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3899,24 km en un año

Ha llegado el final de Semana 52. No solo logré todos los objetivos que me había propuesto al comenzar, sino que fui superándolos y encontrando nuevos. Este es mi modo de darle un cierre a este proyecto, lo que no significa que no esté comenzando uno nuevo.

En estas 52 semanas corrí 3900 kilómetros. ¿Es mucho? ¿Poco? Saquen sus propias conclusiones. El primer año en que hice esto, 2011-2012, fueron 2272,09 km. El período 2012-2013 fueron 2598,59 km. En esta última temporada de Semana 52 sumé 1300 km a todo el año. Pero comparado con los entrenamientos que hicieron otros espartatletas, cualquiera podría considerar que me quedé corto. Si lo que valen son los resultados, llegué a la meta y eso es lo único que para mí cuenta.

Durante Septiembre, mes en que corrí el Spartathlon, sumé 415,33 km (por supuesto, más de la mitad fue esta ultramaratón). Al terminarla dije que no volvería a correrla. Hoy escribo esto 4 semanas después, y ya no estoy tan seguro. No siento que tenga una cuenta pendiente, pero hay algo que se abre paso desde el fondo de mi cabeza, una pregunta que dice… “¿Y si intentamos hacerla sin lesionarnos?”. Además dicen que las chances de finalizar el Spartathlon disminuyen cuando uno busca un segundo triunfo. La confianza de haber llegado suele jugar en contra. Pero bueno, estoy tranquilo, sin ansiedad. Esta carrera me dejó hecho una seda.

Me pareció importante escribir esta entrada para darle un broche final a Semana 52. Me emociona releer el primer post y recordar que mi meta máxima en julio de 2010 era llegar a correr 80 km. Me parecía una salvajada. En el Spartathlon llegué a esta distancia y empecé a sentir dolor. Entonces apreté los dientes y corrí 160 km más. En aquel entonces, mientras empezaba entusiasmado y con una actitud positiva desconocida en mí, jamás se me hubiese pasado por la cabeza correr esa distancia. Tampoco hubiese creído que me iba a volver vegano, y mucho menos que iba a aceptar la promesa de no afeitarme durante dos meses después de terminar este sueño (ya voy un mes y no la soporto, por más que me quieren convencer de que me queda bien).

¿Cómo sigue mi vida? Como saben mis más allegados (y adelanté bastante en la entrada en que hacía mi reseña de la carrera), sufrí un desgarro con inflamación que me dejó usando muletas durante casi tres semanas. No pisar con el pie derecho hizo que, al momento de empezar a caminar, me doliera tanto la planta del pie como la lesión, por la falta de costumbre. La recuperación fue lenta pero constante. Al principio lo único que me calmaba era mantener el pie elevado (y los analgésicos, que en Buenos Aires me suspendieron). Ir al baño, o sea poner el pie hacia abajo, era una tortura, porque la sangre bajaba al tibial y al tobillo y el dolor era espantoso. Así que me aguanté bastante esos días.

Caminar, las primeras dos semanas, estaba fuera de discusión. Todo era muletas, de acá para allá. Pero me las arreglé, hice caso, me puse hielo, y de a poco empecé a recuperar la movilidad del pie. Los dedos dejaron de estar adormecidos, y ya no me dolía al tacto. Empecé a levantarme, a pisar, a doblar a la altura del tobillo, y la hinchazón fue bajando. Ayer, sábado, exactamente 4 semanas después de haber terminado la carrera más gloriosa de mi vida, pude correr por primera vez. Fueron 5 minutos. Me sentí poco ágil, con una sensación de acortamiento en el tibial. Pero ahí estaba trotando, después de gritar de dolor por intentar pararme, luego de haber hecho los últimos puestos de asistencia llorando. Fue una sensación maravillosa.

De a poco estoy volviendo, sin que se me pasen todavía por la cabeza compromisos que quiero hacer ya. Me imagino que correré la San Silvestre, porque es una linda tradición. Seguramente haga la Demolition Race de Pinamar, en Diciembre, porque vamos a ir todos los Puma Runners. Pero qué haré en 2015 es un misterio para mí, y me gusta así.

Mi prioridad, desde que regresé de Atenas, fue recuperarme, y estoy a 7 sesiones de kinesiología de lograrlo. En el centro donde me estoy atendiendo me sugirieron empezar a correr de a poco, y los traumatólogos que me atienden se sorprendieron de lo rápido que desapareció la hinchazón y cómo está regresando mi movilidad. Insisto, todo esto es un pequeño precio por haber cumplido el sueño de mi vida, uno que empezó hace tres años.

