Errores que se les permiten a los corredores

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Nadie es perfecto, y no es la idea serlo. A veces subestimamos el poder de equivocarnos, una de las maneras más efectivas de aprender.

Algunos corredores somos quisquillosos, y odiamos equivocarnos. Después de todo, vivimos en una sociedad donde nos llevan a contar cada segundo que tenemos. Cruzar la meta en menos tiempo del que creíamos nos hace toda la diferencia del mundo, y no tomar toda el agua que habíamos cargado en la mochila hidratadora nos hace sentir unos tontos.

Pero no está mal equivocarse. A veces es necesario. Si me permiten, aquí les presento algunos errores que agradecí cometer:

  1. Llevar comida de más: ¿Qué es preferible? ¿Que un paquete de pasas de uva vaya intacto desde la largada hasta la meta, o sentir hambre en el recorrido? No contemos los gramos que cargamos, sino las oportunidades de comer que nos estamos otorgando.
  2. Llevar agua de más: No beber mientras corremos, en especial en una carrera, es un gran error. Muchos se lamentan de ver que la mochila hidratadora volvió con un litro de agua, y si bien es cierto que cargar con un kilo extra es energía gastada, peor es la deshidratación.
  3. Correr excesivamente abrigados: A menos que sea verano, siempre preferí pasar calor que frío. A veces fastidia tener esa campera que solo necesitamos en la cima del cerro, pero considero más peligroso transpirar bajo un grueso abrigo que tiritar de frío.
  4. Calcular mal el tiempo de llegada: Todos han vivido la situación de estimar una carrera de 4 horas y terminar haciendo 6. En las ultramaratones, la diferencia se agranda aún más. Pero todo es experiencia, y en mi barrio, correr más horas es más meritorio que ser el más veloz. Además, tampoco es que tardamos porque nos tiramos a dormir una siesta.
  5. Estrenar calzado o equipo en una carrera: Esto es bastante frecuente. El error radica en que al no estar acostumbrados nos exponemos a molestias o roces que se repiten en incontables kilómetros (y dejan una literal huella en nuestra piel). Pero, ¡al menos estamos corriendo! La experiencia tiene un precio, que a veces es muy caro, pero otras se puede afrontar.

En resumen, no está mal equivocarse. Es señal de que estamos haciendo algo. Los que no se animan, no se equivocan… Pero muchos confunden comodidad con felicidad. A los corredores nos gustan los desafíos, nos gusta intentar… y nos acostumbramos a equivocarnos.

Publicado el 2 febrero, 2017 en Semana 52. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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