Archivos Mensuales: noviembre 2016

Volver a empezar

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Me dijeron que dejara los bajones afuera del blog y fue difícil. Más que nada porque a veces esto se convierte en una terapia, pero ¿a quién le sirve? ¿A mí solamente? Después de meditarlo sentí que se podía encarar desde un lugar en el que no me victimice, y simplemente pueda compartir algo por lo que cualquiera podría pasar.

Después de 8 años y 7 meses dejé de formar parte del grupo de PUMA. Los motivos fueron puntualmente comerciales. Como dejé de tener una relación laboral con el head coach, no tenía mucho sentido que siguiera entrenando ahí. Fue difícil (todavía lo estoy procesando), porque armé mi círculo de amigos ahí. De hecho me mudé a 8 cuadras de donde nos reuníamos a entrenar tres veces a la semana, y me vino bárbaro cuando lo aumentamos a cuatro veces. Los invitados a mi cumpleaños era gente del grupo, las vacaciones y las salidas también eran con ellos, y todos los días los grupos de whatsapp tenían alguna novedad.

En noviembre eso se terminó. Me encontré con dos situaciones: una, cómo conservar el vínculo con la gente que estaba ahí. Todavía lo estoy intentando resolver: pasar de verlos 4 veces a la semana a tener que encontrar un lugar en la agenda de cada uno es difícil, pero tengo esperanza de que lo voy a lograr. Lo segundo es qué pasa con mi propio entrenamiento.

Lo primero que uno piensa en situaciones así es que no pasa nada: se puede entrenar solo. De hecho hace más de un año que trabajo como personal trainer armando rutinas de cero, y corrí muchas veces solo antes de entrar en un grupo… Pero después de tres semanas de inactividad me di cuenta de que no había empezado. Las oportunidades están, pero uno se engaña creyendo que no tiene tiempo, que está cansado, que conviene estar de mejor ánimo. Y podría haber estado autocompadeciéndome en casa otros 8 años, hasta que tuve el impulso de llamar a un amigo y preguntarle por su grupo de entrenamiento.

Fui solo a una clase, atento a todas las diferencias. Ahora nadie me conocía, no sabía cómo entrenaban, y no estaba a 8 cuadras de su punto de encuentro sino a 6 km (o a 4 estaciones de tren). Santiago, el profe, se llama igual que mi hermano mellizo y mi gato. Lo conocí yendo a Yaboty en 2012, después de haberme separado. Fue mi primer viaje para una carrera solo, y tuve la suerte de que me adoptaran en su grupo “Actitud Deportiva”. De ahí quedó el vínculo, y hasta aparece entregándome el kit de la Maratón de Buenos Aires en el programa especial que hizo la gente de ESPN Run.

No sé por qué subestimé la clase, creyendo que como venía de un grupo de entrenamiento muy intenso, no iba a encontrar lo mismo en otro lado. Me dio alivio encontrarme con un día de mucho trabajo, donde terminé muy cansado (y feliz). Por supuesto que tengo la firme intención de no vincularme con nadie. Necesitaba reemplazar mi entrenamiento, pero me niego a pensar que existe la posibilidad de reemplazar a mis amigos.

Hay cosas que se pueden reemplazar. Un par de zapatillas, una ruta para entrenar, tu número de celular o el supermercado en donde hacés las compras. Son cosas que no te van a traumar. Los afectos es muy diferente, pero calculo que parte del proceso para estar bien es, por lo menos, volver a entrenar. Yo no pude hacerlo solo, porque no tenía el entusiasmo para hacerlo, pero sí lo tenía para pedir ayuda. Por ahora la experiencia fue buena y me da esperanzas. Además estoy entrenando por las mañanas en lugar de la noche, otra novedad para mí.

Así que estoy volviendo a empezar. Es un cambio muy profundo para mí, al que intenté no darle una connotación de derrota ni de victimización. Es parte de mi intención de ser un mejor hombre, conmigo y con los demás. Aprender… y seguir avanzando.

Quiero correr Patagonia Run

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¿Te gustaría correr esta carrera y cualquiera de montaña? Ponete cómodo y leé lo que viene a continuación.

Los que estamos en el ámbito del running y las carreras de aventura seguramente escuchamos hablar de Patagonia Run, la dura prueba que se corre a principios de Abril en San Martín de los Andes y que cuenta con distancias para cualquier nivel: 10, 21, 42, 70, 100, 125 y 145 km. Pero no es la única que tiene lugar allí; también tenemos La Misión, que se realiza en febrero y tiene ahora una distancia máxima de 200 km.