Alguno hará una observación interesante. Hoy no tengo un sueño de vida. Y para tranquilidad de todos, digo que está bien. Tampoco lo tenía antes de empezar a correr. Creo que mucha gente no lo tiene, o lo que es peor, lo tiene y no hace nada para conseguirlo. Yo aprendí que no importa lo imposible que parezca ese sueño, está en uno salir a buscarlo. Si lo logramos o no podría no ser lo más importante, porque lo que vale es lo que uno incorpora en el camino a conseguirlo. Me animo a decir que salí muy cambiado de todo esto. Estoy relajado, tomándome las cosas con mucha calma, y sobre todo muy feliz conmigo mismo.

Ya llegará, eventualmente, un nuevo sueño. Lamentablemente no habrá blog donde comentarlo, porque de momento Semana 52 es parte de un sueño cumplido, y siento que debería dejarlo atrás y ver qué otras cosas puedo hacer. Voy a seguir teniendo mi twitter, @Semana52.

Nunca imaginé escribir como algo que pudiera despertar emociones en otras personas. Siempre lo tomé como una forma de comprometerme, de estar obligado a mantener la constancia porque iba a tener la mirada de alguien puesta sobre mí. Es algo que todavía me asombra, y es una de las tantas cosas que descubrí haciendo esto. Si inspiré a alguien, fue sin querer, y por eso estoy muy agradecido. Ojalá mi Spartathlon, y estos cuatro años de blog, sean la prueba de que todos somos capaces de lograr lo que soñamos.

Semana 50: Día 347: ¿Por qué Grecia?

No siempre que hacemos algo nos planteamos nuestros motivos. ¿Para qué hacemos las cosas? Todo tiene un sentido, aunque no sepamos cuál es. Como una tarea terapéutica, me puse a pensar qué me está llevando a viajar a Grecia y dejarlo todo por una carrera.

Buscarle el sentido a la Espartatlón tiene dos niveles. El superficial, donde está lo más “obvio”, y uno más interno, que cuesta ver o aceptar.

Por un lado es una meta, un objetivo. Lo que me enriquece es el camino y no la llegada.

La experiencia me va a hacer bien, voy a salir más sabio. Ese aprendizaje es independiente de si finalizo o no.

Reafirma mi autoconfianza, porque correr 246 km (en 36 horas) es algo que la mayoría de la gente cree que es imposible de hacer.

También hay una cuestión de ego, porque busco demostrar que puedo conquistar lo imposible (si usted cree que esto también tiene que ver con cómo me relaciono con las mujeres, quizás esté en lo cierto).

Sirve para cerrar un círculo de sinergia con Germán, mi entrenador. Desde que empecé con Semana 52 y le dije que quería entrenar en forma comprometida, él siempre me apoyó. De hecho estuvo ahí desde mucho antes, cuando hice mi primera carrera y corrí 7 km (distancia que yo subestimaba). Hoy estoy yendo al otro extremo, el pico máximo, y es una metáfora de lo que creció nuestra amistad.

Siento que merezco hacer esta carrera y terminarla. Hay una cierta presión (autoimpuesta, aclaro) de llegar a la meta, por toda la gente que me apoyó, desde mi familia hasta mis amigos, incluyéndote a vos, quien estás leyendo estas líneas.

Además me gusta correr, y este es el cierre del año (y quizá de una etapa en mi vida).

Es la lección definitiva, el examen final en coraje y compromiso.

La Espartatlón no tiene premios en metálico (aunque para aspirar a algo así habría que tener un nivel como para hacer podio). Hay un cuenco lleno de agua, una corona de laureles y una medalla en la meta. Pero claro, es MUCHO más que eso. Es un objetivo de vida, una anécdota para contarle a los nietos, una lección para cualquiera que crea que no es un incapaz.

Hace muchos años yo viajaba en el tren camino a Constitución. Bajo una lluvia torrencial, en el Velódromo de Escalada, un corredor entrenaba absolutamente solo. A esa distancia y bajo ese diluvio era imposible verle los rasgos de la cara, pero yo imaginé que esa persona, en ese instante, era realmente feliz. En ese momento yo creí que era imposible tener ese nivel de compromiso, y hasta me lamenté no poder ser como él.

A lo que voy es que también corro la Espartatlón por la persona que era en aquel entonces y las que hoy piensan que las proezas físicas solo las logran los que vienen de otro planeta. En verdad esa persona que fui pensaba que comer sano y correr ultramaratones era algo absolutamente imposible. Quizá vos también creas lo mismo. Y corriendo esta carrera podría demostrarme (y demostrarte) que no importa cuán lejanas parezcan las cosas. Si uno de verdad siente la necesidad de hacerlo, nada es inalcanzable.

Todo esto lo aprendí antes de viajar a Grecia. Sería muy lindo viajar y llegar a la meta. Sería el broche de oro a este este aprendizaje: más allá de lo inseguro que te sientas, qué tan sedentario seas o lo mal que te alimentes, nunca es tarde para incorporar el hábito del esfuerzo, la determinación y la paciencia.

