Archivo de la categoría: Mundial

Semana 42: Día 289: Héroes

Gracias por dejarlo todo. Triunfar no es ganar, sino que es dar lo mejor de uno. No tengo absolutamente nada que reprocharles.

A pensar en la revancha, dentro de 4 años.

Semana 38: Día 261: Un fondo mundialista

Ya venía tentándome con la idea de correr mientras Argentina estuviese jugando el mundial. Ver si las calles quedaban desiertas como yo me imaginaba, y aprovecharlas para entrenar en un original acto de rebeldía.

La idea de salir a hacer un fondo fue de mi amigo Jorge, incluso propuso salir a las 5 de la tarde, con el partido empezando dos horas después. Era obvio que no íbamos a terminar antes del silbatazo inicial, pero bueno, ¿qué nos podíamos perder? Si estuviésemos en octavos de final ya nos estaríamos comiendo las uñas. Pero ahora estábamos relajados, con Bosnia iba a ser un trámite… ¿no?

Salimos puntual desde Libertador y Callao. Seguimos por Figueroa Alcorta, poniéndonos al día de las carreras, las recuperaciones, las rutinas en el gimnasio. George es de charlar mucho mientras corremos, lo que a mí me hace todo el entrenamiento mucho más ameno.

Íbamos tranquilos, pero a un ritmo interesante. Yo estaba experimentando con mis plantillas, a las que les saqué el realce que tengo para el tobillo derecho, y ver si eso hacía que no me doliese el metatarso izquierdo. Parecía tan fácil… pero no lo fue. Lo que sentí fue exactamente lo mismo que las últimas semanas: dolor intenso, que a veces se hace más agudo, otras desaparece. Pero siempre está ahí, latente. No hubo cambios, o a esta altura me va a costar sentirlos.

De a poco la ciudad se fue vaciando. En la calle, autos y motos se apresuraban. Los empleados de seguridad del predio que está en la costanera, pero del lado de Capital, nos vinieron a avisar que cerraban (OBVIAMENTE se iban a ver el partido), y en el regreso por Libertador el tráfico empezaba a desaparecer.

No pretendíamos hacer un fondo de más de 21 km, además yo no llevaba mucha agua, y de comida solo dos rodajas de mi pan casero (o sea, amasado con mis propias manos). Por eso suponía que íbamos a terminar antes de que empezara el partido. Pero no, se hicieron las 7 de la tarde, y al toque el suelo vibró y los edificios se sacudieron con un “¡GOOOOOOLLLL!” gritado como si estuviésemos jugando contra Inglaterra. ¿Será que la cábala a partir de ahora es que salga a correr durante cada partido?

En lugar de ir a casa, en Pueyrredón doblé para acompañar a George a su casa y acercarme a lo de mi hermano. Me decepcionó que todavía hubiese autos y gente en las veredas, aunque muy poca. Un joven en un claro estado de ebriedad me tocó el hombro cuando lo pasé y me dijo “Eh, tranquilo, no corras, relajate que está el partido”, y lo siguió repitiendo mientras yo me alejaba. “¡No quiero ser un vago como vos!”, le respondí (cuando estuve a una distancia segura). Lo que saco de conclusión es que la gente en la calle eran un 80% mujeres, 2% vagabundos, 17% turistas y 1% colgados que estaban viendo a la selección en televisores de restaurantes, kioscos y escaparates.

Se me ocurrió la brillante idea de pasar por un restaurante vegetariano a comprar mi cena y no complicar a mi hermano. Me abría un poco, pero resolvía la noche. Llegué a la puerta a las 19:20… y abrían 19:30. Así que lo dejé para el entretiempo. Mi fondo lo cerré en los 27,5 km, con 2:30 hs ininterrumpidas, un gol en la calle (que me enteré que había sido en contra), el golazo de Messi y el descuento de Bosnia para hacernos sufrir. Mientras veía el partido elongaba, como para no perder la costumbre.

