Adiós, Buenos Aires

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Hacía mucho tiempo que no escribía una entrada del blog en un avión. La última vez fue volviendo desde Roma a Ezeiza, luego de haber hecho esa pequeña parada en Atenas para correr el… bueno, ya saben. El Spartathlon.

Ayer no pude actualizar mi blog y rompí mi marca de 14 días actualizando ininterrumpidamente. No es un mal número. Mientras esto sean excepciones, no me va a quitar el sueño. Como cada viaje, me sumergí en trabajo para compensar los días que voy a estar lejos de la computadora. Mi prioridad fue trabajar y entrenar con PUMA Running Team y con Julián, mi actual alumno. En ese sentido, cumplí con todos.

Este viaje no es para ir a una carrera, debo confesar. Estoy viajando a Rio de Janeiro a ver a mi namorada, Luciane. Voy a conocer a su familia y amigos. Quizá corra algún día, pero no es seguro. Estoy con algunos dolores en la cadera, del lado derecho, y en la planta de los pies. No se me escapa que los últimos aparecieron con el cambio de zapatillas. Quiero pensar que en verdad necesito plantillas nuevas, pero con la Maratón de la Ciudad de Buenos Aires a pocas semanas quiero cuidarme. Quizás la haga con mis zapatillas anteriores, que me causaban algunas molestias pero no alcanzaban nivel de dolor.

No quiero ser de los que se quejan y dejan de intentar. Pero a la vez sé que no tiene sentido romperse en un entrenamiento. Prefiero darlo todo en una carrera. Por las dudas, no me traje las zapatillas nuevas al viaje. Esas quedaron en casa, mientras pienso si el problema soy yo o si son ellas. La maratón la voy a hacer, sin dudas, pero esa molestia en la cadera apareció hace un mes y va y viene. Estoy demorando la visita a un traumatólogo para que me diga que al final yo era humano.

Atrás dejé mi trabajo hecho, después de larguísimas jornadas en las que comprimí 14 días de trabajo en 5. En casa también quedó Santi, mi gato, con muchísima comida; las cuentas pagas y el vecino del 1ro A que insistía en que vaya a explicarle algo en la computadora. Quiero ver si Rio me recibe con un clima menos hostil al que estuvimos sufriendo en Buenos Aires, aunque hay una garota que me va a recibir de brazos abiertos.

¿Cómo hace un corredor de ultramaratones para mantener una relación con una carioca, un gato que ataca a todas las visitas apuntando a sus talones y un extraño dolor de cadera? Lo veremos en las próximas semanas…

Publicado el 16 septiembre, 2016 en Semana 52. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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