Semana 22: Día 153: Próximos objetivos

Este va a ser un mes de transición. Ya sé que no corrí lo mismo que el mes pasado, pero antes estaba haciendo un fondo de 50 km por semana y ahora estoy intentando llegar a hacer un fondo de 100 km por mes… sumándole 20 km mes a mes. Suena complicado, pero el objetivo es llegar a correr 200 km antes de ir a Grecia, sabiendo al menos en parte qué es lo que se siente.

Con ese objetivo, algunas carreras quedan chicas en comparación. Pero no por eso las menosprecio ni creo que sean fáciles. En dos semanas voy a estar yendo a Tandil para correr la Adventure Race. Son 27 kilómetros en un terreno de caminos de tierra, piedras, y una subida complicada a una sierra. Creo que lo que me podría afectar es caerme y romperme, o ir muy rápido y quemarme. Esta es una de las primeras carreras que hice, y tengo experiencias de todo tipo, corriendo solo o en equipo. El año pasado durante este viaje la pasé realmente mal. Algunos recordarán que en las cabañas donde nos quedamos el dueño me quiso pegar (algo que al día de hoy no entiendo cómo pasó), y aunque me cuesta, me gustaría mucho olvidar toda esa experiencia.

Hace poco estaba repasando con Nico mis marcas, que van desde las 2: 56 hs (mi mejor marca, codo a codo con mi amigo Marce) hasta 3:57 del año pasado (que hice equipo con mi ex). Como probablemente corra solo, estaba pensando si valía la pena buscar marca. También quiero correr sin mochila, dependiendo solo del agua de los puestos. Por experiencia nunca alcanza, pero quizá podría empezar con una botella en la mano y después irme arreglando con la hidratación que da la organización. Ya conozco el terreno, así que estimo que lo puedo manejar.

La otra carrera que se viene y que me entusiasma mucho es la Patagonia Run. Por tercer año consecutivo voy a participar, y va a ser la segunda vez que haga 100 km en montaña, que según tengo entendido es directamente la Cordillera de los Andes. El terreno es durísimo, Tandil es un paseo al supermercado chino de la esquina comparada con esta. Por eso el desafío, quiero bajar mi penosa marca de 18 horas de 2012, y ver qué tanto se podría mejorar estando mejor entrenado, con más experiencia, y sin torcerme el tobillo. Es también una carrera cara por todo el tema del traslado y el hospedaje, pero realmente vale la pena. El paisaje es hermoso, la organización es impecable, y de cada edición me llevé amigos, así que mi entusiasmo está muy arriba. Además es la primera ultra de Nico, a quien convencí para que corra 63 km, por lo que también tengo muchas ganas de estar y compartir ese debut con él.

No tengo más carreras a la vista, salvo la Espartatlón a fines de septiembre. No creo que llegue a la media maratón de la Ciudad de Buenos Aires, y muchísimo menos a la maratón, que se corre a mediados de octubre. Pero está la posibilidad de que se repita la Ultra Buenos Aires 100k, organizada por Salvaje. Ojalá se dé, es la carrera que me puso en la Espartatlón y le tengo mucho cariño. Fede Lausi me dijo que estaba viendo si podía meterla dentro del cronograma del año, con posibilidades de que ocurra en mayo. Si se lo cruzan o hablan con él, le insisten en que la haga, ¿sí?

Quedan entonces los entrenamientos y los fondos largos para llegar lo más preparado posible a la Espartatlón. En marzo me tocaría un fondo de 120 km, en abril uno de 140 km, mayo 160 km, junio 180 km y en julio 200 km. Después bajar la intensidad para mantener todo lo logrado y llegar entero a la línea de largada de la Espartatlón. ¿Lo lograré? Eso intento averiguar, pero sospecho que sí…

Semana 15: Día 105: Respondiendo mis dudas

Comencé a escribir este blog el 17 de agosto de 2010. Mi idea era empezar a entrenar en serio, con una dieta saludable, el 1º de septiembre… pero no pude con mi ansiedad, y empecé antes, como para ir calentando motores. Pasaron más de tres años, algo así como 41 meses, y en ese período escribí 1170 posts (este es el 1171). La idea se me ocurrió ese mismo mes, probablemente si la hubiera tenido antes, el comienzo de Semana 52 hubiese sido el 1º de agosto…
Antes de empezar tenía montones de dudas. Porque mi idea era aguantar un año y después volver a mi rutina habitual (estar tirado en la compu, comiendo pan con mayoliva). El mundo se divide entre los que se preguntan cuánto falta para terminar y los que miran atrás y ven todo lo que recorrieron. Quiero ser la segunda clase de persona, y hoy me dio por repasar las cosas que pude aprender gracias a escribir este blog.

¿A alguien le va a interesar?
Aunque me avergüence admitirlo, me preocupaba si iba a superar al círculo de amigos y familiares. El primer día empecé con unas 20 visitas, pero no tenía ni idea de qué clase de impacto podía tener por fuera. Lo curioso es que encontré una base de 400 personas estables que pasean por este blog, número que se triplica cuando hago una reseña de una carrera. Solo comento las que me tienen como participante. Evidentemente podría aumentar el tráfico de Semana 52 mencionado a cada una de las que se realizan en Argentina, pero de pensarlo me da mucha fiaca.

¿Voy a aguantar un año?
Mi GRAN duda era cuánto iba a durar. La meta de 52 semanas me daba bastante flexibilidad, pero nunca había intentado un cambio que hubiese sostenido, a excepción de mi vegetarianismo. Años antes de abandonar la carne, cuando me enteré cómo se hacía el salame, me dio mucho asco y juré no volver a comerlo. Aguanté unos 10 días. Había escuchado que comer seis veces por día mejoraba el funcionamiento digestivo y que era el mejor camino para quemar las reservas de grasa. Lo hice un día y medio. Ni siquiera era constante con mi grupo de entrenamiento, ausentándome constantemente, a veces durante meses. Conociéndome, era el que menos confiaba en sostener este proyecto. Pero pude, probablemente porque lo convertí en un estilo de vida.

¿Podré llegar a correr una maratón?
¡Realmente me preguntaba eso! Está ahí, en la primerísima entrada del blog. Me parecía algo muy lejano, como que hoy me proponga, no sé, correr la Espartatlón. Lo tiré como un objetivo real, pero en mi cabeza era absolutamente lejano. No me sentía preparado, y creía que someterse a una distancia de 42 km era demoledor. Y a los dos meses de escribir eso, corrí mi primera maratón en 4 horas 6 minutos. Fue una de las experiencias más gratificantes de mi vida. Y volví a correr más maratones, la última en 3 horas 3 minutos. Actualmente llevo cinco en mi haber, más incontables entrenamientos donde hice el equivalente a eso, y más.

¿Podré correr 80 km?
Ese era mi sueño secreto. La meta más allá de la meta. La locura. En aquel primer post me preguntaba si podría hacer La Misión, pero en mi cabeza no pensaba en la de 160 km. Eso me parecía absolutamente imposible. En realidad tenía en la cabeza a la Half. Tan guardado lo tenía que en una época “llegara80km” era mi contraseña. Participé de La Misión en 2012, y abandoné en el km 112 (bueno, bastante más que lo que me había propuesto al empezar). Igual es una cuenta pendiente. Hice otras carreras todavía más largas, como la Patagonia Run o la Ultra Buenos Aires, ambas de 100 km (y este año quiero repetirlas).

¿Se puede ganar masa muscular siendo vegetariano?
Casi no tenía dudas sobre esto, pero me intrigaba. Yo consumía “proteínas” de la leche y los huevos. De hecho no me gustaban los lácteos, y mi nutricionista me obligó a incorporarlos a mi dieta, a punta de pistola. Puse “proteínas” entre comillas porque yo también creía, en esa época, que solo se podía obtener de los alimentos de origen animal. La cuestión fue que sí, podía ganar masa muscular, pero cuando empecé a aumentar el entrenamiento, quemaba mucho músculo y además de bajar grasas perdía mi ya de por sí pobre musculatura. Con ciertos tips nutricionales y constancia en el gimnasio, comprobé que ni siquiera necesitaba suplementos (como la creatina, por ejemplo).

¿Se puede ganar masa muscular siendo vegano?
Esta es una duda más reciente. Cuando me enteré de las investigaciones que desaconsejaban el consumo de proteína animal, quise hacerme vegano, y empecé el 1º de octubre de 2012. Había leído bastante para esa época y me había cruzado con la historia de otros atletas veganos, como Scott Jurek. Decidí intentarlo, a pesar de que mucha gente aún me insiste en que si no como carne o alimentos de origen animal, no voy a poder con toda la exigencia física a la que me someto. Resulta que estoy en mi pico de masa muscular, jamás, ni siquiera cuando comía carne o derivados lácteos, tuve el físico que tengo. No tiene solo que ver con lo que como, sino con el entrenamiento. Pero evidentemente la proteína vegetal funciona tan bien como la animal.

