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Semana 49: Día 341: Plantillas nuevas

Finalmente pude coordinar para que me hagan plantillas nuevas y estrenarlas en el entrenamiento. Quizá sea psicosomático, peor sentí que me hicieron muy bien…

Quienes corremos con mucha frecuencia empezamos a necesitar este tipo de artilugios. Todavía recuerdo, y muy vívidamente, cómo me dolían las rodillas y los tobillos cuando empecé a entrenar. Esa sensación puede ser desmoralizante para muchos. Cuando mi entrenador finalmente me convenció para que me haga unas plantillas, me hice el estudio en un día muy caluroso del verano y a la semana tenía este maravilloso soporte de goma que me resolvió todos los dolores.

El tema, claro, es que como cualquier material se degrada con el uso. Ciertamente no tuve en cuenta que con el correr de los kilómetros (y los meses) las iba a tener que cambiar. Creo que las conservé dos años, si no más. Después de dolores de espalda, lesiones y un fuerte dolor en los tibiales, entendí que tenía que cambiarlas con frecuencia. El especialista que me las hizo, Marcelo Giroldi, me recomendó hacerlo cada 800 km. Yo decidí redondearlo y llevarlo a 1000.

Para no perderme voy contabilizando cuántos kilómetros corro por mes, y voy haciendo en paralelo una cuenta regresiva para saber cuándo cambiar mis plantillas. Hasta ayer iba en -50 km, y ya con molestias en la base de la espalda y en el metatarso. No corrí como para asegurar que todos mis problemas están resueltos, pero si comparan la foto de mi plantilla nueva (la azul) con la vieja (la que solía ser amarilla), se puede notar que la oliva es más pronunciada. Además, en la saliente, se observa que el pie ya dejó su huella bien marcada, producto de la paliza que le di los últimos 1050 kilómetros.

Estas plantillas, así como las ven, van a viajar conmigo a Grecia. Van a tener que amortiguar mis miles de pasos en el asfalto helénico. Casi diría que las cambié justo. Ojalá me acompañen desde Atenas hasta Esparta.

Semana 35: Día 242: Plantillas nuevas (y experimentales)

Hoy fui a retirar mis plantillas nuevas, casi justo justo que tenía que jubilas las viejas, las cuales me acompañaron durante 1072 km. La gran novedad es el realce en el pie derecho para compensar la deformidad que me convierte en el Quasimodo de los corredores. Veremos en los próximos días si esto me ayuda a prevenir lesiones o no.

La sugerencia de levantar 3 mm mi talón derecho vino de un kinesiólogo que me revisó y encontró ligeras desviaciones en mi columna (probablemente dentro de lo normal) y que tengo una pierna más corta que la otra (la derecha, para ser más preciso). Eso obviamente afecta a mi mecánica cuando corro, y hay toda una compensación imperceptible para mí que me afecta a largo plazo. Así es que tengo más elongación en una pierna, saco un brazo más afuera que el otro, y así.

La idea de Giroldi, quien hizo la plantilla, fue que la elevación estuviese separada, cosa de que pudiera sacarla si este cambio me produce dolor. Él no estaba del todo convencido de que fuera a funcionar, y como tenemos tiempo hasta la carrera (casi 120 días), podemos jugar con la prueba y error. Como yo meto muchos kilómetros semanales, me puedo dar cuenta muy pronto si esto funciona y cómo me afecta físicamente. En el peor de los casos, seguiré como hasta ahora, rogando no lesionarme. El mejor escenario sería que esto me dé un paso más simétrico, y con eso pueda especular con zapatillas más livianas, una zancada más óptima, menor tensión por el movimiento asimétrico, y una elongación similar en ambas piernas. Calculo que no existe la simetría perfecta en el running ni en la vida, pero pienso eso porque no me quiero sentir el único deforme en el mundo.

Me sorprendió comparar mis plantillas viejas con las nuevas. En las anteriores, a pesar de que tienen otro color, se puede ver cómo mis pies fueron marcando el material, incluso los dedos, que yo me imaginaba tenían poco impacto. Si el realce funciona, ese calado en la plantilla debería ser similar en ambas, porque ahora el ojo entrenado puede percibir en esa huella la compensación que hace mi cuerpo por tener una pierna más corta.

Mañana, miércoles, será el primer día en que corra con estas plantillas, la prueba de fuego para ver si puedo correr o no. De por sí esos 3 mm son un montón (la diferencia entre ambas piernas sería mucho más), casi que no comprendo cómo va a entrar mi pie. Vamos a tenerle fe, a creer que el material va a ceder con mi peso, y a mantener la esperanza de que estos cambios me van a ayudar a futuro. En 246 km no hay margen para el error, y aunque falta bastante para la carrera, el momento de armar la estrategia es ahora mismo…

