Ordenando el próximo año

El período (que ya comenzó) entre mediados de agosto de 2015 y mediados de agosto de 2016 es en el que me voy a preparar para unir a pie mi casa con la ciudad de Pinamar. Son unos 380 km, lo que despierta algunas preguntas… ¿cómo lo voy a hacer?

Bueno, para empezar cualquier método de análisis, creo que lo mejor es admitir la propia ignorancia. Y lo cierto es que no sé cómo voy a lograrlo. Pero así se desenriedan todos los misterios. ¿Cómo resuelven sus hipótesis los científicos? Ciertamente admitiendo que, como no saben el resultado, tienen que averiguarlo. Tengo mi teoría, que será entrenar duro, como para una ultramaratón, ser nuevamente riguroso con la alimentación (todavía más), y ver cuál es el camino más seguro, en el que no me jugaré la vida (en una de esas termina sumándole más kilómetros al desafío).

Hay algo que sé y es que voy a necesitar mucho apoyo logístico, que no lo voy a hacer sin parar (dormir será mi recompensa diaria) y que tengo que volver a luchar contra los dos grandes monstruos del Spartathlon: la inapetencia y la falta de sed. Por suerte hice algo de experiencia en ultramaratones como para imaginarme qué cosas me pueden llegar a pasar. Sé que voy a tener momentos de desamparo (siempre y cuando tenga tramos largos solo), que voy a sufrir dolores a los que tendré que ignorar, y que comer se va a empezar a volver difícil y tortuoso. Para todo eso, lo único que puedo hacer ahora es correr mucho y practicar.

En un año, cuando esté en Pinamar y haya llegado por mis propios medios o acarreado en un vehículo al punto del colapso, me va a gustar leer esta entrada y pensar “Qué idiota… ni siquiera me imaginaba lo que iba a ser esto”.

El próximo domingo voy a correr la Media Maratón de la Ciudad de Buenos Aires, y un mes después los 42K. Son distancias que alguna vez fueron monstruos temibles y que hoy, por sí solas, no me sirven de preparación para Pinamar. Pero tendré que encontrar nuevos monstruos que me fortalezcan y me lleven a mi objetivo. Seguramente volver a los fondos largos, a correr hasta Tigre ida y vuelta, a encontrar caminos largos (y seguros) que distraigan la mente. Imagino un San Isidro-Retiro-Tigre-San Isidro (da 68 km). Eso podría llegar a ser interesante (no quiero usar la palabra “divertido” porque muchos podrían no estar de acuerdo).

Y quizá, lo que me haga falta volver a incorporar a este año sea escribir. Ordenar las ideas, forzarme a aprender.

A partir de Septiembre voy a volver a colocar el cuentakilómetros, a pesar de la angustia que me da olvidarme el reloj en casa y tener que calcular la distancia que corrí con los mapas satelitales. Pero tengo que volver sobre lo que conozco, lo que me funcionó para llegar a Esparta el año pasado.

Definitivamente estas próximas 52 semanas van a ser de incorporar lo aprendido y aprender cosas nuevas.

Publicado el 2 septiembre, 2015 en Semana 52. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Memorable tu fuerza de voluntad!!
    Por eso el otro día me apurabas en los 5k del entrenamiento. Es la nada misma

    Abrazo

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