Semana 52: Día 358: Un fondo de 20 km en Italia

Hoy hice mi anteúltimo fondo antes de la gran carrera de mi vida. Fue una ocasión muy especial para mí, porque pude conectarme a través del running con la cuna de mis antepasados.

Correr es una de las mejores formas de conocer un lugar. Lo hice las últimas veces que estuve de viaje, ya sea en Río de Janeiro para la Maratona o el año pasado en Londres, París y Barcelona. Ya tenía programado correr 20 km, dos veces, antes del 26 de septiembre (no puedo creer que falte tan poco), y hoy me tocó hacerlo en Ortona, Italia.

Mi idea era levantarme temprano, pero todavía tengo cruzados los horarios, así que basta decir que salí de la casa de Rocco, primo segundo de mi papá, hacia la costa del pueblo, a un horario en el que en Argentina todos duermen (bueno, excepto los trasnochadores y los que salieron a bailar). Estaba nublado, así que no pude practicar en el calor similar que hará en Grecia. Espero que en mi próximo fondo, el lunes, sí lo pueda experimentar.

Salí con una de las remeras con las que voy a correr, así como las calzas y las zapatillas. Mi idea también era probar toda la ropa que voy a usar. De la casa de Rocco y Anna María hay que bajar unos cuantos metros hasta llegar al nivel del mar. Los sábados por la mañana varios ortonenses eligen este circuito de 2 km para entrenar, así que me sumé a esta movida.

Esta vereda está al costado de una vía, por lo que no hay cruces de calles. Todo termina en la subida de una autopista, que se cruza por debajo, y lleva hasta una larga escollera que desemboca en un pequeño faro colorado.

Mientras hacía este circuito varias veces me imaginaba a los Casanova de antaño, escapándose de los bombardeos durante la Segunda Guerra, y cómo mi bisabuelo había escapado muchos años antes y había echado raíces en Argentina. También pensé en la Espartatlón, en los dolores que voy a sufrir y en cómo los voy a aguantar. No tuve molestias en el metatarso, pero sí me tira un poco en los tobillos, sensación que tengo desde hace varias semanas y que, aunque me alarma, nunca me ha impedido correr.

Si bien lloviznó durante quince segundos y el sol nunca salió, estaba pesado y un poco caluroso. No sé si será el clima que voy a encontrarme en Atenas, pero necesitaba correr y lo disfruté mucho.

Mañana partimos temprano al aeropuerto para volar a Atenas, última parada antes de correr la gran ultramaratón. Todo está en orden en mi vida, y mientras corría pensé que si no llego a destino, no tengo nada de lo que arrepentirme. Eso es lo más parecido a la felicidad que sentí en mi vida.

Publicado el 20 septiembre, 2014 en Entrenamiento, Espartatlón III semana 52, fondo 20 km, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, Ortona, Spartathlon, viaje. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: