Para qué sirve cumplir un sueño

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Hoy se cumplen 2 años de que completé el Spartathlon. El 27 de septiembre de 2014, después de una serie de percances, sacrificios y sudor, alcancé la estatua de Leónidas y le di un beso en el pie, porque leí por ahí que esa era la tradición, y por supuesto era parte de mi sueño.

Ya antes de haber llegado a esta importante meta en mi vida y en los meses siguientes, escuché mucho sobre haber hecho algo imposible (y me viene a la mente ese dicho que dice “lo imposible solo cuesta un poco más”), y hasta de quién era el mérito. ¿Fue mío, por haber sido yo quien moviera esos pies hasta la llegada? ¿Fue de Germán, mi entrenador, que supo orientarme en la dirección correcta? ¿Fue de mi nutricionista, que me había armado un plan de consumo calórico hasta el último gramo? ¿Fue de mis padres, que no solo financiaron el viaje, sino que estuvieron ahí para darme aliento y motivarme a avanzar para volver a verlos en cada puesto? ¿Fue de mi familia y amigos, que me apoyaron económicamente y me alentaron a miles de kilómetros? ¿Fue de la organización, que supo explicar los desafíos de la carrera y puso en forma correcta y eficiente los puestos de asistencia? ¿Fue del clima lluvioso, que hizo que esas 36 horas no fueran tan sofocantes? ¿O fue la sumatoria de todo?

Cada uno tendrá su opinión al respecto, pero yo sumaría algo más, y es que a mí me ayudó mucho haber leído sobre las experiencias de otras personas, tanto las que se convirtieron en espartatletas como las que tuvieron que abandonar. Leí la historia de gente que llegó la primera vez y no pudo hacerlo la segunda. O la tercera. Atletas que tuvieron que participar dos, tres o más veces hasta poder alcanzar el bendito pie de Leónidas. Y todo me sirvió.

Así fue que supe que necesitaba un equipo de asistencia para llegar, y se convirtió en mi obsesión hasta que logré reunir el dinero que los trajera conmigo. Supe cuáles eran las partes más duras (la noche), en qué momentos eran más flexibles con los cortes de horario y cuándo permitían caminar. Tuve que esperar hasta estar oficialmente inscripto para empaparme de todas esas historias, pero me ayudaron muchísimo.

Hoy creo que Semana 52 es eso, una ayuda para otros corredores que quieren hacer carreras que yo ya hice, o participar de competencias parecidas. Escribí qué cosas hice bien, qué me resultó más difícil, y casi sin habérmelo propuesto, devolví algo para que algunos corredores pudieran alcanzar sus metas.

Entonces, hoy se cumplen dos años de que hice realidad el sueño de completar el Spartathlon. A mí me dejó muchísimo a nivel espiritual, y retomé este blog, sin un objetivo fijo para esas 52 semanas, pero sabiendo que alguien va a encontrar algo, entre todos estos cientos de posts (1465, para ser exactos). Y me hace muy feliz saber que alguien cumplió un sueño que pensaba imposible, o se animó a activarse y entrenar, porque leyó algo acá que le llegó. Ese es el único objetivo a la fecha de Semana 52… inspirar y devolver todo lo que aprendí, y lo que seguiré aprendiendo.

Publicado el 27 septiembre, 2016 en Semana 52. Añade a favoritos el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. Feliz aniversario de semejante epopeya. Un gran abrazo. Admirable. Juano

  2. Estimado atleta. Que felicidad da saber que alguien luego de tanto sacrificio y esfuerzo pudo cumplir su sueño. Que felicidad y que motivación da llegar a la meta de algo que nos propusimos y le pusimos no sólo el pecho, sino continuidad, compromiso, y un sin número de esfuerzos. Felicitaciones. Y también por el compromiso asumido con esta página para quienes hemos sido seguidores ignotos. Cuanto sirve para aún aquellos que no tenemos metas tan ambiciosas, sino lo que cada uno quiera para si mismo. Sirve de aliento . Seguiré acompañando con cada lectura. Gracias

  3. No te voy a decir nada nuevo: te sigo desde el principio, tratando de aplicar muchas de las cosas que explicás (ya pasé de la mayonesa a la mostaza!, qué tortura representaste con ese tema) y de los tips (las alarmas que te mencioné días pasados), leyendo sobre tus carreras cuando voy a participar en las mismas o similares, leyendo tus investigaciones cuando me lesiono, etc, etc, etc. Sos mi referente y por eso, sentí tanta felicidad por tu logro como si hubiera sido propio.

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