Archivo de la categoría: cuentakilómetros

Semana 49: Día 339: 288,85 km en un mes

Depende de quién lo mire, podría decirse que durante agosto corrí mucho, o muy poco… yo prefiero decir que fue “lo justo”.

El tema de las distancias de entrenamientos en un mismo mes es algo que te puede hacer perder toda tu confianza si te comparás con otros corredores. Hoy vi a un compatriota decir que en este mismo período había corrido más de 700 kilómetros. Y me pregunto… ¿cuánta diferencia hace?

Yo combiné fondos largos (50 a 70 km) con trabajos de piernas y técnica. Disfruto mucho correr y me encantaría hacer 200 km semanales, pero no encontraría el tiempo y va en contra de lo que dice mi entrenador. Preferí seguir su plan (que mal no me está yendo) y descansar mucho.

Siento que la autoconfianza es clave para llegar a la meta. Se supone que si llego a Esparta voy a sumar en un día y medio 246 km, lo que me podría dar uno de los meses con mayor distancia en el cuentakilómetros.

No me falta nada a nivel físico. Corrí 120 km en julio y sentí que podía seguir. Me recupero rápido después de estos fondos y me acostumbré a correr con dolor (metatarso, tobillos, ampollas). Lo físico está, no es lo que otros corredores hacen, pero dudo que exista una fórmula que sirva para todos. Antes estaba convencido de que no podía correr una maratón sin tomar un gel cada 8 kilómetros, y ahora corro 50 km con pan y pasas de uva en los bolsillos. Cualquiera estaría en derecho de decir que estoy loco, pero a mí me funciona.

Depende de qué decida mi entrenador, pueden quedarme uno o dos fondos antes de la carrera. Supongo que todos en Buenos Aires.

El fin de semana corro la media maratón de la Ciudad, donde voy a acompañar a dos debutantes. Me va a ayudar a relajarme y a volverme a conectar con el que era cuando empecé. Lo mejor que uno puede hacer, como atleta y también como persona, es no preocuparnos por lo que falta, sino mirar hacia atrás para valorar lo lejos que hemos llegado.

Semana 48: Día 330: 379,43 km en un mes

Durante el mes de julio corrí 379,43 km. Y nunca lo mencioné.

¿Por qué? El bendito viaje, que me tiene de acá para allá, recaudando fondos, adelantando trabajo, entrenando para mantener todo lo que logré en los últimos meses… suelo actualizar mi cuentakilómetros el primer día de cada mes… y ese 1º de agosto estuve en otra, y se hizo un hueco de posts no realizados… y bueno, cayó este.

Por suerte había anotado el número para hacer esta entrada en algún momento. Es un poco vergonzoso estar escribiéndola cuatro semanas después… pero solo un poco. Voy a sobrevivir.

Este fue el mes en el que hice el fondo de 120 km. Históricamente fue el segundo mes en el que más corrí en mi vida, pero lejos de los 481,46 km que hice en enero. ¿Cómo pudo ser que en el período de más calor haya logrado semejante distancia? Ni yo lo tengo en claro…

Algo que podría preocuparme (pero no lo hace) es que estoy lejos de los 200 km por semana que recomendaban para llegar bien a la Espartatlón. Creo que es medio mito, pero bueno, ya lo veremos. Por lo pronto estoy más que conforme con mi desempeño porque metí fondos largos y me recuperé muy rápidamente. Creo que mi cabeza está bastante adaptada a las largas distancias y a las sesiones de muchas horas, así que solo resta llegar a Grecia y sacarme de encima de una vez por todas la mayor ultramaratón de la historia…

Semana 40: Día 277: 367,47 km en un mes

Haber hecho prácticamente la misma distancia que el mes pasado, cuando mi intención era aumentar, es un poco decepcionante. Pero no mucho. Probablemente solo sea yo rindiéndome ante mi ansiedad.

Faltan exactamente 85 días para la Espartatlón. Eso va a ser muy distinto a mis entrenamientos actuales, que los hago a temperaturas de 5 grados, con suerte 15. Allá va a ser sol, 30 grados a la sombra, y si los dioses se ponen de mi lado, podría llegar a tener alguna llovizna. Pero aunque se supone que Septiembre es época de lluvias ligeras en Grecia, nada está asegurado. En las reseñas de carreras de los últimos años la vi mencionada solo una vez.

