Estrategia de ultramaratón

Estrategia de ultramaratón

No se puede completar una carrera, mucho menos una ultramaratón, sin una estrategia. A menos que tengamos la intención de ser Filípides y morir corriendo, claro está.

Voy a soltar algo así, casualmente, para que ustedes lo analicen en sus casas: a veces tenemos una estrategia, y no lo sabemos. No siempre vamos a competir rememorando lo que vamos a hacer en cada puesto o en cada situación inesperada. Sin embargo, la experiencia nos da esa ventaja de, por default, estar preparados. Si ya llevamos una botella con agua, un puñado de comida de marcha que nos gusta y un objetivo intermedio antes de la meta, entonces tenemos una estrategia que ya se escribió en algún lugar de nuestro cerebro.

Algo recurrente en las carreras es no saber qué hacer y sumarse al plan de otro. Generalmente es un desconocido al que vemos más entero y creemos que tiene la respuesta para sacarnos de nuestra penosa situación. Algunas veces puede salirnos bien, pero copiar el pan de un tercero no garantiza que funcione para nosotros.

Las estrategias de carrera son personales. Tienen que ver con la formación atlética de cada uno, sus gustos personales y cómo se encuentran en ese momento emocional y deportivamente. Hay algo común en todas las planificaciones y es que hay que alimentarse e hidratarse. Es imposible completar una ultramaratón si no se está muy pendiente de lo que entra en el cuerpo.

Después, cada uno escribirá su guion e intentará seguirlo al pie de la letra. En el caso del Ultra Desafío 246 km, como salimos a la medianoche, mi primer objetivo va a ser llegar al amanecer. No lo veo como algo difícil, porque vamos a estar frescos. Calculo que a unos 70 km de carrera ya vamos a estar disfrutando de la claridad. Mi segundo objetivo va a ser llegar al almuerzo, donde vamos a descansar un poco (objetivo bonus: poder seguir corriendo después de frenar y sentarme). El tercer objetivo, la cena, el cuarto volver a ver el amanecer, y el quinto llegar al Obelisco, como sea. No parece un objetivo demasiado diferente al que podría tener cualquiera de los otros corredores. En mi caso, lo más importante es que pase la noche, donde abundan los fantasmas mentales. Luego es cuestión de sostener y no aflojar.

Voy a intentar beber 600 cc de agua cada hora, comer todo lo que me indicó Ana, mi nutricionista, y no olvidar los consejos de postura y elongación de mi fisioterapeuta Edson Mendoça. Esa es mi estrategia, a grandes rasgos, y la iré puliendo durante la semana previa a la ultra.

Publicado el 9 noviembre, 2017 en Semana 52. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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