100 días

100_dias

2810 kilómetros es lo que registró mi reloj Suunto como todas las actividades del año. No es un dato exacto, ya que alguna vez olvidé mi reloj al salir a entrenar, y en otras llegué a la meta y olvidé apagarlo (con lo cual terminé sumando un viaje en auto a una pizzería, por ejemplo). Pero me queda una sensación certera: siento que podría haber sido más.

Ese inconformismo me caracteriza. Es tanto un aliado como un peso enorme. Por un lado, reconozco que hay que ser muy terco para correr ultradistancias y por el otro me gustaría decir que estoy conforme y que es hora de colgar los botines (las zapatillas). No, no pienso en abandonar el running. Por algo estoy escribiendo esto después del Día de los Inocentes, para que no parezca una broma.

Mi vida cambió mucho con el correr de los años. Este blog era algo central en mi fin de año de 2010. No actualizarlo era algo terrible que ni se me cruzaba por la cabeza. Hoy no encuentro el espacio para sentarme media hora a escribir. También es algo que me pesa y que debe tener que ver con el inconformismo.

Como quiero evolucionar y dejar de sentir que “no es suficiente”, se me ocurrió que lo mejor era darle un cierre a mi etapa de “blogger”. No hoy, sino en unos 100 días, cuando esté escribiendo mi reseña de las 100 millas de Patagonia Run. Esta distancia fue una suerte de cuenta pendiente cuando me inscribí en La Misión y tuve que abandonar. Hoy me siento mucho más preparado, y es una buena excusa para escribir la última entrada de Semana 52.

Me encanta correr y me encanta escribir. Son dos cosas que no me gusta hacerlas a medias, y que me da culpa cuando las dejo de lado. No creo que deje la escritura, sino simplemente quiero cerrar un capítulo de mi vida. Estoy dejando de lado el que podría ser el verdadero motivo, y que es que Semana 52 nació en el seno de un grupo de entrenamiento donde ya no estoy, rodeado de personas que ahora están lejos. Todavía sueño, de vez en cuando, que vuelvo y que me están esperando con los brazos abiertos. Que las diferencias quedan de lado y que no hace falta que nadie pida permiso ni disculpas. No puedo decir que me mudé a Brasil por esto, pero sin dudas fue el impulso que necesitaba para ponerlo en marcha.

Entonces, aunque Semana 52 fue enteramente mío y me acompañó en un crecimiento personal que nunca hubiese imaginado, lo sigo sintiendo ligado a una etapa de mi vida que ya no existe más. Quizá parte del proceso del luto sea cerrar el blog. Por eso es que le pongo punto final en abril de 2018. Veremos qué nos depara el cuatrimestre que queda, cómo preparo esta magnífica (y dificilísima) carrera, y averiguo qué viene después.

Gracias a todos por leer y por estar.

Publicado el 29 diciembre, 2017 en Semana 52. Añade a favoritos el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. juanc carlos bertram

    Hola Martín ya es la segunda vez que publico un comentario y no lo visualizo. Abrazo Juanca.

  2. Eduardo Casanova

    Hola Martín! Hay dos cosas que vos hacés muy bien, entre otras. ¿Debería decir “que me gustan mucho, que vos hacés”? Por orden cronológico: “escribir” y “correr”; y te las ingeniaste para que se nutran mutuamente. ¡Qué lindo! Y qué bueno poder “soltar” las cosas que cumplieron su ciclo. Felicitacones, un abrazo fuerte! Pá

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