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Semana 8: Día 53: Brasil, lala lala lala lalaaa

No sé bien qué escribí anoche. Sé que me dormía y desde la cama quería actualizar mi situación. Pero despertaba y veía que estaba escribiendo cualquier verdura. Me desperté a las 3:50 de la mañana y le di “publicar”.
No estaba seguro de si iba a poder escribir la entrada de hoy (a esta altura ya se imaginan que pude). Al menos lo iba a intentar si me daba el tiempo. Sepan que viajar me encanta y es a la vez una de las cosas que más me estresan en el mundo. Estaba tan tenso que no pude. Aproveché la mañana para terminar trabajos pendientes, comprar un adaptador de enchufe universal y yerba para regalar a expatriados londinenses.
Salí del departamento convencido de que me olvidaba algo, y lo voy a corroborar durante el viaje. Tomé un taxi a Aeroparque y me presenté en horario. Pero el vuelo a San Pablo no figuraba ni en horario ni demorado. Simplemente “Consulte a la compañía”. Se me llenó el culo de preguntas. Llamé a Tam y me dijeron que había perdido el vuelo. ¿Cómo lo podía haber perdido si había llegado una hora antes del embarque? Ese es el chiste de hacer el check in online. Otros pasajeros que iban en el mismo avión me dijeron que Tam siempre pone lo mismo en las pantallas y sin embargo sale en horario. Y dicho y hecho, embarcamos y salimos, para arribar a San Pablo veinte minutos antes de la hora programada.
En el vuelo, como no podía ser de otro modo, no me ofrecieron comida vegana, a pesar de que consulté varias veces. Las azafatas no entendían nada, se chocaban contra las paredes y en voz robótica (en portugués) decían “¡No computa! ¡No computa!”. Me preguntaron dos veces qué alimentación había pedido. “Vegetariana estricta”. Finalmente vinieron con una bandeja que tenía unas ciruelas pasas muy ricas, medio durazno y un sándwich en pan de miga con vegetales… y mayonesa.
El pasajero a mi lado me dijo que al final no había comido nada, y le dije que ya estaba acostumbrado a que las aerolíneas fracasen…
Así que ahora estoy en San Pablo, con batucada de fondo, esperando el vuelo a Londres que sale en cuatro horas… Este informe sigue mañana, desde el otro lado del Atlántico…

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