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Semana 25: Día 171: La Adventure Race Tandil por los chicos

María de los Ángeles vive en Tucumán, y decidió ayudar a los chicos que luchan contra algunas enfermedades (de esas complicadas) a través del deporte. Para ello coordina la fundación Espera por la Vida, que pone en contacto a corredores con chiquitos que dan pelea todos los días.

Yo ya corrí representando los ideales de Espera por la Vida, y casualmente en una oportunidad coincidió con la Adventure Race Tandil del año pasado. En la Media Maratón de la Ciudad de Buenos Aires 2013 hice extensiva esta actividad a los Puma Runners, y me conmovió ver cómo todos se engancharon.

Como dice mi amigo Juanca, embajador desde Venado Tuerto de Espera por la Vida, “tu poco es mucho”, y que tengamos presente a estos chicos ayuda a sus familias a sentirse acompañados, y también a estos pequeños valientes que pueden ver que hay gente que no conocen que igual los alientan a seguir luchando.

En aquella oportunidad de la Media Maratón, Juanca nos había armado unas pulseras, pero esta vez quedaba en nosotros ver de qué manera teníamos presente a Victoria, que sufre de Esclerosis Múltiple, y Francisco, que espera un transplante de médula ósea. Finalmente decidimos hacer carteles con cartulina y escribir “Corro x Vicky y Fran” en nuestro número dorsal. Para mí es muy valioso que en el grupo se corte el clima de viaje de egresados para dedicarle unos minutos a armar esto y después a sacarnos fotos para que los nenes y sus familias las puedan ver (mientras escribo esto todavía no las tengo en mi poder). Así llevamos sus nombres a las sierras de Tandil, donde cada uno de los doce Puma Runners tuvo presente a estos pequeños guerreros.

Creo que cada uno se involucra como le sale en estas situaciones. Yo los tuve presentes a Francisco y Victoria en mi cabeza, y no podía evitar pensar cómo nos hacemos problemas por tonterías mientras un niño de 5 años pasa por una enfermedad que les hace tan difícil su infancia. Ellos no eligen pelear por su vida, pero esa es su realidad, y no conocen otra cosa más que resistir. Su familia pone todo su esfuerzo físico, emocional y económico por ellos. A mí me pone en una perspectiva diferente nuestra realidad personal. Porque nosotros sí tenemos oportunidades, sí elegimos si vivimos en forma saludable o no, si nos esforzamos más allá de lo que dicta nuestra cabeza o si nos rendimos. Si ellos no tienen opción de rendirse, ¿cómo puedo darme el lujo de hacerlo yo?

Como buen inconformista, nunca estoy del todo seguro si esto que hacemos ayuda o no. María de los Ángeles, desde Tucumán, y Juanca, desde Venado Tuerto, creen que sí. Confío en ellos e intento llevarlo un poquito más allá del cumplimiento del deber. Por eso, si te gusta correr y querés apadrinar a un chico en una carrera, te pido que busques a Espera por la Vida en Facebook. Quizá con nuestro poco estemos haciendo una diferencia.

Semana 21: Día 141: 100 km

Es muy extraño pensar que estuve todo el día corriendo, desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Nada menos que 11 horas, donde me pasaron miles de cosas que no puedo contar hoy…

Básicamente volví a casa, en tren, después de correr 100 km, y quedé destruido. Feliz, inmensamente… pero necesito un descanso. Si me tienen paciencia, mañana hago un post estando más descansado. Probablemente me lleve una hora, y necesito irme ya a la cama (aunque sean las 9 de la noche).

Voy a decir dos cosas importantes, para que este post no quede vacío de contenido. Primero, el pinole funcionó DE MARAVILLA. Me di cuenta que había hecho poco, y a pesar de que visualmente era espantoso, tuve que sacárselo de las manos varias veces a mis compañeros Puma Runners porque todos querían probarlo…

Segundo, y esto es muy importante, ayer me contactó mi amiga María de los Ángeles Musumeci Miseredino, o “Musu”. Ella coordina Espera por la vida, una fundación cuyo objetivo es generar conciencia sobre la donación en vida (sangre, médula ósea). Ella es corredora, así que optó por un modo sencillo de difusión: distintos atletas corren por pacientes que luchan contra enfermedades terribles (como el cáncer). Generalmente se trata de niños, y aunque originalmente actuaba en Tucumán, esto se extendió a todo el país.

En mi caso me pidió correr por Isac, un muchacho de 31 años que le da pelea a la leucemia, y que actualmente está en Cuba para recibir tratamiento. “Tu poco es mucho”, dice mi amigo Juanca, embajador de Espera por la vida en Venado Tuerto y un sabio atleta. El único compromiso es correr pensando en estos verdaderos luchadores, y después ellos se encargan de comentarles del triunfo y cómo pensaron en ellos. Las veces en que lo hice intenté contactarme con estos chicos, generalmente por carta, y mandarles algún obsequio o recuerdo de la carrera.

Los 100 km no fueron fáciles. Creo que no existe una frase que contenga la palabra “100 km” y “no me costaron nada”, al menos en mi vocabulario. Nunca pensé en abandonar por la sencilla razón de que ya había corrido esta distancia (una vez fallé, el segundo intento lo logré, y en 2012 fue el kilometraje de la Patagonia Run, en montaña). Eso de conocer todas las cosas que le pasa al cuerpo en tanto tiempo de exigencia permite encararlo desde un lugar de mayor serenidad. Pero tuve al menos dos momentos en donde el dolor en mis piernas era muy fuerte, o estaba cansado y la meta me parecía muy lejana. Ahí pensé en Isac, en que su pelea hacía parecer a mi esfuerzo como una nimiedad, y en que tenía ganas de que le digan “hubo un pibe en Buenos Aires a quien ayudaste a terminar 100 km”. Eso me permitió encontrar fuerzas que ninguna comida ni bebida te pueden otorgar.

Les pido que si tienen ganas de ayudar, se contacten con Espera por la Vida. Recuerden, “tu poco es mucho”.
https://www.facebook.com/groups/esperaporlavida/
https://www.facebook.com/EsperaPorLaVidaTucuman/

Me voy a dormir, que me lo merezco.

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