Este mes logré mucha continuidad en el gimnasio y falté al entrenamiento una sola vez, tras lo cual fui azotado en privado por mi entrenador. El fin de semana tuve la única carrera del mes en Colón, Entre Ríos, aunque disfruté de largos fondos hechos con mis malogrados pies. Haber dejado de usar el realce del talón está haciendo que de a poco el metatarso deje de molestar. Si no hubiese sido por eso, probablemente el cuentakilómetros hubiese tenido mínimo 100 km más. Quizás ahora pueda empezar a disfrutar de mis fondos, ya que no estuve sintiendo fatiga ni dolores musculares. Solo ese dolor en el metatarso izquierdo y el tobillo derecho.

Probablemente julio sea mi última oportunidad de romper mi marca mensual, porque en agosto empezaría a cuidarme por la cercanía de la carrera. Septiembre supongo que va a ser muy relajado, y voy a estar en el país apenas dos semanas antes de volar a Europa. Hoy renové mi membresía del gimnasio por tres meses más. Voy a tener una quincena perdida porque voy a estar en Atenas, pero al menos tengo cubierto mi rutina matutina de acá hasta la Espartatlón.

Veremos qué nos depara julio. Me gustaría pasar la barrera de los 500 km, más allá de que algunos espartatletas experimentados digan que hay que entrenar 200 km semanales. Confío en mi entrenamiento, en Germán, y en que voy a llegar a la meta el 27 de septiembre.

Semana 36: Día 246: 367,59 km en un mes

Durante todo el mes de mayo corrí 367,59 km. No es la distancia espectacular de la que hubiese querido alardear, sobre todo después de haber hecho más de 480 km en enero, pero tampoco está tan mal, es la segunda mayor distancia que hice en el año… de hecho, en todo este tiempo, desde que empecé en Octubre de 2011 a llevar un registro de todo lo que sumaban las carreras más mis entrenamientos. Así que… ¿de qué me quejo?

Bueno, dicen “los que saben” que para llegar a la Espartatlón hay que correr 200 km semanales, o sea unos 800 por mes. Una salvajada que quizá sea exagerado, pero no estoy pudiendo hacer ni la mitad. Quizá no sea necesario, de hecho si no fuera porque leí esto en un par de sitios de internet ni siquiera tendría un parámetro de cuánto hay que correr para estar besándole los pies a la estatua de Leónidas.

Mi estrategia es mantenerme en el plan de entrenamiento de Germán y aplicar todas las cosas que aprendí y con las que experimenté en estos años. Quizá podría haber sumado unos kilómetros más en la última semana, pero las nuevas plantillas me retuvieron un poco. Me están corrigiendo mi pisada asimétrica (producto de mi pierna derecha que es más corta que la izquierda), y eso lleva tiempo. Hoy pude correr 22 km casi sin dolores, solo una ligera molestia al principio que pude controlar concentrándome en caer con los talones en lugar de con el metatarso.

Y eso nos lleva a la pregunta sin respuesta… ¿con qué parte del pie conviene impactar en el suelo? Creo que podríamos encontrar justificación para el talón y para el metatarso, así como podemos justificar las teorías tanto de que respirar por la boca es bueno como de que es pésimo, que correr con zapatillas es obligatorio como que estar descalzo es el modo original de correr, y así hasta el infinito. Por mi experiencia personal creo que apoyo instintivamente el metatarso cuando hago velocidad y cuestas (en especial en progresión), mientras que para ritmos más lentos apoyo sobre los talones. Todavía estoy a tiempo de ir corrigiendo esto…

Este mes tuve grandes fondos. Volví a pasar la barrera de la maratón, y pude hacer algo que para mí era desconocido, como dos ultras en días consecutivos, 50 km un viernes y 70 un sábado. Nuevamente lo hice en compañía de mis amigos de Puma Runners, lo que hizo a la experiencia mucho más placentera y llevadera. No los voy a tener en la Espartatlón, pero sigo soñando con que alguno pueda hacer el viaje y correr a mi lado los últimos 100 metros…

Pude cumplir esa meta autoimpuesta de subir mi kilometraje respecto al mes pasado (casi 120 km más) y espero que siga aumentando, solo porque eso me daría un poco más de tranquilidad. Sueño con romper la barrera de los 100 kilómetros en un mismo entrenamiento, y me intriga mucho qué se siente pasar la marca de las 24 horas sin parar. ¿Será junio el mes en que logre esto?

