Llegar a los 40

Llegar a los 40

Cumplir 40 años es algo que ocurre una sola vez en la vida. Correr 40 kilómetros entra en otra categoría, pero no dejo de pensar que algo que puede convertirse en una cosa habitual sería impensada para otros.

Nunca planeé cumplir 40, algo que inevitablemente va a ocurrir en 5 meses. Si continúo contrastándolo con el entrenamiento, sí planifiqué correr 40 km el día de ayer, distancia que no hacía desde la Patagonia Run en abril. Fue difícil, aunque prefiero ahondar en eso después.

Hoy Natalia, una de mis mejores amigas en toda la vida, festeja sus 40 años, y yo me encuentro viviendo en otro país, sin poder asistir. Eso me hizo pensar dónde me voy a encontrar cuando cumpla mis cuatro décadas. También me llevó a recordar mis cumpleaños terminados en cero.

Me acuerdo la emoción que tenía cuando pasé a tener dos dígitos de edad. Cuando uno es chico, solo quiere ser grande. Tener 20 era una señal de madurez (algo que a algunos les da pánico), pero nunca me sentí de la edad que tenía. Me resulta imposible no compararme con mis padres, que a los 23 ya estaban casados. Los 30 los festejé en un pelotero para adultos. En ese entonces me vestía peor que ahora y estaba intentando correr un poco por mi cuenta, a meses de empezar con un grupo de entrenamiento.

En ninguno de esos cumpleaños se me ocurrió que algún día iba a estar 4 horas corriendo sin parar, y mucho menos mudado en Brasil. Eso habla de lo mucho que se puede cambiar con los años. Sin embargo, haber corrido 40 km está muy lejos de mi objetivo para noviembre de correr 245 km. De a poco estoy intentando volver a mi estado de hace 3 o 4 años, donde corría 40 km todos los fines de semana. Sí puedo decir que lo hice a un ritmo tranquilo, no el que usaría en una maratón, por lo que hoy no estoy convaleciente. Tengo un poco de cansancio en los cuádriceps y un poco de tensión en los hombros por la mochila hidratadora, pero nada que pueda usar de excusa para quedarme en la cama.

Además hoy es otro cumpleaños, pero de mi esposa (todavía está lejos de llegar a sus 40). Generalmente correría esa distancia un sábado como hoy, pero lo adelanté a viernes para no desaparecer cuatro horas, justo este día.

Llegar a los 40 (kilómetros) no me resultó fácil, como otros años, pero si no me cuesta siento que no me sirve. Cada número redondo, de esos que asustan, me pone un piso mental para seguir creciendo. Ese paralelismo debería trasladarlo a la edad, lo sé, pero el progreso deportivo es una elección mientras que la maduración mental es una obligación. Las dos llegan con esfuerzo y algo de inconformismo.

Seguiremos progresando.

Publicado el 15 julio, 2017 en Semana 52. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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