Fue un lindo experimento, pero hoy me enteré de que el sábado que viene es el partido contra Irán, justo cuando yo estaba planeando correr 150 km. Prefiero mi entrenamiento a esta instancia del Mundial, el problema es que si no tengo gente que me asista, no voy a tener autonomía para correr esa distancia. Quizá si engancho a uno de esos extranjeros que andaban paseando por una ciudad casi vacía…

Semana 37: Día 258: El mundial sin tele

Hoy empezó el Mundial de Fútbol 2014, por si no se habían enterado. Es todo un evento porque sucede cada cuatro años, entonces se acumula toda la tensión y la bronca de no haber salido campeón la temporada anterior… y bueno, pareciera que esto se convierte en lo más trascendente del año.

Dicen que la apertura fue malísima y que el árbitro japonés jugaba para Brasil. Incomprobable si uno no tiene televisión. Vivo en un monoambiente, la tele que tenía la había regalado hacía muchos años, y con mi ex habíamos comprado un Phillips de 42 pulgadas. Hermoso. Cuando nos separamos, aunque habíamos comprado el aparato a medias, me dio la mitad del costo de la tele y me dijo algo muy cierto: “total no te la vas a poder llevar”. Aquella fue la última vez que tuve una tele, ya hace como un año y dos meses.

No la extrañé, con el tema de la internet y de que de por sí tengo una vida muy ocupada, me queda poco tiempo para ver televisión. Y ni hablar de tener cable. Me siento medio un bicho raro, pero ya era vegano, así que estoy acostumbrado a no cuajar.

El tema, obvio, se complicó ahora que empezó Brasil 2014. No me interesa el fútbol, sinceramente. Pero el Mundial sí, porque en el fondo soy un argentino orgulloso que redescubre su patriotismo ante un evento deportivo internacional. Y en verdad solo me interesaban los partidos de la selección nacional, o en su defecto los de cuartos de final para arriba… y hasta ahí. Pero con los Puma Runners improvisamos un prode de último momento, y arriesgué un 3 a 1 a favor de los organizadores.

En las oficinas que están en el edificio de enfrente (exactamente en el mismo piso) hay un televisor LED instalado, bastante grande como para que vea perfecto los primeros planos, pero horriblemente mal las tomas desde arriba del campo de juego. Encima tenían una persiana americana medio baja. Puse un canal en streaming para poder seguir las jugadas desde mi computadora, pero los turistas brasileros que se hospedan por el microcentro me gritaban los goles 18 segundos antes de que Neymar me pateara al arco.

Por fortuna la pegué con mi pronóstico, y la cosa recién empieza. Puedo subsistir desfasado temporalmente del resto del planeta, el tema es que esto que tolero, cuando juegue Argentina, me va a desquiciar. Ya vi un partido en el mundial anterior, en la televisión digital de mis padres, pero tiene un delay de unos segundos, y el vecino gritaba gol antes de que la televisión local lo mostrara. Podría ir a verlo a lo de mi papá nuevamente, sobre todo porque es el día del padre, pero él y mi mamá están en Tucumán en estos momentos y no vuelven hasta el 19. Podría ir a verlo a la pantalla gigante que instaló el Gobierno de la Ciudad en Plaza San Martín, que la tengo muy cerquita, pero la sola noción de ir solo a ver un partido en la calle me deprime espantosamente. Lo mismo irme solo a un bar o quedarme en la vidriera del Falabella.

La opción que más me tienta es la de aprovechar que las calles van a estar completamente vacías y salir a correr. Son 90 minutos más alargues y entretiempos. Me va a alcanzar para meter unos 20 km. Podría escucharlo por la radio… o sacrificarme y enterarme después, cuando esté de vuelta. Así se calman ansiedades, se aprovecha para correr sin autos ni peatones estorbando… es eso o comprarme la tele. Creo que prefiero entrenar.

A %d blogueros les gusta esto: