Mis resoluciones para 2016

 

Estoy pasando el último año de 2015 en un Dúplex de Villa Gesell, todavía sin saber si se escribe así o si es Gessel. Quizás uno sea el partido de la costa y el otro la cámara con el falso espejo que usan los policías en los interrogatorios (al menos en las películas).

Este 2015 tuve ganas de reflotar el blog, pero poco tiempo para hacerlo. Me puse una meta, la de ir corriendo desde Acassuso hasta Pinamar, coincidiendo con la Adventure Race que se corre en agosto. No me acuerdo cómo lo decidí, solo sé que me sentí en la obligación de hacer una proeza que sorprenda a los que todavía creen que el Spartathlon es algo imposible de hacer.

La poca actividad en el blog no quiere decir que o haya vivido un año a puro running. De hecho, este fue el año más importante de mi vida, porque fue el que le siguió a los 246 km del Sparathlon. La gran duda era cómo seguía mi vida después de cumplir tan ansiada meta.

Fue un año de acompañar a muchos amigos en sus carreras. Volví a sentir desamparo y unas inusuales ganas de abandonar en la Patagonia Run de abril. Ahí apuntalé a mi amigo Jorge para que termináramos juntos los 120 km, y él terminó apuntalándome a mí. Cosas que ninguno de los dos planeó. También estuve junto a Fran en su primera carrera de aventura, en Pinamar, hice de escolta de Lean en Tandil, no me despegué de Gonza para sus primeros 42 km (y de aventura, encima) durante el Desafío Tierras del Diablo, viví la primera media maratón de Seba con mucha emoción, y acompañé a Dani en su debut como maratonista. Historias hermosas que no pude volcar en el blog, pero que le sumaron a las maravillosas experiencias de 2015.

También este fue el año en que decidí dedicarme full time al deporte. Ya viví mi último día como editor de cómics, y ahora mi tiempo va a estar dedicado a lo que me gusta. Tengo un poco de ansiedad y temor, pero aprendí que esas sensaciones pueden ser movilizadoras en lugar de paralizantes. Es cuestión de tomar lo que uno tiene y convertirlo en algo positivo. Eso me motivó a mudarme desde Capital a Acassuso, muy cerca del Hipódromo donde entreno tantos días a la semana. Eso cambió profundamente mi rutina y mi vida.

Como sea, 2014 fue un año de cumplir sueños, y 2015 fue el año de despertar. Ahora, 2016, requiere poner en práctica todo aquello que no pude por montones de excusas que se acaban.

Al desafío de ir corriendo a Pinamar le sumo los 130 km de Patagonia Run. Esta vez quiero hacerla solo y soportar el desamparo. También tengo pendiente volver a correr la Maratona do Río, a fines de mayo, y todo el calendario de carreras a las que vamos con el PUMA Running Team. Me encantaría seguir acompañando a los debutantes y que los que temen esos desafíos puedan apoyarse en mí.

Me gustaría volver a entrenar el tren superior con Germán, como hicimos algunas semanas de 2015 con muy buenos resultados. Abdominales, espalda, pecho, usando nuestro propio peso. Funcionó y quiero repetirlo, al menos antes de concentrarme en correr los fondos largos para llegar a Pinamar. Cumplir el sueño de la raviolera.

También me gustaría pasar un 2016 sin galletitas Cachafaz. Es la adicción que quiero desterrar. Acá en la Costa me recibieron con no uno sino dos paquetes. Y de la variedad más calórica (las de maní).

Otra cosa que quiero lograr es seguir creciendo emocionalmente. Creo que en los últimos tiempos logré la difícil tarea de reconciliarme conmigo mismo y no creer que para estar bien tengo que estar con alguien. Cuesta, a veces tengo recaídas, pero aprendí con mi propia experiencia que hay que ordenar la propia vida para después sumar a alguien que acompañe.

Esas son mi suerte de resoluciones para 2016. Seguir entrenando, seguir acompañando, seguir aprendiendo y seguir creciendo como persona.

Publicado el 31 diciembre, 2015 en Semana 52. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Felicidades Martín. Nunca dejes de soñar, nunca te rindas. Que sigas brillando en 2016. Abrazo Juanca.

  2. Daniel Higa

    Martín, ojalá que se cumpla (ya lo estás logrando) lo que buscás. No es fácil, te diría qua admiro la tenacidad pero sobre todo la valentía que estås mostrando con estas decisiones. Yo, que sigo en un área parecida a la que abandonás, no dejo de cuestionarme el día a día. Por ahí, tu ejemplo nos sirva de inspiración a varios… ¡Buen año, mucha suerte!

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