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Semana 49: Día 340: El equipo espartano

Cuando me puse a investigar sobre la Espartatlón, en seguida llegué a dos conclusiones: es una paliza para las piernas, y correr sin equipo de asistencia es sinónimo de abandonar.
Para lo primero solo podía especular con entrenar mucho sobre asfalto y fortalecerme todo lo posible. Para lo segundo necesitaba ese elemento que resuelve todos los problemas del hombre moderno: dinero.
El sueño de correr los 246 km de Grecia era mío, y se lo contagié a mi grupo de entrenamiento, Puma Runners. No al punto de que ellos la quieran correr, sino ayudarme a lograrlo. Pero un viaje de esta magnitud, en temporada alta, es costoso, y por más que yo me pago todo con mucha felicidad, sin un sponsor iba a ser imposible que me acompañara un equipo.
Cuando me inscribí en la Espartatlón estaba obligado a completar los datos de mis dos asistentes. En un rapto de fe anoté a Germán, mi entrenador, y a Nico, compañero de aventuras y converso al mundo del running gracias a Semana 52. Ambos padres con responsabilidades laborales, era imposible que pagaran el viaje de su bolsillo.
La búsqueda de sponsor no dio sus frutos, pero reuní el dinero vendiendo mis comics y muñecos. Aclaré de entrada que no era un préstamo o favor a ellos. Yo necesito que estén para asegurar mi llegada a la meta.
Finalmente el equipo se conformó, y después de que cada uno hizo sus malabares con el trabajo, se convirtieron en el equipo espartatleta. Lean terminó sumándose, sospecho que porque imagina que el viaje va a ser pura joda. Pobrecito.
Estos son, entonces, mi equipo de asistencia. En ellos confío y de ellos dependerá en gran parte que no me desvíe de mi estrategia.
Germán De Gregori: Mi LifeCoach. Quien se encargó de mi entrenamiento. Durante la carrera se va a hacer cargo de mi salud. Sabe cómo corro, hasta dónde puedo esforzarme y está al tanto de mis aptitudes y debilidades física. También va a filmar y sacar fotos.
Nicolás Pardo: Conductor y encargado de la logística. Responsable de dónde voy a comer y tomar, y qué cosas. Responsable de los recambios de ropa y calzado.
Leandro Aciar: El comodín. Puede turnarse con cualquiera y dejar que el otro descanse. Puede conducir y creemos que filmar también. 
Ellos son mis ases en la manga, y en quienes confío la carrera más grande de mi vida.

Semana 46: día 322: ¡El equipo completo!

Hoy pasó algo maravilloso y es que junté TODA la plata de la venta de cómics, fui a Aerolíneas Argentinas, dije “deme dos pasajes a Roma” y listo, pasajes emitidos. Así es que Germán y Nicolás, quienes integrarán mi equipo de asistencia en la Espartatlón, ya se aseguraron el vuelo a Europa. Queda todavía llegar desde Italia hasta Grecia, pero es la parte sencilla (y no tan onerosa). A último momento se sumó Lean, por lo que el Spartathlon Team llega a cuatro personas (incluyendo quien les escribe).

Es un enorme peso que me saco de encima, además de que hice bastante lugar en mis bibliotecas. Restaría, además de los vuelos low cost hasta Atenas, resolver el hospedaje, la comida y el alquiler de un coche que lleve a todos a través de los puestos de control. El equipo “oficial” solo puede constar de dos personas, y en este caso son Germán y Nicolás (a quienes, en un acto de asombrosa fe, los inscribí en marzo). Lean está de backup, además de que vamos a necesitar alguien que filme porque todavía mantenemos el sueño de hacer un documental con toda esta experiencia.

Dicen que quien corre la Espartatlón solo no llega, y que tener un equipo es clave. Yo coincido. Cuando uno está cansado toma malas decisiones, como dejar de comer o tomar por haberse hartado. Ahí entran ellos, que tampoco van a ir a pasear. Estar despierto las 36 horas, atento… creo que a ellos les va a costar vencer el sueño más que a mí. Pero son situaciones límite que ninungo vivió y que conoceremos en Grecia…

Voy a seguir vendiendo cosas para el resto de los gastos. Si llegan a conocer a alguien que le interese los cómics, pueden visitar la carpeta que contiene fotos de lo que figura disponible. Pueden llevarse algo barato, quedar bien con alguien o simplemente, como me ha pasado en varias ocasiones, reemplazar algo que hayas perdido en una mudanza o por culpa de amigos de lo ajeno: https://www.facebook.com/martin.casanova/media_set?set=a.10152159300561876.1073741837.619731875&type=1