¿Alcanzaré la musculatura que deseo?
Lamentablemente nunca pude aclarar esta duda. No recuerdo ahora con qué soñaba hace tantos meses atrás. Creo que en mi infantil imaginación creía que iba a tener el físico de Spider-Man, pero me tenía que decantar por una cosa: correr o ganar músculo. El truco, aprendí después, es encontrar el equilibrio. Sin embargo, aunque estoy contento con mis resultados y me doy cuenta que el camino al cuerpo ideal (sin suplementos o químicos) lleva muchos meses. Quizás años. Yo no alcancé la musculatura que deseo. Probablemente el inconformismo sea el motor que me impulsa a seguir. ¿Quiero estar conforme? (una nueva duda) Por ahí eso solo me lleve a ponerle un punto final a mi deseo y terminar para siempre de entrenar. No me veo trabajando para “mantenerme”. Lo que me moviliza es progresar. Así que quizás alcance alguna vez el físico que quiero, pero sé que todavía no llegué a eso.

¿Cuándo terminará todo esto?
Esta es otra gran duda. ¿Hasta cuándo voy a correr? Porque el objetivo de pasar 52 semanas lo logré. Tres veces. ¿Correré para toda la vida? ¿Me conformaré con participar de la Espartatlón para darle un punto final? Si este año no me permiten inscribirme en la madre de todas las carreras, ¿continuaré con el 2015 como meta? La verdad es que no tengo idea. Está bueno ponerse metas, pero también vivir el día a día, estar conectado con el presente. A veces me pregunto cómo sería mi vida sin la “obligación” de reportarme en el blog. Probablemente desperdiciaría esos momentos trabajando. Por ahora, no he encontrado la respuesta…

Semana 15: Día 99: Vegano por un mes

Existe algo en el universo, un orden, o una sinergia (no sabría cómo llamarlo) que hace que varias cosas sucedan al mismo tiempo. También podríamos echarle la culpa a la cercanía al año nuevo, pero últimamente me encuentro con más personas que quieren volverse veganas. Algunas lo quieren hacer en serio, y temen fracasar. Otras piden indicaciones de platos y menús, pero tienen la necesidad de aclarar “Ojo, igual no quiero ser estricto como vos… y por ahí como carne de vez en cuando”.
Esta energía que se encausa en una misma dirección seguramente es la que me llevó a releer “Eat and Run”, el libro de Scott Jurek, el ultramaratonista vegano. Yo ya lo había leído (“devorado” es la palabra correcta) y en mi viaje a Barcelona conseguí una copia en castellano, cuando el recargo de las tarjetas era solo del 20% (¿se acuerdan?). Creo que ciertos detalles se me habían pasado por la traducción interna en mi cabeza, y gracias al traductor que se tomó la molestia de pasar todas las recetas y las vivencias al castellano, puedo ver cómo incluso Jurek, campeón de las carreras más largas y duras del mundo, se preguntaba si con los vegetales iba a tener todo lo que necesitaba. Me recordó a mí, cuando apenas empecé mi “ovolactovegetarianismo”, y me fracturé el tobillo. La inseguridad de mis familiares y amigos me llevó a preguntarle al traumatólogo si era posible que mi dieta me hubiese debilitado los huesos (me dijo algo así como “ni a ganchos”).
Compartí muchos secretos y experiencias con mis amigos, y todavía hoy, caminando después del entrenamiento, aconsejaba sobre las ventajas de dejar la leche de vaca y sustituirla por leche de soja o de almendras. Algunos pensarán que soy un bruto, que la proteína y la mar en coche, pero yo creo que en el futuro (pónganle… 200 años) se van a matar de risa por nuestras creencias de nutrición actuales (como nosotros nos reímos de los médicos que hace 2 siglos creían que la sangre estaba estancada en el cuerpo y no circulaba). Es una posibilidad.
A casi todos les pido lo mismo: “Aguantá 90 días. ¿Qué son tres meses en toda tu vida? Fijate si esto es para vos, si realmente querés volver a la carne o no en base a tu propia experiencia y al impacto en tu cuerpo”. Ojalá alguno lo haga, a mí también me serviría la experiencia.
El camino es difícil. Yo acompaño a todo el que lo intente, pero uno tiene que hacerlo solo, y las dudas pueden superar a las certezas. Vuelvo al principio, a esa sinergia y las casualidades. Justo en esta época de gente queriendo comer sano y dejar la proteína animal, me crucé con un plan de Lift. Esta es una red social dedicada a los cambios, a la motivación. Intenté usarla para mí, pero me resultaba complicado… ¡y quizá no lo necesitaba! Al menos no ahora… lo curioso es que me siguen llegando planes con frecuencia, y llegó a mi inbox una sugerencia para ser vegano por 28 días. Es un plan sencillo, gratuito, que cualquiera puede seguir. Como está en inglés, me tomé la molestia de traducirlo para beneplácito de los hispanoparlantes. Quizá le ayude a más de uno…
Lamentablemente los enlaces sí están en inglés… ayudan bastante, pero los que no puedan leerlos y les interese, usen esto como base y googleen porque hay miles, sino millones, de páginas que tocan estos mismos tópicos:

La Dieta Vegana

Creada por Erin Frey
Durante las próximas cuatro semanas, te vamos a orientar para que puedas comer bajo una dieta vegana. La dieta en resumen: Comer vegetales, frijoles, aceites, soja/tofu, frutas, pan, arroz, vino. No comer productos animales incluyendo lácteos, huevos, miel, gelatina. Quizá puedas comer… no hay una zona gris: o es parte de un animal o no lo es.

