Cómo es mi preparación para Patagonia Run

Cómo es mi preparación para Patagonia Run

Falta poco más de un mes para Patagonia Run, y cuando vi que en su Fan Page varios corredores compartían sus entrenamientos y tips de carrera, se me ocurrió preguntarles si querían que escribiera algo similar. Creo que los atrajo la idea de que sea un argentino viviendo y entrenando en Brasil.

Finalmente publicaron mi texto, perdido en la descripción de un video de 21 segundos donde estoy corriendo en el Morro de Urca, así que decidí rescatarlo. Una, porque no hay mucho para leer sobre el entrenamiento de un ser humano normal que no vive de ganar ultramaratones de montaña. Dos, porque el título de mi texto, que se los pasé yo, es el mismo que usé dos entradas atrás, y es inexacto: lo que escribí es cómo me preparo, y no cómo completar la prueba. Para eso haría falta otro texto, donde dar consejos para no sufrir hipotermia ni deshidratación extrema como me pasó el año pasado.

Es gracioso porque este texto lo escribí antes de empezar el gimnasio, donde estoy haciendo casi todo el trabajo de fortalecimiento de espalda, brazos y core, sino que después descubrí que se puede subir al Corcovado a pie. Eso merece un post aparte que espero escribir en breve. Así que, sin más preámbulos, aquí está cómo estoy preparando (más o menos) esta inminente ultra de montaña:

Dicen que no hay que copiar la fórmula de otro corredor, pero me gustaría compartirles cómo es mi preparación para encarar las 100 millas de Patagonia Run.

Si vas a correr estos 163 km, podría suponer que no es tu primera ultramaratón de montaña y que, faltando menos de tres meses para la largada, hace rato que ya empezaste a entrenar. Un corredor de ultra generalmente está siempre activo, y cuando se acerca la fecha de la prueba, es momento de hacer los últimos ajustes.

Actualmente estoy haciendo tres clases de entrenamientos. Por un lado, el trabajo de fondos para desarrollar resistencia. Los hago con una botella de 500 cc de agua, y corro entre 30 y 50 km. En julio me mudé de Zona Norte del Gran Buenos Aires a Rio de Janeiro, en Brasil. No solo se modificaron mis paisajes, sino también las temperaturas de mis fondos. El recorrido que armé, donde atravieso el Aterro do Flamengo, termina en el Aeropuerto Santos Dumont, parada estratégica para rellenar la botella de agua y seguir corriendo.

El segundo pilar de mi entrenamiento son los circuitos de fuerza. En la montaña, levantar las piernas para ascender involucra muchos músculos, entre ellos los abdominales. Por eso es importante desarrollar el “core” (o sea, toda la región abdominal y la parte baja de la espalda). No es solamente hacer bolitas, sino también realizar ejercicios lumbares, dorsales y fortalecimiento de glúteos y cadera. Además intento no dejar de lado las flexiones de brazos y el desarrollo de los hombros y la espalda, para soportar el peso de la mochila y ayudarme con los bastones.

Y dejo para el final la parte que más me divierte de mis entrenamientos: la potencia de piernas. Aquí me preparo para la montaña con lo que la ciudad me permita. Además de las progresiones y los cambios de ritmo (tanto en llano como en cuestas), fortalezco los cuádriceps haciendo 3 series de 20 saltos subiendo al banco de una plaza, o también 3 sentadillas de 30 segundos en una pendiente (con los muslos alineados con el horizonte). Otro trabajo interesante es el de correr en escaleras, haciendo tres series subiendo primero de a un escalón, luego de a dos y por último de a tres. Siempre aprovecho el descenso para bajar de costado, como debería hacer en la montaña (así, si me caigo, lo hago de espaldas). También subo en estocadas o en sentadillas con salto, 3 series de 15, y cuando vuelvo a casa dejo el ascensor de lado y subo por las escaleras.

Al principio hacía todos los ejercicios de potencia, en especial las progresiones, cuestas y trabajo en escaleras, solo con mi botellita de medio litro de agua, pero ahora incorporé la mochila con un peso similar al que tendré en la carrera. Por supuesto que esto hace que el entrenamiento sea mucho más desgastante, pero busco acostumbrarme a subir y bajar con esa presión sobre mis hombros. Como dije, el objetivo es emular todo lo posible a la montaña y lo que viviremos en abril… aunque esté entrenando con 35 grados a la sombra y un mono saltando de un árbol a otro por encima de mi cabeza.

Publicado el 27 febrero, 2018 en Semana 52. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. MARTÍN: como siempre un placer leerte y lo que más me gusta , es como en tu escritura, nos enseñas, y nos das consejos aun a los que sólo corremos 21k y soñamos con una ultra . Gracias ¡!
    Saludos
    Claudia

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