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Semana 50: Día 346: ¡Zapatillas nuevas!

¿Serán estas zapatillas las que use para correr en Grecia? No hay mucho margen para experimentar con otro calzado… creo que me tendré que hacer amigo de este nuevo par…

Hace tiempo que vengo pensando con qué voy a correr la Espartatlón. ¿Zapatillas de aventura, que me dan estabilidad? ¿De calle, que son livianas y optimizan la energía? Estuve probando diferentes pares en los últimos meses con resultados dispares. Nunca salí de la marca Puma porque son buenas y dentro de las marcas de mejor calidad no son las más caras. Siempre anduve bien con Asics, pero su precio hoy en día es prohibitivo.

Las últimas zapatillas con las que entrené, las Faas 500, anduvieron bien. No fueron una cosa espectacular, pero yo venía de entrenar con las 600 y me vivía torciendo los tobillos. Por eso pasé a las Nightfox, que si entendí bien no las hacen más. Esas sí son especialmente pensadas para aventura. Con estas tenía estabilidad, pero eran pesadas, y en 246 km cada gramo cuenta.

Como decía, las Faas 500 anduvieron bien. No puedo decir que me cabiaron la forma de correr, pero hay una simple razón: no debe existir un calzado que se aguante este volumen de entrenamiento. Recuerdo cuando cambiaba mis zapatillas una vez al año, y ahora como máximo cada tres meses. A 17 días de correr la ultramaratón más gloriosa del planeta, era hora de cambiar los neumáticos. Ya venía sintiendo dolores en los pies, en especial en los tobillos. El calzado que tengo ahora, las Faas 1000, no me van a dar tanta estabilidad, pero tienen muy buena amortiguación. Las probé ayer y volví a sentir algo que hacía mucho no sentía: comodidad.

No corrí demasiado con ellas, apenas 6,3 km. En Grecia voy a tener que correr 39 veces más que esa distancia, pero el hecho de que sean livianas y cómodas me parece un buen combo. Creo que lo más importante es que absorban el impacto del asfalto para que no repercuta en mis articulaciones ni en mi espalda. En una primera impresión anduvieron bien. Vamos a ver cómo siguen estos próximos días. Quizá este nuevo par sea el que me lleve hasta la meta. Más les vale.

Semana 39: Día 270: ¡Zapatillas nuevas!

Ayer me compré un par de zapatillas Puma, modelo Faas 500 TR. Como ya comenté en varias oportunidades, tengo un descuento con esta marca, pero no me casaría con ella si no fueran buenas. Tuve malas experiencias por haber elegido el calzado incorrecto, pero en los últimos tiempos encontré la versión que se ajusta mejor a mi trabajo.

Y ahí radica el problema con el que me encontré: los modelos de zapatillas pasan de moda y dejan de hacerse. Sabía de marcas como Nike que lanzan calzados exclusivos, que después no van a volver a fabricar. Entonces algunos “fanáticos” se compran varios pares, porque después, como todo lo que se vuelve inconseguible, aumentan de precio. En mi caso tuve muy buenos resultados con las Puma Nightfox. Mi último calzado, el que estoy abandonando ahora, lo conseguí en un Outlet, porque ya habían sido reemplazadas por las Trailfox. Ahora tengo menos chances de encontrarlo que nunca.

Mi intención era encontrar unas zapatillas que me sirvan para correr largas distancias, además de carreras de aventura (tengo una el próximo domingo, en El Palmar). También estaba con ganas de probar algo más liviano, a ver si siento alguna diferencia. En el local me recomendaron las TR, y habiéndolas usado solo dos veces… no puedo decir mucho. Sí que son cómodas, me gustaron más que las Faas 1000 y que otros modelos. Realmente a mí me interesa la comodidad y si son funcionales. La cuestión estética me importa muy poco. Cada vez vienen más coloridas, con más azules y naranjas, con líneas verdes y amarillas… o sea, incombinables con cualquier prenda. Pero bueno.

En este nuevo calzado empecé mi experimento de no usar más el realce en el talón, que (intuyo) me trajo tantos problemas en el metatarso. Todavía me duele, y creo que la zona estará sensible un tiempo más. Ahora me quiero concentrar en hacer mucha distancia y llegar lo mejor posible a la Espartatlón. Corregir mi postura y mi zancada seguro hubiese ayudado, pero no siento que esté a tiempo. Si no meto fondos y lo hago cómodamente, temo no llegar tan bien preparado. Me siento capaz de terminarla, cada entrenamiento me da más seguridad. Me gustaría corregir mi asimetría, pero empecé a verlo como un objetivo para después de septiembre. Tengo tiempo, y creo que han habido corredores que han llegado a Esparta con un físico menos trabajado que el mío. Si ellos pudieron, ¿por qué una diferencia de milímetros entre una pierna y la otra me lo va a impedir?

Estas zapatillas fueron un regalo de mi main sponsor, el matrimonio Casanova, que además me va a acompañar en el viaje a Europa. A ellos les debo mucho, y espero que no me pidan que se los devuelva de inmediato. Me ofrecieron cubrir mi calzado desde acá hasta la llegada a la meta en Grecia. Si estas TR andan bien, quizá me compre otro par para tener de backup. Si en algo no podemos escatimar los corredores, es en zapatillas. Y en el caso de los ultramaratonistas que las quemamos tan rápido, menos todavía.

Semana 30: Día 209: ¿Hasta cuándo duran las zapatillas?

Cuando uno se encariña con un calzado, desearía que duren para siempre. Entrenar es también desarrollar una rutina sostenida en el tiempo, y nos gustaría que no se alterara.