Pasos (día por día)

  1. Hacé una comida vegana

    ¿Qué comidas podés comer? Pasá por el almacén o hacé una búsqueda rápida de locales cercanos con opciones amigables para tu dieta. Aquí hay algunas investigaciones que te podrían ayudar (en inglés): Sugerencias para novatos: http://plantpoweredkitchen.com/why-be-vegan/ http://www.nomeatathlete.com/50-vegetarian-resources/ Lista de compras vegana: http://pcrm.org/kickstartHome/resources/grocery_list.cfm Ideas simples y rápidas para comidas: http://www.vegkitchen.com/vegan-dinner-recipes/ Alimentos que no sabías que estaban hechos con productos animales: http://www.nomeatathlete.com/non-vegetarian-foods/

  2. Comé un desayuno y un almuerzo vegano

    Ideas para desayunos. Tu primera comida es importante, ya que es lo que te prepara para el resto del día. Aquí hay algunas ideas: avena o quinoa, manzanas y manteca de frutos secos, barritas veganas, panes, batido de frutas con leche de coco o de almendras, panqueques. Encontrá más recetas aquí: http://www.thekitchn.com/10-vegan-breakfast-ideas-113446

  3. Comé un desayuno, almuerzo y cena vegana

    Comer afuera. Tu estrategia por defecto debería ser encontrar platos vegetarianos y modificarlos para quitarle los productos lácteos y con huevo, y reemplazar la carne con tofu/legumbres. Aquí hay algunas sugerencias: Pedile al mozo que te indique las opciones veganas. Aclarale qué significa ser vegano (sin manteca, lácteos, huevo) ya que no todos lo saben. La manteca está en muchos platos en los restaurantes. Pedile al chef que use aceite en su reemplazo. Evitá las parrillas, heladerías y cualquier lugar donde no puedas confirmar si se usaron productos animales en las comidas o las salsas. Hay comidas fáciles de comprar o hacer en casa: Ensaladas: lechuga, porotos o de base de vegetales. Sándwiches con humus, manteca de frutos secos y tus frutas y vegetales favoritos; Sopas (cerciorate que no tengan base de carne o crema antes de pedirlas); Platos de fideos italianos [que no sean al huevo]; Platos Mediterráneos: Humus y Falafel; Hamburguesas Veganas sin queso; Comida India: Daal, Channa Masala, Gobhi Matar, Aaloo Paratha, Kadai Bhindi (asegurate de que no usen mantequilla clarificada); Comida China: cualquier plato vegetariano o con tofu; del Sudeste Asiático: Sopas, curries de vegetales, vegetales salteados (asegurate de que no usen una salsa base de pescado); Comida Japonesa: sushi vegetariano, cualquier plato de pastas o arroz con tofu. Leé esta guía si estás en San Francisco: http://zenhabits.net/vegan-sf/

  4. Comé vegano

    Conseguí un compañero de dieta. Hacé que la dieta sea social logrando que un amigo se te una. Si buscás un corresponsable, pedí uno en el foro de discusiones.

  5. Comé vegano

    Recetas rápidas. ¡Aaah! ¿Qué hacer cuando solo tenés 10 minutos para comer? Aquí hay una lista de comidas rápidas de hacer: Almendras/nueces; pan pita (o figazza árabe) con vegetales y manteca de frutos secos/guacamole/salsa/humus; Mantequilla de maní y mermelada; Batatas al microondas o hechas puré; Muffins veganos (podés mantenerlos en el freezer y tostarlos o calentarlos al microondas rápidamente). ¿Qué agregarías a esta lista?

  6. Comé vegano

    Tus metas: ¿Para qué estás haciendo esta dieta? Compartilo en los fotos. Vuelve a tus respuestas cuando necesites motivación. Los motivos habituales incluyen salud, el medio ambiente o porque tus seres queridos adoptaron esa diete. Si te volviste vegano porque está de moda (¡Jay-Z y Beyonce son veganos ahora!), también está bien.

  7. Comé vegano

    ¡Felicitaciones! ¡Llegaste a una semana!Congratulations, you made it one week!