1072 km vs 0 km

Semana 18: Día 124: Hora de plantillas nuevas

El contador para cambiar las plantillas está muy cerca de cero. Realmente debería haber pedido turno antes, pero de ayer a hoy conseguí una cita con el especialista de pisada.
La secretaria se suele sorprender cuando la llamo. “¿No viniste hace poco?”. “Hace mil kilómetros”, le respondí, aumentando su confusión.
El especialista, Giroldi, es el único que conozco. Pero me cae de diez, en especial cuando aumenté mi frecuencia de visitas y empezó a recordarme. Al principio lo veía una vez cada dos o tres años. Cuando me lesioné y aprendí que tenía que cambiar de plantillas y de calzado con frecuencia, empecé con el contador que va de 1000 a 0 kilómetros. Así me guío cuándo es hora de una nueva cita.
Pero claro, no deben estar acostumbrados a que uno vuelva a los pocos meses. Yo fui hace… ¡cuatro meses! Pero tenía cosas para consultarle.
Primero, le llevé mis Faas 600 absolutamente arruinadas. Destrucción total. Quería su opinión. Me duraron 44 días. Su conclusión fue que no funcionaron porque yo no necesito corrección de pronación. Tengo una tendencia muy leve que no hace falta corregir.  Pero lo más importante es que las líneas Faas no están diseñadas para hacer fondo. Quizá 21 km y no más. Con ese modelo me estaba torciendo todo el tiempo el tobillo derecho. Cuando las dejé de usar (con gran desilusión), volví a las Nightfox, porque era el par más entero y con menos uso que tenía. Casi que fue porque no había opción. Cuando fui el fin de semana al outlet de Puma a buscar zapatillas nuevas, solo conseguí… unas Nightfox de otro color. Pero pensando en carreras de aventura o de montaña, me pareció que valían la pena.
Giroldi confirmó que, para los fondos que estoy haciendo, eran la mejor opción. Son más estables y diseñadas para resistir, algo que las Faas no tienen. Cuando le consulté la frecuencia para cambiar de zapatillas, me dijo que era igual que con las plantillas. Su recomendación original fue cada 800 km, pero yo decidí estirarlo a 1000. Me pidió ver la plantilla y se sorprendió de verla tan entera. “Es un orgullo”, dijo, mientras las observaba detenidamente. Se habían aplastado (en especial la oliva del metatarso) y la huella de mi pisada se había grabado. Pero le sorprendió cómo resistieron mil kilómetros.
Ahora quiere experimentar. Hicimos un nuevo estudio y arrojó una leve pronación extra respecto a abril del año pasado. Su teoría fue que corrí casi exclusivamente con las Faas haciendo distancias de ultra. Mi biomecánica es la misma, pero la pisada se corrigió (al parecer también tengo una leve inclinación hacia la izquierda con un pie que nada tiene que ver con mis ideologías políticas). El experimento en cuestión será probar un material nuevo y reforzar un poco el talón (supongo que para protegerme de estas ultra distancias que estoy empezando a hacer). Y mantenerlo al tanto.
La recomendación es olvidarme de las Faas (snif) y seguir sumando kilómetros. A mi favor tengo que esa leve pronación no significó una subsiguiente lesión. Creo que tuve suerte en verme obligado a correr con las zapatillas de trail que tengo ahora. El cuerpo ante un cambio se adapta. En mi caso lo hizo sin dolor (a excepción de las torceduras por la falta de estabilidad).
Dicen que las Nightfox no las van a hacer más. ¿Tendré el último par de mi vida? Podría asumir una cosa. Si en septiembre corro la Espartatlón voy a entrenar mucho… y a quemar dos o tres plantillas y zapatillas, antes de estrenar las que use el día de la carrera…

Semana 2: Día 11: Plantillas nuevas

plantillas_running
Hoy tuve mi turno con el especialista en ortopedia y podología, Marcelo Giroldi. Quizá alguno le haya prestado algo de atención al cuentakilómetros, y habrá visto que abajo puse una cuenta regresiva para el cambio de plantillas. Increíblemente no solo le hice caso, sino que me anticipé y saqué turno antes de que llegar a cero.
La secretaria de Giroldi me recordaba, mi última cita había sido en abril. Pero como le parecía que había ido hacía poco tiempo, pensaba que iba a retirar unas plantillas, no que iba a una consulta. De hecho, deben estar acostumbrados a que uno no vuelva nunca más, o que se tomen su tiempo. Así hice yo, porque mis anteriores plantillas las usé dos años, o 3500 kilómetros (el recomendado por Giroldi eran 800). Como me parecía poco, lo estiré a mil, y ahí estaba, con 950 kilómetros recorridos.
Con menos de un año desde el último estudio, donde se ve la forma de pisar del pie caminando y corriendo, no hacía falta repetirlo. Así que, en esta oportunidad, voy a tener el mismo modelo que antes. La fecha para retirarlos va a ser el viernes 18, y seguramente me pase de los mil kilómetros (entre los entrenamientos de esta semana, la maratón del domingo y lo que siga en los días posteriores, voy a quedar en default).
Imagino que hay otros especialistas, pero Giroldi me gusta, así que nunca tuve necesidad de averiguar por otro. Él conserva todos los estudios que me hizo, así que se puede ver mi historia clínica en su consultorio, sin que yo me tenga que acordar de llevarla. Así pudimos ver cómo evolucionó mi pisada, desde que lo vi por primera vez hace varios años. Siempre que veo a alguien progresando y conquistando mayores distancias, me pongo en insistente con el tema de mandar a hacerse plantillas. A mí me ayudaron muchísimo a evitar dolores en las articulaciones, y la periostitis que sufrí después de la Ultra Buenos Aires seguramente tuvo que ver con una falta de amortiguación. Por eso me lo tomé en serio y puse la cuenta regresiva para hacerme el nuevo par.
Creo que los pilares para el fondismo son el entrenamiento, la alimentación y el calzado, y ahí lo subdivido en zapatillas y plantillas. No me pondría tan quisquilloso con alguien que recién empieza, pero cuando cruzamos la barrera de la experimentación y empezamos a tomarnos en serio esto de correr, lo que sirve de sostén para nuestros pies es fundamental. Sí, hay gente que corre descalza, uno que hace maratones en mocasines, y hasta dementes que corren con las Vans de lona. Pero mientras más tiempo pasemos corriendo, más impacto va a tener sobre nuestro cuerpo. Quizá no haga falta ponerse una cuenta regresiva o armarse un excel, pero llega un punto en donde tenemos que cuidarnos en serio. Yo quiero correr hasta los 100 años, y me parece que el camino está más o menos por acá. Veremos en 65 años si tuve razón.

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