Semana 31: Día 216: 248,82 km en un mes

Este mes ha sido un poco decepcionante para mí, no voy a negarlo. Siento la presión de aumentar el kilometraje mensual, pero solo he logrado que siga bajando. Lo expreso en números:

Enero: 481,46 km
Febrero: 358,90 km
Marzo: 342,83 km
Abril: 248,82 km

Hacer casi 250 km no está mal, si lo comparo con meses previos (el promedio de la tercera temporada de Semana 52 fue de 214,55 km mensuales), pero mis intenciones eran subir y hasta ahora pasó lo contrario. Hay una gran verdad que he descubierto recientemente, y es que en los meses en que corro una carrera es cuando el cuentakilómetros da más bajo. La semana previa suele ser muy tranquila y la posterior es recuperación.

Germán, mi entrenador, en quien pongo mi entera confianza, intenta calmarme todo el tiempo, convencerme de que no tiene sentido ser ansioso y romperme. Si fuese por mí correría todos los días. De momento ya no tengo carreras a la vista, y si participo en una, será recreacional. La Patagonia Run, una experiencia extenuante (pero maravillosa) sin dudas me obligó a tranquilizarme en las semanas posteriores. Sin una ultra de montaña a la vista, seguramente pueda volver a mis fondos habituales y tener un desempeño similar al que tuve en enero pasado. Veremos qué me depara el mes de mayo.

Dije que este mes había sido decepcionante, y no me refiero exclusivamente al cuentakilómetros. No estoy seguro de cómo ni cuándo, sospecho que en el vestuario del gimnasio, perdí hace una semana mi billetera con mis documentos, tarjetas de débito, crédito, obra social, etc. No quise perder la esperanza de que apareciera, de que estuviese en algún lugar escondida en mi departamento, o que un alma caritativa la hubiese encontrado para devolvérmela en un verdadero acto de altruismo. Pero nada de eso pasó. Uno creería que ante tamaño descuido yo empezaría a tener más cuidado, pero ayer perdí de modo similar mi monitor cardíaco. También lo vi por última vez en el gimnasio. Así que ahora no puedo registrar mi actividad cuando hago musculación, ni calcular el esfuerzo en un entrenamiento. Quizá la palabra “frustración” me quedaría chica en este momento.

No fueron los únicos problemas que tuve este mes, debería sumarle varios laborales y sentimentales, pero tampoco quiero que este blog sea un rincón donde venir a llorar. Abril fue un mes duro para mí, pero también tuve la gran alegría de tener finalmente un número asignado para la Espartatlón. Eso me levantó bastante, y a veces hacen falta meses malos para aprender a apreciar los buenos.

Voy a concentrar estos cinco meses que quedan antes de correr en Atenas para mejorar. Dudo que pueda volverme menos distraído, pero al menos puedo poner mi esfuerzo en alimentarme bien, entrenar duro y, lo más difícil, mantener una actitud positiva ante la vida.

Este no ha sido mi mejor mes, pero me sirve de parámetro para que los próximos sean mejores.

Semana 27: Día 186: 342,83 km en un mes

Apenas 14 kilómetros menos que el mes pasado. Eso es todo lo que corrí durante marzo, y estoy seguro de que podría haber superado esa marca de no ser por la Adventure Race, que entre cuidarnos para la carrera y recuperarnos, me sacó varios días.

Quedan exactamente seis meses para la Espartatlón, y calculo que solo cinco para entrenar fuerte. Originalmente quería sumar fondos largos, uno por mes, para llegar a correr 200 en julio… eso ya es dentro de cuatro meses… ¿llegaré?

Me di cuenta de una cosa en la que no había reparado, pero los meses en los que más corro son los que no tienen ninguna carrera. En enero me despaché con más de 480 km y mi fantasía era que lo iba a superar en los meses siguientes… estoy viendo en mi historial que si bien estoy en un nivel superior que otros años, no estoy llegando a los 200 km semanales que DICEN es el estándar para entrenar para la Espartatlón.