  8. Comé vegano

    Ahorrá dinero. El veganismo promueve comer alimentos sin toxinas, de calidad y sustentables. Vas a ahorrar dinero al no comprar productos con carne pero vas a gastar mucho más en vegetales. ¿Cuáles son los consejos para no pasarte del presupuesto mientras comés vegano? Aquí hay algunos nuestros: Comprá vegetales de estación. Mejor todavía, conseguilos en el mercado; Unite a una comunidad sustentada por la agricultura; Comprá vegetales congelados, que tienen el beneficio extra de no pudrirse rápidamente; Comprá en tiendas étnicas para obtener cosas como arroz, legumbres e incluso vegetales.

  9. Comé vegano

    Snacks veganos favoritos: Si tenés hambre entre comidas, ¡está bien comer! Solo asegurate de elegir opciones dentro de la dieta, como estas: http://www.nomeatathlete.com/vegetarian-snacks/

  10. Comé vegano

    Satisfacé tu necesidad de algo dulce. Tomá una decisión para esta dieta: Si creés que un dulce ocasional te va a mantener satisfecho y feliz, permitítelo de vez en cuando mientras sea una de las opciones de abajo. Contenete si creés que te va a sacar del objetivo. Dulces vegano-friendly: Mantequilla de almendras o de coco; Chocolate negro; Frutas; Crema de coco con fresas; Casi cualquier panificado si está hecho sin huevos o lácteos. Limitá estos si tu objetivo es perder peso.

  11. Comé vegano

    Conseguir suficiente proteína. Existe la falacia de que no vas a obtener suficientes proteínas si comés vegano. De hecho hay muchas proteínas escondidas en comidas que probablemente ya estás comiendo. Aprendé a obtener más proteínas y de qué fuentes aquí: http://www.nomeatathlete.com/vegetarian-protein-primer/ Y existe una lista de comidas veganas con su cantidad de proteínas referenciadas en el siguiente link: http://www.vrg.org/nutrition/protein.php

  12. Comé vegano

    Conseguir suficiente grasa. Las grasas son buenas para vos, así que asegurate de conseguir suficientes: Aceites, palta, y productos con nueces y coco fuentes geniales y saludables de grasas que tu cuerpo necesita para sobrevivir.

  13. Comé vegano

    Estrategias para situaciones sociales. Comer afuera con amigos que no coman vegano lleva algo de planeamiento para asegurarse de que todos estén felices. Aquí hay consejos para equilibrar la balanza: Organizá reuniones para tomar café o bebidas en lugar de almuerzos o cenas; Sugerí un restaurante vegano-friendly cuando hagan planes. Igualmente a nadie le gusta tomar esta decisión; Comé antes de la hora de la bebida para no tentarte a picotear; Guardá almendras y barras veganas en tu mochila o cartera para las veces en donde no hay opciones veganas; Evitá: parrillas, heladerías y cualquier lugar donde no puedas confirmar si se usaron productos animales en las comidas o las salsas. Decile a tus amigos que estás comiendo vegano y por qué. ¡Probablemente te apoyen!

  14. Comé vegano

    ¡Muy bien, llegaste a dos semanas!

  15. Estrategias para viajar

    Comer vegano en los viajes. Mantenerte en una dieta mientras viajás es cuestión de preparación. Aquí hay algunos consejos de blogueros veganos y vegetarianos: http://www.nomeatathlete.com/vegetarian-travel-tips/ No te angusties si rompés tu dieta. Elegí la opción más saludable y volvé en la siguiente comida.

  16. Comé vegano

    Comidas básicas. ¿Cuáles son tus alimentos básicos (los ingredientes y platos que usás una y otra vez)? Decidir tres nuevas comidas para cocinar/comprar cada día te va a agotar. Buscá comidas que puedan convertirse en básicas de tu nueva dieta. ¡Entonces repetí, repetí, repetí!

  17. Comé vegano

    Sé consistente. Probablemente hayas hecho muchos cambios en tu dieta. Abstenete de bajas la cantidad de calorías Y cambiar tus hábitos alimenticios al mismo tiempo. Te vas a sentir miserable y más propenso a abandonar. La clave para cualquier dieta (o meta) es ser consistente y ganar velocidad, como estás haciendo ahora mismo.

  18. Comé vegano

    Tomá más agua. ¿Sabías que a veces tu cuerpo confunde la sed con hambre? Si tenés hambre cuando no deberías, tomá un vaso lleno de agua y espera´diez minutos antes de picar algo. ¿Cuánta agua estás tomando por día?

  19. Comé vegano

    Transición al veganismo. Mucha gente quiere recrear su dieta con ingredientes veganos o comer comida chatarra porque no tiene carne. Las papas fritas y las galletitas no son buenas para vos porque sean veganas. No te alejes de los alimentos integrales, vegetales y frutas, y vas a comer bien.