Generalmente, cuando armo un post sobre una carrera, no lo hago con la suficiente anticipación. Mi consuelo es que quede en el ciberespacio y le sirva a quienes la hagan otros años. Lo cierto es que si estás leyendo esto un mes antes del día de la largada, estamos medio cortos de tiempo. Pero al momento de escribir esta entrada faltan 19 semanas, así que es el momento ideal.

Lo primero que debemos hacer es cuentas. Ya sabemos que tenemos más de 4 meses, lo que sigue es determinar costos. A menos que tengas la suerte de vivir en San Martín de los Andes, Bariloche o alguna ciudad cercana, probablemente tengas que tomar un avión, y todos sabemos que a más tiempo esperemos, más caro va a ser el pasaje. Aunque viajar al pequeño aeropuerto de San Martín de los Andes reduce mucho el tiempo de viaje, es mucho más caro, y no hay tantas opciones de horario por lo que se agotan rápido. Lo mejor es ir hasta Bariloche y de ahí tomar un colectivo o la combi de la organización.

Si se elige el transporte urbano, hay que calcular bien los horarios, porque no tienen servicios todo el tiempo a San Martín de los Andes. La combi es una opción mucho más cara pero segura, y te dejan en la puerta de tu hotel. Una alternativa para viajar sin tanto estrés es quedarse una noche en Bariloche, y tomar un colectivo al día siguiente. Hablamos de un viaje de entre tres y cuatro horas para ir desde el aeropuerto hasta la ciudad.

El hospedaje también es un factor económico importante a tener en cuenta, pero creo que no urge tanto. Hay muchas opciones de alojamientos para todos los presupuestos, y se puede arreglar después de terminar de pagar las cuotas de la inscripción y de los pasajes.

Y ahí tocamos el tema importante de este post: ¿Qué distancia vas a correr?

Si NUNCA corriste una carrera de aventura, la distancia de 10 km es la que tenés que elegir. En mi caso no me gusta la idea de hacer semejante viaje para no estar un día entero corriendo, pero si le sumamos el atractivo turístico, vale la pena.

La distancia de 21 km es para un corredor que recién se inicia y quiere exigirse un poco. No es un recorrido demasiado duro, y se disfruta mucho.

Si hablamos de los 42 km ya debemos tener un buen nivel. Es la última de las distancias que comienza de día y a menos que no estemos bien preparados, no vamos a correr de noche. En esta edición van a sumarle el ascenso al Cerro Colorado que años anteriores no tenía, así que hace falta entrenar fuerza de piernas y quizá pensar en tener bastones (en ediciones anteriores no era necesario). Correr 42 km en montaña no tiene nada que ver con haber completado una maratón. Son otros tiempos, otra exigencia, y empieza a cobrar muchísima importancia la estrategia de carrera (tema para otro post).

La distancia de 70 km es para corredores con bastante experiencia. Ya estamos en la categoría de ultramaratón de montaña. Si estamos con tiempo para prepararnos y queremos hacer una ultra por primera vez en nuestra vida, comenzaría por aquí. Ya se larga de noche, aunque son pocas horas de oscuridad, pero el recorrido es más cansador y ya aumentan las chances de terminar de noche. Tenemos que tener en cuenta que vamos a correr en oscuridad (con luz propia), que vamos a tener que comer MUCHO durante el recorrido y que va a ser una paliza (pero divertida).

Las distancias de 100, 125 y 145 km son, por decirlo de una manera poética, similar a que nos pase un camión con acoplado por encima. Hay que elegir bien qué categoría realizar, pero la organización ya pone un filtro de entrada, y para 125 y 145 km hay que acreditar haber hecho carreras similares, con un nivel de ascensos comparable. Si el año anterior corrimos 100 km, en la nueva edición podemos postularnos para las distancias máximas. Por supuesto que hay que tener MUCHA experiencia, armar una estrategia SIN LUGAR AL ERROR y tener mucha cabeza. He visto a corredores con muchísima experiencia abandonar por agotamiento o por no haber cumplido con los horarios de corte. No es broma, estas distancias requieren mucho entrenamiento previo, y si nos decidimos por cualquiera de estas categorías, tenemos que tener experiencia y ponernos a trabajar.