Desde que empecé a medirme, este es el registro que llevo. Marco en verde cuando superé los 300 km mensuales y en rojo cuando hice menos de 150 km:

2011
Octubre: 208,73
Noviembre: 173,43
Diciembre: 164,29

2012
Enero: 208,25
Febrero: 290,93
Marzo: 230,27
Abril: 194,35
Mayo: 258,79
Junio: 162,19
Julio: 211,81
Agosto: 169,05
Septiembre: 64,12 km
Octubre: 129,85 km

Noviembre:  169,48 km
Diciembre: 249,77 km

2013
Enero: 323,03 km
Febrero: 321,88 km

Marzo: 335,60 km
Abril: 163 km
Mayo: 157,26 km
Junio: 168,60 km
Julio: 128,39 km
Agosto: 213,86 km
Septiembre: 237,87 km
Octubre: 179,80 km
Noviembre: 152,10 km
Diciembre: 316, 66 km

2014
Enero: 481,46 km
Febrero: 358,90 km
Marzo: 342,83 km

Creo que estuvo bien, mi entrenador me contiene para que no salga a correr 100 km todos los domingos, pero creo que tengo que aumentar mi base semanal. Quizás aplicar el plan de un fondito a la mañana de 10 km y otro a la noche. Eso ya son más de 100 km extra, descontando mis propios entrenamientos con los Puma Runners.

De momento las únicas molestias fueron secuelas de la Adventure Race Tandil (que ya desaparecieron), así que vengo bien, en especial por mi preocupación de estar entrenando casi exclusivamente en asfalto (otra sugerencia importante para entrenar pensando en la Espartatlón). El jueves veo a un traumatólogo especialista en deporte, así me hace un chequeo general… y me confirma que tengo todos los músculos y tendones en su lugar…

Semana 22: Día 154: 358,90 km en un mes

Durante febrero arañé los 360 km de entrenamiento. Considerando que es el mes más corto del año, quizá durante el fin de semana hubiese podido superar la barrera de los 400, pero no quiero pecar de inconformista. Está todavía a 122 km de la marca de enero, pero descontando ese mes, es el período en el que más corrí.

Lo cierto es que le hice caso a mi entrenador, Germán, en si corría o no. Después de los 100 que hice hace dos semanas, estaba enloquecido. Quería hacer más. Pero me recomendaron descanso y mesura, y yo respondí. No me puedo quejar, en febrero hice ese fondo de 11 horas, que renovó mi confianza de que estoy hecho para las ultramaratones. Y cuando tuve una oportunidad de correr, no la desaproveché.

Hoy es el último día del mes. A sabiendas de que era la última chance de sumar kilómetros, decidí juntar un trámite con un entrenamiento. Tenía que ir a pagar la inscripción a la Adventure Race de Tandil, así que me armé con mi baticinturón, dos caramañolas con Gatorade, la billetera y el celular para sintonizar la radio. Casi 9 km después estaba en el Club de Corredores, en Núñez. Había preparado el listado de todos los Puma Runners que vamos a correr, pero por alguno de esos misterios de la internet, faltaba uno de nuestros compañeros. Y el descuento solo lo aplican si el listado llega vía mail, en un archivo csv (tipo Excel). Le buscamos la vuelta, imploré, puse cara de pobrecito, pero quizá los tipos transpirados que vamos de un lugar al otro corriendo no demos lástima, por lo que no tuve suerte. Me volví a casa trotando, frustrado.

Me dediqué a otras cosas, entre las que estuvo volver a mandar el listado, que me confirmaron como recibido y en forma correcta. Tenía hasta las 20 hs para volver, y me daba bronca tener que hacer tooodo el camino de regreso cuando había estado a la mañana. La idea de ir y volver trotando me había parecido genial, sobre todo porque tenía muchas ganas de correr. ¿Valía la pena hacerlo de nuevo? Lo pensé mucho. Tampoco era una distancia tan terrible, unos 19 km entre ida y vuelta. Cuando vi que llegar hasta allá en colectivo me tomaba 43 minutos y llegar corriendo 50 minutos, no lo dudé más. ¿Para qué tomar un vehículo si a pie tardo casi lo mismo? De hecho hasta lo iba a disfrutar más.