  20. Comé vegano

    Motivación. ¿Cómo te mantenés motivado? Aquí hay una gran motivación: salud a largo plazo. Ahora estás comiendo de un modo que cuida a tu cuerpo. Si cuidás a tu cuerpo los primeros 50 años, los otros 50 él te va a cuidar a vos.

  21. Comé vegano

    ¡Muy bien, llegas te a tres semanas! Queda una más.

  22. Comé vegano

    Obstáculos. ¿Qué fue lo difícil de esta dieta? Leé los obstáculos que otros Lifters compartieron y dales consejos si los tenés.

  23. Comé vegano

    Consejos para principiantes. ¿Qué consejo le darías a alguien que recién empieza con la dieta? Vamos a juntar a las mejores y compartirlas con gente que se sume al plan a futuro.

  24. Comé vegano

    Substitutos de la carne favoritos. ¿Cómo reemplazaste tus comidas favoritas que se centraban en la carne? ¿Te pasa de extrañarla?

  25. Comé vegano

    Tu éxito. ¡Muy buen! Mucha gente no se mantiene en una nueva dieta tanto como vos. ¿De qué estás más orgulloso?

  26. Comé vegano

    Tu comida favorita. ¡Compartí tu receta si tenés una!

  27. Comé vegano

    Tus resultados. ¿Qué cambios notaste en tu cuerpo y mente? ¡Contanos!

  28. Comé vegano

    ¡Felicitaciones, alcanzaste tu objetivo! Cuatro semanas es más de lo que mucha gente sigue una dieta. Sentite orgulloso. Si disfrutaste de comer una dieta vegana y querés seguir, mantené el objetivo en tu lista (no hace falta que leas las instrucciones diariamente).

Semana 1: Día 7: Balance del año que pasó

Corriendo_en_Grecia
Muchas, muchas cosas pasaron durante la tercera temporada de Semana 52. No quise dejar que pasara mucho tiempo antes de hacer un balance, pero para eso necesitaba tiempo, y estos días han sido muy complicados a nivel laboral.
Huelga decir que este ha sido mi mejor año. O sea, el que empezó en la Espartatlón 2012 y terminó en la Espartatlón 2013. Así se miden los años en este blog.
Es raro que esté diciendo esto cuando también la pasé muy mal. Mi separación, básicamente, fue el punto más bajo de mis últimos tiempos. No ese día puntual, sino los que lo antecedieron. Pero crisis significa oportunidad, o al menos se escriben parecido en los ideogramas chinos, así que puedo decir que salí a flote. Las cosas hay que analizarlas en perspectiva, y en ese momento sentía que estaba más o menos en situación de calle, pero ahora entiendo que fue parte de un proceso que me llevó a estar donde estoy hoy. Y me gusta este lugar.
Esta temporada significó un cambio sustancial en mi alimentación, que fue el veganismo. Aprendí muchas cosas, pero la más importante es la de la previsión: hacerme mi propia comida, consumir más vegetales, ir preparado a las reuniones. También incoproré el tema de los jugos, y aunque a muchos les sorprende mi dedicación de lavar la máquina cada vez que la uso, para mí es lo más normal del mundo (tomo al menos dos vasos por día). Este tema llegó a ser motivo de roce en mi pareja, pero ya está incorporado, así que sé que no va a ser problemático. Quien me conozca hoy sabe que esto es parte de mí.
Sin dudas tuve las mejores carreras de mi vida. Empezando por los 100 km de la Ultra Buenos Aires, una experiencia tan deseada y tan emocionante que me largué a llorar al cruzar la meta, en 10 horas con 14 minutos. Supongo que me pasará algo parecido cuando esté en la Espartatlón. También hice mi media maratón más rápida, y terminé el ultratrail de Yaboty en noveno lugar, compartiendo varios kilómetros del principio con el puntero. Como si fuera poco, en Misiones hice nuevos amigos, y superé mi miedo de viajar solo.
La temporada empezó en un viaje por Europa, y lamentablemente no pude volver dentro de esas 52 semanas, pero hice un improvisado viaje a Río con mis amigos de los Puma Runners, algo que ya recuerdo con mucha nostalgia y cariño. Ahí también hice una maratón por las calles cariocas, algo que ni me imaginaba un mes antes.
Probablemente este año haya sido el de los impulsos, tanto para buscar la felicidad como para cumplir metas y objetivos. Volví al gimnasio y logré la masa muscular más alta de mi vida, confirmando que el veganismo no es un problema. Miro hacia atrás y confirmo que hay que escucharse a uno mismo y no dudar. Lanzarse, vencer los miedos. Nadie nos conoce como nostros mismos. Nadie nos puede dar un mejor consejo que nuestra propia cabeza.

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