A dos semanas de los 246 km

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¿Sigue funcionando este blog? Aunque llevo más de un mes sin pasar por aquí sí, está activo y en mi cabeza constantemente.

Entonces, lo último que escribí fue sobre mi lesión, el 30 de septiembre. Desde entonces tuve que darme un baño helado de humildad y dejar de subir todas esas fotos en mi Instagram con los resultados de mis fondos. Venía bárbaro, metiendo más de 100 km por semana. Cometí el error imperdonable (para mí) de correr con zapatillas que me hacían pronar más de la cuenta, y de reemplazarlas por unas viejas y muy desgastadas. Tampoco me dediqué a fortalecer mi zona media ni me hidraté como debía, cosas que van colaborando con este tipo de lesiones en la banda iliotibial.

Así fue que tiré al diablo mi Excel con todos mis entrenamientos programados y empecé de nuevo, caminando. Compré un nuevo par de zapatillas, mucho más estables, una rodillera, y me armé de paciencia. No me bajé de los 246 km que voy a correr el 18 de noviembre, aunque lo empecé a sentir más lejano que nunca.

Edson Mendoça, mi terapeuta, me dijo que podía comenzar a trotar hasta 8 km, día por medio, porque esa era la distancia en la que me había empezado a doler. Después pasamos a trotar hasta una hora (entre 10 y 11 km). Me interioricé más en cómo recuperarse de una inflamación en la banda iliotibial, y recomiendan trotar si el dolor es de 1 a 3 en una escala donde 1 es una leve molestia y 10 es llanto desconsolado. A partir de ahí se podía aumentar entre 10 y 20% la distancia semanalmente, sin abusar de la rodillera para no atrofiar los músculos que buscamos fortalecer.

Con metas más humildes y ganas de mejorar, llegué a correr 20 km casi sin dolor, luego 30 km y el domingo pasado hice 41 km con nivel 0 de molestia. Hasta ahí todo bien, hasta que levanté una cama poniendo el peso en mis piernas, mientras el costado de la rodilla se apoyaba en una de las patas, y creo que esa combinación de esfuerzo y presión sobre la zona otrora lesionada me hizo doler (diría que nivel 4), y desde entonces (ya van 6 días), me duele cuando me toco (por lo que decidí no tocarme). No volví a correr desde entonces más que 20 km, sin molestia, pero con bastante miedo.

Claramente esto está teniendo un impacto anímico más grande que el que me permití admitir. No por nada mi poca actualización del blog pasó a ser una nula actualización, y hasta dejé de lado mi Instagram, que venía lleno de posteos en la semana.

Mañana, domingo, haría mi último fondo largo, porque no tiene sentido matarme a pocos días de correr, y para la ultra decidí que me voy a bajar cuando sienta un dolor nivel 5. No estoy para hacer la heroica, y prefiero pasar a asistir a mis compañeros que inmolarme. Dicho de otro modo, aunque vengo esperando este desafío desde hace un año, no estoy para empeorar mi lesión y no poder correr (ni caminar) en los próximos meses.

A pesar de que este posteo puede parecer un poco pesimista, ¿qué expectativas tengo? Qué bueno que lo pregunten. Quiero correr y quiero llegar. Hay un cuenco estilo griego de obsequio para quienes terminen, y lo necesito. Extraño muchísimo correr horas y horas. En mi entrenamiento no pude experimentar esto, pero confío en mi experiencia previa. Lesionarme y dar algunos pasos hacia atrás me hizo sentir más enfocado y comprometido con la carrera (a diferencia de cuando parecía un objetivo lejano en el tiempo). Se supone que algunos amigos van a acompañarme en el tramo final (no sé cuánto, ni si realmente lo harán), y solo esa posibilidad me dan ganas de llegar, al menos, hasta Escobar para verlos. Y voy a estar entre otros 11 ultramaratonistas, algunos finishers del Spartathlon, y me entusiasma mucho correr codo a codo con ellos y aprender de su experiencia.

En 14 días, a esta hora, estaré corriendo o me habré bajado para luchar otras batallas.

Publicado el 4 noviembre, 2017 en Semana 52. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Hola Martín! Te deseo lo mejor, lo que vos decidas… la “aceptación” es la actitud más inteligente del ser humano. No hablo de “resignación”, sino de la aceptación positiva, que es un nuevo punto de partida. Besos!

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