Las zapatillas tienen una vida útil, y quienes hacemos fondos con cierta constancia sabemos que no nos acompañarán eternamente.

Dicen que se deben cambiar cada mil kilómetros. Otros hablan de cuatro meses, como si usarlas o no fuera indistinto. Yo he tenido más zapatillas de las que podría recordar, y conforme aumento mis kilómetros mensuales, menos me duran.

Mi mejor experiencia la tuve con la marca Asics y después con Puma. Los cambios se debieron a que las sentía muy duras o a que el material cedía y se rompía. Destrocé las últimas Faas que me compré solo con un mes y medio de uso intenso. Anoche, le tocó el turno a mis Puma Nightfox.

Es un modelo pensado en aventura. Son pesadas y resistentes. Tienen una malla metálica por dentro y hoyos en la suela para que escurra el agua. Las usé en mi entrenamiento de 100 km y en la Patagonia Run. O sea que pasaron por mucho. Ayer, haciendo un regenerativo con los Puma Runners me enganché los pies con una rama. Digamos que con el pie izquierdo la trabé y con el costado interno del derecho le de una patada.

Trastabillé. No sentí más dolor que el de un golpe contra algo duro. Llegué a pensar que esos accidentes rompían zapatillas. En la oscuridad de la noche, camuflado por mis intactas medias negras, no noté nada fuera de lo común. Haría falta estar en casa para notar el tremendo agujero que le hice.

¿Podría seguir usándolas? No sin cierta vergüenza, pero ya es un camino de ida. Si corro posiblemente el agujero crezca, o podría pasar algo menos notorio (en un principio) y es que pierda sostén y firmeza. En lo que a mí respecta, ayer asesiné a mis Nightfox.

Hay calzado que no dura nada, otros que se retiran habiendo cumplido con el deber, y otros como mi amigo Marce que lleva ocho años usando el mismo par y se niega a tirarlo. Pero todo depende del modelo y del uso. En mi caso, llega la hora de empezar a mirar precios de zapatillas…

Semana 18: Día 124: Hora de plantillas nuevas

El contador para cambiar las plantillas está muy cerca de cero. Realmente debería haber pedido turno antes, pero de ayer a hoy conseguí una cita con el especialista de pisada.
La secretaria se suele sorprender cuando la llamo. “¿No viniste hace poco?”. “Hace mil kilómetros”, le respondí, aumentando su confusión.
El especialista, Giroldi, es el único que conozco. Pero me cae de diez, en especial cuando aumenté mi frecuencia de visitas y empezó a recordarme. Al principio lo veía una vez cada dos o tres años. Cuando me lesioné y aprendí que tenía que cambiar de plantillas y de calzado con frecuencia, empecé con el contador que va de 1000 a 0 kilómetros. Así me guío cuándo es hora de una nueva cita.
Pero claro, no deben estar acostumbrados a que uno vuelva a los pocos meses. Yo fui hace… ¡cuatro meses! Pero tenía cosas para consultarle.
Primero, le llevé mis Faas 600 absolutamente arruinadas. Destrucción total. Quería su opinión. Me duraron 44 días. Su conclusión fue que no funcionaron porque yo no necesito corrección de pronación. Tengo una tendencia muy leve que no hace falta corregir.  Pero lo más importante es que las líneas Faas no están diseñadas para hacer fondo. Quizá 21 km y no más. Con ese modelo me estaba torciendo todo el tiempo el tobillo derecho. Cuando las dejé de usar (con gran desilusión), volví a las Nightfox, porque era el par más entero y con menos uso que tenía. Casi que fue porque no había opción. Cuando fui el fin de semana al outlet de Puma a buscar zapatillas nuevas, solo conseguí… unas Nightfox de otro color. Pero pensando en carreras de aventura o de montaña, me pareció que valían la pena.
Giroldi confirmó que, para los fondos que estoy haciendo, eran la mejor opción. Son más estables y diseñadas para resistir, algo que las Faas no tienen. Cuando le consulté la frecuencia para cambiar de zapatillas, me dijo que era igual que con las plantillas. Su recomendación original fue cada 800 km, pero yo decidí estirarlo a 1000. Me pidió ver la plantilla y se sorprendió de verla tan entera. “Es un orgullo”, dijo, mientras las observaba detenidamente. Se habían aplastado (en especial la oliva del metatarso) y la huella de mi pisada se había grabado. Pero le sorprendió cómo resistieron mil kilómetros.
Ahora quiere experimentar. Hicimos un nuevo estudio y arrojó una leve pronación extra respecto a abril del año pasado. Su teoría fue que corrí casi exclusivamente con las Faas haciendo distancias de ultra. Mi biomecánica es la misma, pero la pisada se corrigió (al parecer también tengo una leve inclinación hacia la izquierda con un pie que nada tiene que ver con mis ideologías políticas). El experimento en cuestión será probar un material nuevo y reforzar un poco el talón (supongo que para protegerme de estas ultra distancias que estoy empezando a hacer). Y mantenerlo al tanto.
La recomendación es olvidarme de las Faas (snif) y seguir sumando kilómetros. A mi favor tengo que esa leve pronación no significó una subsiguiente lesión. Creo que tuve suerte en verme obligado a correr con las zapatillas de trail que tengo ahora. El cuerpo ante un cambio se adapta. En mi caso lo hizo sin dolor (a excepción de las torceduras por la falta de estabilidad).
Dicen que las Nightfox no las van a hacer más. ¿Tendré el último par de mi vida? Podría asumir una cosa. Si en septiembre corro la Espartatlón voy a entrenar mucho… y a quemar dos o tres plantillas y zapatillas, antes de estrenar las que use el día de la carrera…

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