y mañana, en Gente Sexy, a eso de las 10:45 de la mañana, voy a estar en la sección “Gente que hace” hablando de la Espartaltón, cómo correr se convirtió en mi vida, y en mi necesidad de conseguir un sponsor para que el sueño esté completo. Quizá sea mi última arma. No dejo de soñar. Tengo fe de que algo puede surgir a último momento.

La carrera… la correré como sea. Pero una ayudita del destino no me vendría nada mal.

Semana 43: Día 299: Esperando el milagro

Faltan dos meses y monedas para la Espartatlón. Logré mucho en estos últimos meses, desde mejorar mi aptitud física y mental hasta conseguir inscribirme, con muchos percances inesperados en el medio, como fueron fallas en la inscripción, el dinero que no llegaba, etc… Está todo listo, pasajes comprados, hospedaje reservado… solo me falta poder llevar a mi equipo de asistencia para que me acompañe. Es el último obstáculo a sortear.

Armé presentaciones, escribí cartas preforma, pedí ayuda a todos los contactos que tengo. Hay un representante llevando un pdf impreso a distintas empresas que quieran auspiciar el viaje a Grecia. Tengo también el botón de recaudación para que la gente done. No logré juntar mucho porque tampoco estoy todos los días recordando que me den su dinero, pero al menos logré pagar un par de cuotas de mi propio pasaje. Igual lo que estoy queriendo conseguir no es para mí. Ya todos mis gastos van a correr por mi cuenta. Ahora necesito a Germán y a Nicolás, como mínimo, para que estén ahí, en los puestos de control, asistiéndome y cuidándome.

El tiempo es poco, pero tengo esperanzas de que ocurra el milagro y los pueda traer de algún modo. Aunque sea que viajen en el avión parados. Es probable que el martes me entrevisten en la FM Rock and Pop, en Gente Sexy, para contar del proyecto y difundir mi búsqueda de sponsor. Si lo logre o no, dependerá de una empresa que vea este sueño como algo explotable a nivel marketing. Es lo último que necesito para asegurarme llegar a la meta. No pierdo las esperanzas…

Semana 25: Día 174: ¿Cuál es el objetivo de este blog?

Estoy preparando mails y presentaciones para conseguir auspiciantes que nos ayuden a viajar a Atenas en septiembre de este año. Por eso tuve que resumir (y repasar) varias veces cómo nació este proyecto y qué significa. Me pareció que estaba bueno compartirlo, porque recién cuando me senté a describirme y a describir a Semana 52 fue que me di cuenta de la importancia de esto que estamos haciendo:

Yo solía correr por mi cuenta, de forma errática y esporádica. En Agosto de 2010 se me ocurrió que podía dedicarme un año a entrenar en serio, con compromiso, comiendo responsablemente. Decidí volcar toda la experiencia en un blog diario y así nació Semana 52. Cuando completé el año me fui a correr a Grecia, solo, uniendo Atenas con la ciudad de Maratón. Esto no era una carrera, solo un capricho que hice al costado de la ruta. Aquella fue la segunda vez en mi vida que corrí 42 km.

Pero no quise que todo quedara ahí, a pesar de que había logrado mi objetivo de estar 52 semanas entrenando. Bajé muchísimo de peso, mejoré mis tiempos enormemente, y se armó una base de lectores que me incentivaban a seguir. Así que empecé el segundo año de Semana 52 con el objetivo de poder correr la Spartathlon un año después. Esta prueba es la más dura del mundo en cuanto a carreras de calle, son 246 km que unen Atenas con Esparta, y hay que hacerla en un máximo de 36 horas.

El salto era muy grande, y los requisitos para que me pre-aprobaran eran muy exigentes. Por ejemplo, tenía que haber corrido 100 km en 10 horas y media. Como no existía una carrera similar en Sudamérica, convencí a un organizador de eventos para que la hiciera, y así nació la Ultra Buenos Aires 100K. Pero venía muy exigido de otras ultramaratones y no lo logré. Recién en 2012 pude terminar la Ultra Buenos Aires 100K en 10 horas y 14 minutos. Lamentablemente el cupo de ese año estaba cubierto y recién me pude inscribir y que aprobaran mi currículum de corredor para este año.

La Spartathlon se corre el último viernes de septiembre. Llegué hasta acá con el apoyo de mi familia, amigos y mi entrenador, pero lo hice sin sponsor, y estoy asumiendo todos los gastos de mi bolsillo. Quizá sea un poco tarde para salir a buscar sponsors, pero estudié muchísimo esta carrera, y solo la pueden terminar quienes llevan su propio equipo para que, a partir del kilómetro 81, te asistan en cada puesto de control para que tengas toda la comida e hidratación que necesitás (además del importantísimo apoyo emocional).

Por lo que me decían necesito estar federado, y sinceramente ni siquiera sabía que existía una federación para corredores. Es más, quizá haya corrido carreras esponsoreadas por el gobierno sin saberlo. Creo que este proyecto es fabuloso, no por los cambios que surgieron en mí (como bajar mis tiempos de maratón en más de una hora), sino por lo que se llevan los que me rodean. Reconozco que empecé este mail diciendo que el proyecto era personal, pero es también grupal. Con el blog logré que muchos amigos empiecen a interesarse por hacer actividad física, a comer mejor, y siento que lo valioso de Semana 52 es que un tipo común y corriente, con sobrepeso, haya pasado de estar tirado en el sillón comiendo papas fritas a estar inscripto en la competición de calle más exigente del planeta. El mensaje que siempre quise transmitir es que solo hace falta ponerse un objetivo y salir a buscarlo. Si yo pude, todos pueden.

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