Repasando, ya tenemos resuelto el traslado y decidimos en qué distancia vamos a participar. Nos queda elegir un buen hospedaje, y San Martín no es tan grande como para quedar lejos del centro, pero recomiendo estar lo más cerca de la llegada posible. Es probable de que cuando crucemos la meta, caminar 4 cuadras parezca más imposible que escalar el Cerro Quilanlahue…

Del blog a la TV

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Mucha gente sueña con aparecer en la televisión. No soy uno de ellos. Sin embargo, mentiría si no admitiera que las 14 veces en mi vida que me reconocieron por la calle o en una carrera me pusieron muy contento. No fue por mi participación en ESPN Run, que se emitió a principios de Noviembre en esta señal de cable, sino por escribir este blog. De hecho, alguna vez me gritaron “¡Vamos, Semana!”.

Participar en esta transmisión fue muy divertido. Grabamos en diferentes días, y yo solo tenía que correr. A veces la cámara me tomaba por detrás, a veces de costado, y siempre repetíamos la toma. Pasan cosas extrañas, como un intento de encuadre que el camarógrafo dice “quedó horrible” y termina siendo parte del programa. No me gusta mucho hablar (me siento más cómodo corriendo o escribiendo), pero para todo me sentí muy capaz y en mi cara pueden notar un atisbo de satisfacción.

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Intenté descargar el video porque lo quiero conservar toda mi vida, pero mis conocimientos técnicos me lo impiden. Solo puedo compartir el enlace y esperar que dure para siempre. Si alguien sabe cómo bajarlo, me gustaría subirlo como video directo acá. Y si no, regálenle clicks a la gente de ESPN que para mí se lo merecen.

Cómo ser un mejor hombre

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“Bajones en el blog, no”. Ese fue el consejo que me dio Claudia en nuestra última sesión de coaching. Hace un mes que no actualizo Semana 52 y este consejo recién me lo dio el jueves pasado, pero me anticipé e hice exactamente eso. Menos drama, más running.

Creo que igual me debo un repaso de mi último mes. Trabajé al punto del estrés, que se manifiesta con una caspa que invade mis cejas, nariz y los costados de mi barba, entrené muy poco (para lo que me hubiese gustado) y viajé por tercera vez en el año a Brasil, esta vez para ir a buscar a Luciane y traerla a vivir conmigo a Buenos Aires. Eso significó mover muebles, encerar, pintar y barrer, aunque no necesariamente en ese orden. Y después hubo que trabajar mucho en mi departamento, que cuando llegué estaba infestado de pulgas, quizás el hecho más vergonzoso de mi vida en pareja.

Pero a todo eso sobreviví, porque también tuve cosas maravillosas. Antes me iba a dormir con el Skype abierto y la cámara apuntando al rostro de Luciane. Ahora estamos probando la convivencia y planificando una vida juntos. Además tengo a mis alumnos particulares, tanto los presenciales como a distancia, con quienes comparto la maravillosa experiencia de la vida sana. También coincidió con que se emitió el programa de ESPN Run sobre la Maratón de Buenos Aires, que me tuvo como protagonista (todo resulta más épico cuando se filma en cámara lenta).

En un mes tan convulsionado, tomé una decisión: ser un mejor hombre. Si viniste a este post creyendo que iba a dar consejos sobre cómo serlo, te cuento que todavía lo estoy averiguando. Me parece que tiene que ver con hacer las cosas que a uno le gusta y no buscar complacer a los demás. En mi caso tiene que ver con volver a escribir, y encarar el desafío más grande de mi vida que es escribir un libro.

Siempre intenté tener humildad más que razón y escuchar más que criticar, pero no puedo decir que siempre lo haya logrado. Lo que constantemente estoy aprendiendo es que de nada sirve posponerme, así que mi nueva Semana 52, que empieza hoy, va a tener como objetivo ser un mejor hombre. Voy a dedicarle una parte a mi salud, esta vez entrenando solo. Quiero formarme también en preparación física y nutrición, hacer un taller literario, y ser el hombre que mis suegros esperan que sea para su hija. Sé que antes dije que tenía que dejar de complacer a los demás, pero si puedo hacer una excepción, que sea hacia ellos.

Ahora Semana 52 tiene un .com, e intenté reflejar mis intenciones de cambio con un diseño nuevo para el blog, pero no encontré ninguno que me satisfaga. Es un poco frustrante, pero parte del camino para ser un mejor hombre es no rendirse. Quizá solo haga falta tomar distancia durante un día y encararlo de nuevo mañana, a ver si lo resuelvo con una nueva mirada.

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