Archivo de la categoría: Espartatlón III semana 2

Semana 2: Día 11: Plantillas nuevas

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Hoy tuve mi turno con el especialista en ortopedia y podología, Marcelo Giroldi. Quizá alguno le haya prestado algo de atención al cuentakilómetros, y habrá visto que abajo puse una cuenta regresiva para el cambio de plantillas. Increíblemente no solo le hice caso, sino que me anticipé y saqué turno antes de que llegar a cero.
La secretaria de Giroldi me recordaba, mi última cita había sido en abril. Pero como le parecía que había ido hacía poco tiempo, pensaba que iba a retirar unas plantillas, no que iba a una consulta. De hecho, deben estar acostumbrados a que uno no vuelva nunca más, o que se tomen su tiempo. Así hice yo, porque mis anteriores plantillas las usé dos años, o 3500 kilómetros (el recomendado por Giroldi eran 800). Como me parecía poco, lo estiré a mil, y ahí estaba, con 950 kilómetros recorridos.
Con menos de un año desde el último estudio, donde se ve la forma de pisar del pie caminando y corriendo, no hacía falta repetirlo. Así que, en esta oportunidad, voy a tener el mismo modelo que antes. La fecha para retirarlos va a ser el viernes 18, y seguramente me pase de los mil kilómetros (entre los entrenamientos de esta semana, la maratón del domingo y lo que siga en los días posteriores, voy a quedar en default).
Imagino que hay otros especialistas, pero Giroldi me gusta, así que nunca tuve necesidad de averiguar por otro. Él conserva todos los estudios que me hizo, así que se puede ver mi historia clínica en su consultorio, sin que yo me tenga que acordar de llevarla. Así pudimos ver cómo evolucionó mi pisada, desde que lo vi por primera vez hace varios años. Siempre que veo a alguien progresando y conquistando mayores distancias, me pongo en insistente con el tema de mandar a hacerse plantillas. A mí me ayudaron muchísimo a evitar dolores en las articulaciones, y la periostitis que sufrí después de la Ultra Buenos Aires seguramente tuvo que ver con una falta de amortiguación. Por eso me lo tomé en serio y puse la cuenta regresiva para hacerme el nuevo par.
Creo que los pilares para el fondismo son el entrenamiento, la alimentación y el calzado, y ahí lo subdivido en zapatillas y plantillas. No me pondría tan quisquilloso con alguien que recién empieza, pero cuando cruzamos la barrera de la experimentación y empezamos a tomarnos en serio esto de correr, lo que sirve de sostén para nuestros pies es fundamental. Sí, hay gente que corre descalza, uno que hace maratones en mocasines, y hasta dementes que corren con las Vans de lona. Pero mientras más tiempo pasemos corriendo, más impacto va a tener sobre nuestro cuerpo. Quizá no haga falta ponerse una cuenta regresiva o armarse un excel, pero llega un punto en donde tenemos que cuidarnos en serio. Yo quiero correr hasta los 100 años, y me parece que el camino está más o menos por acá. Veremos en 65 años si tuve razón.

Semana 2: Día 9: Preparándose para la maratón

Falta una semana para la Maratón de la Ciudad de Buenos Aires. Obviamente que ahora solo resta esperar, porque lo que no hicimos hasta acá, no lo podremos hacer en estos siete días. ¿Zapatillas nuevas? Tarde para ablandarlas. ¿Plantillas nuevas? Ídem. ¿Fondos largos? Para la próxima. Es hora de descansar, elongar y cuidar que no nos lesionemos.
Mentalmente, esta semana es la más dura. Tenemos ansiedad y mucho entusiasmo, pero nos lo tenemos que reservar para el día de la largada. La paciencia es una virtud, hay que guardarse para los 42 kilómetros e ir dosificándose para no quemarse de entrada. Partidos de fútbol, entrenamientos de fondo… ¿para qué? No nos conviene exponernos y vamos a lograr prácticamente nada.
Lo que sí podemos hacer es cuidarnos con las comidas. Ya sabemos que el cuerpo acumula hasta 2 mil calorías, y que ese glucógeno estará disponible para que lo quememos durante la carrera. Pero una alimentación descuidada o deficiente nos puede influenciar y tirar para abajo. Yo soy de los que creen que la determinación es lo más importante, y que si desayuno con un kilo de manzanas, por más que tenga dolorosos gases durante la competencia, voy a poder llegar a la meta. Sin embargo, no es la idea. Hay que optimizarlo todo al máximo para poder disfrutar de una de las experiencias deportivas más espectaculares a las que se puede someter un ser humano. Por eso, en estos siete días conviene huirle a las grasas, al alcohol y, de a poco, a las fibras (para eliminarlas por completo a partir del jueves). La idea es prevenir molestias intestinales y tener las reservas de energía hasta el tope. Arroz, papa, pastas, cous cous… las fuentes de hidratos de carbono con bajos niveles de grasa son muy abundantes. Además, cuidarnos con las comidas y tomar mucha agua compensan esa meseta en el entrenamiento, dándonos algo en lo que ocupar la cabeza. Aquí sí hay algo que se puede hacer para lograr una diferencia.
La parte más difícil, para mí, es la de descansar lo suficiente. Viviendo a las corridas, con los segundos contados, se complica llegar a dormir las idealizadas 8 horas. También el destino y mi imprevisión me han llevado a hacer largas caminatas o a estar mucho tiempo parado el día anterior a la maratón. ¿Afecta esto negativamente en mi desempeño? Es difícil saberlo, yo diría que no, que hay que disfrutar y tenerse confianza. Pero, ¿podría haberme ido mejor si me cuidaba más? No existe forma de saberlo. Lo mejor que se puede hacer, a mi juicio, es no descuidar nada. Prefiero llegar a la línea de largada sintiendo que hice todo lo que estaba a mi alcance, para que cuando cruce a la meta sienta que di todo lo que tenía y no me quede con la duda de que pude rendir más.

Semana 2: Día 8: Mi primera maratón en Grecia

Hace dos años, cuando terminó la primera temporada de Semana 52, me copié de Murakami y me fui a correr a Grecia. Fue una experiencia alucinante, que capturé en video imaginando un eventual documental… que nunca ocurrió. Hoy estoy coqueteando con la idea de inscribirme en la Maratón clásica, que se corre el 10 de noviembre. Falta muy poco, lo tendría que cerrar ya… Pero mientras lo pienso, decidí revivir esa maratón furtiva que me mandé.
Esta es una selección de videos, algunos duran pocos segundos, pero son algunas piezas del rompecabezas del viaje. El más emocionante de todos es la llegada, donde caí a los pies de la estatua en homenaje al dios Hermes (y a los 2500 años de la batalla de Maratón). Por un lado no fue hace tanto, por otro parece una eternidad. Fue dos mudanzas atrás, en otra situación sentimental, con otro entrenamiento y otra cabeza. Empieza en mi departamento en Palermo, donde actualizo el blog… fuera de escena me afeito. De ahí pasamos directamente a la madrugada de Atenas, donde largo escoltado por mi amigo Gerjo… va saliendo el sol, y con él la llegada a la meta en Maratón. En el último tengo una emotiva conversación telefónica con mi papá…
Odio mi voz, pero si los ven igual me hacen un favor…

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