Entonces ya no me dio tanta bronca tener que volver. Liquidé la inscripción faltante y volví a casa, contento. Pero en el camino me cansé y el Powerade no me alcanzaba. Así que paré en una panadería de Recoleta muy paqueta, donde se podía pagar con tarjeta de crédito, y me llevé un pan multicereales “orgánico”, con avena y pasas de uva. Ya que estaba, me pedí una limonada con frambuesa. No era empalagosa y realmente lo necesitaba. El pan se puede pedir cortado en rodajas, así que caminé un par de cuadras devorando unos cuantos bocados, y retomé la marcha. Seguí comiendo mientras trotaba, sorprendido de cómo esa actividad, hace unos años, me hubiese caído pésima. Pero el cuerpo se acostumbra a todo.

Ya empieza marzo, así como una nueva oportunidad de entrenar, sumar kilómetros y seguir superándome. No hay muchas situaciones en las que pueda ir a hacer un trámite corriendo (el Club de Corredores debería ser el lugar donde menos moleste), pero si se presenta una nueva oportunidad, seguro que no la voy a dejar pasar.

Semana 19: día 127: 481,46 km en un mes

Hola, soy el gemelo izquierdo de Martín Casanova. Mi verdadero nombre es gastrocnemio, aunque prefiero musculus gastrocnemius que tiene más alcurnia. Soy el músculo más superficial de la pantorrilla y estoy ubicado sobre el músculo sóleo, extendiéndome desde los cóndilos femorales, porción superior, hasta el tendón calcáneo en su porción inferior. Me pueden reconocer porque soy voluminoso, oval, aplanado y con dos cabezas, como el extraño caso del ternero policéfalo que sorprende a Marruecos (solo que las mías se llaman “medial” y “lateral”). Nadie sabe para qué sirvo, pero yo sí: provoco la flexión plantar del pie y contribuyo, aunque débilmente, a la flexión de la pierna. Mi importancia radica en ser el motor principal en la propulsión al inicio de la marcha.
Nunca le di problemas a Casanova, él no me exigía demasiado, yo cumplía con mi trabajo. Se han quejado las rodillas, el tibial, y hasta los cuádriceps (si tuvo problemas de la cintura para arriba, nunca me enteré). Todo venía fenómeno, hasta que se le metió en la cabeza eso de correr la Espartatlón. Ya me venían adelantando que en esa ultramaratón me iban a moler a palos. Yo siempre pongo mi mejor voluntad, pero bueno, con esto del entrenamiento, en enero no di más.  Fueron poco más de 481 kilómetros. ¡Una locura! Lo máximo que me habían exigido habían sido 335,60 km en marzo de 2013. Diez meses después le mete 145 más. Así, como si nada.
El fondo de 50 km del domingo pasado me lo banqué. Ya el fondo del lunes siguiente (o sea, un día después) con 23 km, le dije “Flaco, ¿a dónde querés llegar? ¿A China?”. El miércoles metimos 15 km y el jueves otra vez 50. Ahí sí, le dije “hasta acá llego”, me tiré abajo, pataleé, lloré, pero el otro siguió corriendo. Deberían haberlo visto rengueando al día siguiente. Me hice una bolita y me resistía a estirarme. Pero Casanova siguió corriendo, hoy metió 10 km abajo de la lluvia. Me quise resistir, pero no pude. El agua refrescaba, así que me relajé. No sé cuánto más voy a aguantar este ritmo. Pero ya me dejaron en claro que, aunque me queje, van a seguir con este ritmo infernal. ¿No me quedará otra que colaborar?

