Los enemigos de lo sano

los-enemigos-de-lo-sano

Siempre que queramos hacer un bien, alguien intentará —con el mismo entusiasmo— demostrar que estamos equivocados. Algo así dijo Newton en su tercera ley, la de la “acción y reacción”: Si un cuerpo actúa sobre otro con una fuerza (acción), este reacciona contra aquel con otra fuerza de igual valor y dirección, pero de sentido contrario.

Desde hace más de seis años que empecé a escribir este blog, donde me dediqué a investigar qué era lo mejor para mi cuerpo. De una vida sedentaria pasé a una activa, así que estuve de los dos lados como para dar fe de cuál es el camino más saludable. No me considero un especialista, pero sí puedo defender mi postura utilizándome como ejemplo (después de todo, fui mi propio conejillo de indias). Cuando empecé tuve muchos desmotivadores, o enemigos de lo sano. Me decían que estaba loco hasta que me iba a hacer mal (porque correr y comer en forma saludable, para mucha gente, es un riesgo para la salud).

¿Por qué hay gente que necesita demostrar que los cambios son malos y que la gente con hábitos saludables son infelices? Es difícil saberlo. Quizá tenga que ver con que necesitan reafirmar que sus elecciones son las correctas. “¿Por qué decís que tomar gaseosa es malo? Mi nutricionista me dijo que podía tomar una botella de medio litro por día”. “¿De dónde sacaste que la leche hace mal a los huesos? ¿Con qué la vas a reemplazar?”. “Todos los extremos son malos”. “Lo mejor es comer de todo un poco” (y nunca toca una ensalada).

Me he topado con muchas discusiones parecidas. Aparentemente si uno tiene una opinión de un profesional, como un nutricionista, se puede desarticular cualquier argumento. No hay una realidad, y quizás el huevo sea nutritivo (después de todo, muchos animales los comen), pero que un especialista considere que se puede comer uno por día, no quiere decir que no haya otro que considere que es demasiado. Lamentablemente la nutrición tiene tantos intereses creados y tantos años de no cuestionar nuestro menú, que lo que hay son opiniones dispares. Uno elige a quién creerle, pero el problema está cuando uno insiste en que el otro elija lo mismo.

“Comete un asado y sé feliz”. Lo escuché unas cuentas veces. ¿Tan poco vale la felicidad? ¿Una comida? Para mí la felicidad es mi superación personal, y para eso no necesito un asado, sino hábitos saludables, entrenamiento y paz mental. Si un choripán me diese todo eso, probablemente lo comería. Pero tengo la firme convicción de que va mucho más allá.

A fin de cuentas, de nada sirve tener el permiso de un nutricionista para tomar Coca Cola, la opinión de un profe de gimnasio que cree que la creatina de suero de leche es lo mejor para formar músculo, o un primo vegetariano con problemas cardíacos para demostrar que hasta la gente sana tiene problemas de salud. Lo que sirve es elegir un camino donde podamos desarrollar todo nuestro potencial (y nunca va a ser el camino más cómodo). Seguramente con nuestro ejemplo inspiremos a mucha gente… y asustemos a otras , que intentarán convencernos de que no tenemos que salir de la media.

Publicado el 13 octubre, 2016 en Semana 52. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Sin dudas es una manera de reafirmar su elección de vida aunque les gustaría elegir la tuya. Como no pueden, lo atacan.
    Es como el que se va a vivir al exterior y desde allí putea la Argentina. Necesita reconfirmar que no se equivocó en la elección.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: