Archivos Mensuales: agosto 2016

Hace 6 años y 1 día…

cuesta

Ayer quise escribir la entrada que en verdad estoy escribiendo hoy. Mi vida es un cúmulo de intenciones no concretadas. Pero sí existe algo que me propuse y que hice, que fue empezar este blog y cambiar mi cuerpo. De esto se cumplen 6 años (ayer), cuando comenzó el proyecto de Semana 52.

Todavía recuerdo esas primeras ideas que daban vueltas en mi cabeza, y mi acierto (porque tuve algunos) fue no esperar. Me tomé solo dos semanas para organizarlo y el 1º de agosto de 2010 empecé con mi nueva alimentación, mi nuevo entrenamiento, y a escribir una entrada por día, algo que cumplí ininterrumpidamente durante 52 semanas. Hoy no tengo tiempo de ir a verme en el espejo para lavarme la cara y sacarme las lagañas de los ojos. ¿Cómo hacía? No lo sé.

Mi vida cambió desde ese entonces. Muchísimo. Quienes me conocen quizá se queden principalmente con los cambios físicos. En mi cara, más delgada (ahora con barba), mi torso, más delineado, y un enorme tatuaje en mi brazo izquierdo: la historia de cómo transformé las ganas de correr en la aventura más fantástica de mi vida.

Este blog, o estas ganas de cambiar mi cuerpo y dejarlo todo por escrito, me llevó a lugares insospechados. Literalmente. Afianzó mi relación con mi grupo de entrenamiento, PUMA Running Team, y tras separarme de mi concubinato fui corriendo a sus brazos para consolarme en Río de Janeiro, corriendo la Maratona de 2013. ¿Algún argentino se imagina un invierno en el mar, con 30 grados de temperatura? Los que visitan Brasil no tienen problema en hacerlo. Nunca me había planteado conocer ese país, fui porque necesitaba correr, necesitaba estar con mis amigos, y quería más material para el blog, en ese momento transcurriendo su tercer año.

La Maratona fue una experiencia maravillosa, como lo fue también la convivencia y ese primer encuentro con un país que, hasta esa oportunidad, nunca me había despertado curiosidad. Y lo llamativo es que este año volví a Río y me traje de vuelta una novia brasileña. Ahora divido mi poco tiempo entre planificar cómo sigue esta relación a distancia y mis clases de portugués.

Estoy transcurriendo una nueva vida que, como aclaré varias veces, me quita mucho tiempo libre. En realidad es una decisión, que significó un cambio de carrera y resignificar todo lo que aprendí haciendo este blog para generar contenido en redes sociales. De algún modo hoy me pagan por hacer lo que hacía en Semana 52. Además estoy entrenando gente, algo que en las primeras entradas de aquel agosto de 2010 estaba más lejos que la maratón y todavía mucho más que el Spartathlon. Una de las cosas más lindas que descubrí fue que todo lo que yo aprendía en mi cambio físico y mental le podía servir a otras personas. Hoy corro junto a alguien que se está preparando para una carrera o que quiere cambiar sus hábitos, y tengo miles de cosas para contar. No porque me guste hablar de mí, sino porque me lleno de entusiasmo y quiero contarles que yo estuve en ese lugar, yo desconfiaba de mis capacidades, y al final pude hacer todo lo que me propuse. Mi tiempo pasó, logré cumplir mis metas, y el nuevo sentido de mi vida es que otros puedan cumplir las suyas.
En unos días viajamos con el grupo a Pinamar, a la Adventure Race que es ya una tradición. En esa ciudad hice mi despedida del alcohol, aprendí a correr en la arena, pude cosechar los frutos del entrenamiento duro, y viví incontables historias con gente a la que aprecio mucho.

No debe pasar una semana donde piense en este blog y me lamente de no estar escribiendo algo. De hecho se me pasó la oportunidad de hacer una reseña de la Adventure Race que se hizo en El Palmar, Colón, Entre Ríos. Pero elegí dedicar mi tiempo a trabajar, que a veces es entrenar gente, y siempre es generar contenido para diversas páginas de Facebook (no quiero convertir esta entrada en un aviso clasificado, ¡pero contrátenme porque con mi socio Germán De Gregori somos especialistas en el rubro!). Hoy hay un nuevo sueño, quizá ligado al deporte pero no a una carrera o a un desafío físico. Sería vivir de lo que me gusta, tener una vida un poco más relajada y la oportunidad de seguir conociendo el mundo.

Por supuesto que toda esta nueva vida —en la que, por fortuna, encuentro la oportunidad de seguir entrenando– me obligó a tener que aplazar mi proyecto de ir corriendo desde San Isidro hasta Pinamar, algo que, de haberlo hecho, tendría que haberlo empezado ayer (qué simbólico hubiese sido arrancar el día en que este proyecto cumplía 6 años). Quedará para más adelante, porque me sigue pareciendo algo divertido. Por lo pronto voy a disfrutar de este viaje, en el que voy a correr con Fabián, esa topadora que estoy preparando para una ultramaratón de 120 km. Como va a correr desde Mar del Plata hasta Pinamar, vamos a aprovechar la arena de esta Adenture Race para hacer una especie de reconocimiento del terreno.

Hoy me encuentro colaborando con la “Semana 52” de otras personas, y es algo que se dio así, orgánicamente. No sé en qué situación me encontrará cuando se cumplan 7 años desde que empecé a cambiar mi cuerpo, pero de algo estoy seguro: hoy estoy mucho mejor que en 2010, más confiado, fuerte y estable.

A mi vida solo le falta más tiempo para escribir, pero creo que todo lo que estoy haciendo hoy me va a dar la tranquilidad y el espacio para poder hacerlo como realmente quiero.

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