Semana 46: Día 317: Hay equipo

Anoche tuve un sueño, y en él iba al entrenamiento corriendo. Nada fuera de lo común, son 22 kilómetros, aproximadamente. Ahí me esperaba mi grupo de entrenamiento, los Puma Runners. El tema es que, apenas llegaba después de ese fondo, empezaba a correr la Espartaltón. Para mis adentros pensaba que no había sido una buena idea lo de los 22 kilómetros, pero no importa, igual hago 246 más. El camino era de pasto, incómodo, y lo que me tranquilizaba era que me escoltaban algunos de mis compañeros.

Hace tiempo que el sueño de correr la Espartatlón se volvió grupal y no individual. Si bien la corro solo, ellos estaban ahí, en cada instancia. El algún momento me imaginé viajando a Grecia con todos ellos, porque en mis fantasías conseguíamos un gran sponsor que ayudaba con todos los costos. Eso no ocurrió, pero Germán, mi entrenador, siempre dijo que me iba a acompañar. Hoy lo sumamos a Nico al viaje, y después a Lean. Además de mis papás (los únicos sponsors de Semana 52 a la fecha), este es actualmente el equipo que estará en Atenas apoyando, haciendo logística, y viviendo el día a día.

Yo siento que tengo la parte fácil, que es correr. Ellos se movilizarán de puesto a puesto, y estoy seguro de que al principio va a ser muy vertiginoso y entrentenido, y a las seis horas se van a querer matar. Pero bueno, yo los necesito, porque lo que me preocupa es que el cansancio me haga distraerme en lo que respecta a comida e hidratación, sobre todo pasada la mitad de la carrera. Será su tarea que yo mantenga la estrategia y que siga motivado.

Esto es muy tranquilizador para mí. Por eso hice mi aporte vendiendo cómics para cubrir una parte enorme de los pasajes. Como funcionó tan bien, y vendí una quinta parte de mi colección, me quedé pensando en si podría sumar más gente vendiendo lo que me falta, o sumar comodidades al viaje. Transformar esos cómics guardados desde hace una década en un equipo de asistencia en la Espartatlón… se entiende que estoy haciendo negocio, ¿no?

Todavía queda un mes y medio para la carrera, pero ya siento que tengo todo lo que necesito. Si la termino o no será algo a definir, pero sé que hice todo lo que estaba a mi alcance, y que voy a correr la carrera más gloriosa de todo exactamente en las circunstancias que siempre deseé…

Semana 6: Día 40: Entrenar en grupo

puma_runners
Ya lo he dicho en el pasado: creo que uno puede progresar mucho más rápido entrenando en un grupo.
Primero y principal, el running es una actividad bastante solitaria. A diferencia de otros deportes como el fútbol, dependen de una sola persona (uno mismo). Además, a medida que uno se aventura en fondos largos, es difícil encontrar una persona que vaya exactamente al mismo ritmo, a menos que alguno de los dos ajuste su velocidad al otro. Yo tengo la suerte de haber encontrado a Marcelo, un hallazgo que cayó un día a los Puma Runners del cielo, y tenía una zancada similar a la mía. Inmediatamente empezamos a entrenar a la par, pero rara vez compartimos una carrera, porque eventualmente nos separamos.
Puede sonar contradictorio esto de que el running es una actividad algo solitaria, porque en un grupo se juntan varios solitarios y terminan congeniando. No importa de dónde venimos, cuál es nuestra formación nuestras creencias, nuestro oficio; todos tenemos una cosa en común, que es que nos gusta correr. Y eso nos da una sensación de pertenencia. Yo no sé cómo son otros grupos. Algo he visto en carreras, y creo que hay dos tipos: los que se limitan a entrenar y los que comparten esto como una actividad social. Los Puma Runners vienen a ser lo segundo.
Muchas veces me han sugerido cambiar de grupo, y nunca me lo pude plantear del todo. ¿Para qué? Quizá podría encontrar el lugar donde entrenen a fondistas veganos que sean finishers de la Espartatlón, pero no sacrificaría mi espacio, donde asisto tres veces por semana y whatsappeo diariamente. El running team termina formando una familia, que a veces es disfuncional, pero que acompaña e incentiva.
Lo social termina jugando a favor. Es una excusa más para que la pereza o el desánimo no nos venza. Por eso defiendo a muerte entrenar en grupo y encontrar el lugar donde dejar atrás las preocupaciones laborales.

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