Semana 14: Día 97: 316, 66 km en un mes

Por fin alcanzo una distancia acumulada con la que estoy conforme. En Diciembre tuve el regreso del viaje a Europa, y en lugar de hacer una resolución para el año nuevo, la hice para empezar antes de que terminara 2013. Mi compromiso fue correr cada vez que tuviese ganas. No reprimirlo. Sumar. Aprovechar la hermosa Reserva que tengo tan cerca. Ir y volver corriendo a cada lugar donde tuviese que ir. Aprovechar las oportunidades. Y eso, evidentemente, funcionó.
Hice 316, 66 km, que es más del doble que Noviembre, y mucho más que los meses previos. De hecho, desde Marzo que no acumulaba más de 300 km. Y descubrí que no era tan difícil alcanzar esa marca, bastaba con hacer 10 km diarios. Ya de lunes a viernes, haciéndolo por la mañana, significan 200 km en un mes. ¡Muchísimo! Y ahora me parece un esfuerzo tan liviano… No es ni una hora de trote, una salida desde mi casa hasta la Reserva, una vuelta entera al circuito más largo y listo, de nuevo en mi departamento.
Pero obviamente que no siempre pude ir. Alguna vez una entrega complicada de trabajo me obligó a quedarme en casa. O necesitaba descansar después de fondos largos y agotadores. Intenté no dejarme vencer por el calor y salir a la calle. Incluso hoy, que en realidad cuenta para el kilometraje de enero, salí abajo del diluvio a sumar kilómetros… imposible arrepentirme.
No todo fue entrenamiento. También sumé alguna carrera. Nada demasiado largo, pero ahí estuvo la Demolition Race en Pinamar, y la San Silvestre, en la Ciudad de Buenos Aires. Igual metí fondos más largos, como los 30 km del sábado pasado, o un día que me pintó y en lugar de hacer 10 en la reserva terminé corriendo 20 km.
Sin dudas es uno el que se pone las metas. Yo decidí aumentar la cantidad de kilómetros y encontré que no era muy difícil. Incluso he complementado la mitad de esos fondos (casi diarios) con entrenamiento de pesas y suelo, como para complementar. Ha sido un muy buen cierre de año, y me siento más seguro y confiado que nunca. Solo me falta que me acepten a fin de mes mi pedido de inscripción en la Espartatlón… y podré correr (y después morir) en paz…

Semana 10: Día 68: 152,10 km en un mes

La actualización del cuentakilómetros estaba un poco demorada. Primero, porque me olvidé de hacerla (pasa en los mejores blogs). Segundo, estaba casi terminando mi viaje por Europa y cuando me di cuenta me pareció que correspondía hacer una referencia a eso y dejar la suma de millas para más adelante (hoy, por ejemplo).
Suponía que la distancia promedio iba a bajar, siendo que tuve dos semanas de entrenamiento normal y solo dos fondos en Europa (el de Barcelona corresponde a Diciembre). Así que no está tan mal, 110 km en la primera quincena (Buenos Aires) y 42 en la segunda (Londres y París). Con el fin de estas merecidas vacaciones, empiezo de a poco a retomar mi ritmo habitual y subirlo. Ante la duda de qué distancia correr en la Patagonia Run, mi entrenador, Germán, me dijo sin dudarlo que haga la de 100 km. Y hoy vi a Mak, un compañero de grupo, correr duro y motivado, con su mente puesta en La Misión 2014… y me contagió. Me di cuenta que quiero correrla, y que no volví tan arruinado financieramente del viejo continente.
Como algunos lectores saben, a fines del año pasado quise correr La Misión, 160 km en Villa La Angostura, en equipo con Vicky. Y aunque creo que hicimos un desempeño excelente para nuestra primera mega-ultramaratón, no llegamos a la meta (hicimos 112 km antes de renunciar). Obviamente esta es una cuenta pendiente para mí, que por su inscripción a precio desorbitante había dejado de lado… Pero ahora que volví más relajado de mis vacaciones y con algo de dinero en mis ahorros, me empecé a imaginar yendo y enfrentando todos esos agotadores obstáculos, solo que por mi cuenta. Es difícil hacer algo así solo, pero estaría Mak, y además me acompañaría mi deseo de cumplir otra meta.
Puede que 152 km le parezca mucho a cualquiera, pero es la segunda distancia más corta que alcancé durante 2013, atrás de julio (con su maratón en Río, que me sirvió para llegar a 128,39 km).
Por ahora voy a esperar al cierre de la tarjeta de crédito para poder inscribirme en la Patagonia Run, y después voy a hacer cuentas a ver si llego a La Misión. Después veremos qué sigue…

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