Semana 51: Día 351: Último fondo de 50 km

Hoy corrí el que se va a convertir en el último fondo largo antes de viajar a Atenas y correr hasta Esparta. Curiosamente lo hice en un ritmo muy alto y no terminé cansado.

Varias veces mi nutricionista, Romina, me había recomendado la maca, producto que nunca podía encontrar en las dietéticas. Ayer, finalmente, compré una bolsa de medio kilo, jugada que podríamos considerar arriesgada, porque si no me gustaba me iba a sobrar demasiado. Pero me di cuenta que este energizante no tiene gusto, así que no pasó nada.

Me preparé una nueva receta de pinole, con la harina de maíz, agua, maca y miel. Es más rápido que procesar las pasas de uva y aparentemente tenía muchos más carbohidratos, algo que preocupaba a Romina. Como la idea era terminar antes de que empezara el entrenamiento con el Puma Running Team, no me quedó otra que acostarme lo más temprano posible (terminó siendo a las 10 de la noche), levantarme a las 3 de la mañana y salir a las 4.

Todavía estaba oscuro, pero para nada fresca. Salí con mi mochila, pasas, algo de pan, pinole y la FM Blue en los auriculares. Pasé junto a un boliche con gente esperando para entrar… lo que quiere decir que la noche estaba en pañales. Alcancé el primer bebedero al km 8, crucé el puente que está junto a la cancha de River Plate, y cuando estaba promediando los 10 kilómetros, tomé el primer pinole. Estaba muy pero muy empalagoso. Me quedó el recuerdo de que tenía que ponerle mucha miel para endulzar el té, así que a una botellita de medio litro le puse dos cucharadas soperas, y quizá fue demasiado. Me costó pasarlo, no soy muy amigo de lo dulce, pero lo hice porque era una de mis pocas fuentes de energía.

Llegué a provincia, pasé por la costanera de Vicente López, volví a tomar agua en un bebedero que estaba por el km 14, tomé Libertador, crucé por el frente de la Quinta de Olivos, doblé al pasar junto a la terminal del Tren de la Costa, llegué a Acassuso y ahí trepé la cuesta de Perú hasta llegar al Hipódromo de San Isidro, donde me esperaba Marcelo. Llevaba poco más de 22 kilómetros, y me tomé otro pinole. Hice un gran esfuerzo, porque me resultó intragable (y eso que mi fórmula anterior no es precisamente exquisita).

El plan era darle vueltas a ese gran circuito del Hipódromo hasta completar mi fondo de 50 y el de 30 de Marce. Además pude dejar la mochila en su auto y correr sin peso sobre la espalda. Aproveché el bebedero que están en Márquez y me acoplé al ritmo de mi compañero, que estaba más fresco que una lechuga. Yo llevaba bastantes kilómetros encima, pero me sentía bien.

Mi impresión es que esa fórmula de miel+maca es muy efectiva. Corrí a menos de 5 minutos el kilómetro, después de haber estado trotando más de dos horas, y me sentía fantástico. Cada dos vueltas, que dan unos metros más que 10 kilómetros, íbamos al auto, tomábamos o comíamos algo, y seguíamos. Pero después de mi tercer pinole dije basta. No podía seguir tomándolo, me revolvía el estómago. Como lo tomaba cada 10 kilómetros, para el 40 lo dejé de lado y me comí medio sándwich de tofu con el pan integral que hago yo mismo (lleva harina integral, semillas y pasas de uva).

Si bien tenía energía de sobra y si daba seis vueltas terminaba en 54 km, decidí cortar en 50 para no arriesgar nada y no exigirme más de lo que me había dicho Germán, mi entrenador. Terminé contento, con energía y la confirmación de que me quedaba mucho resto para seguir. Pero preferí guardarme para la carrera, en nada más que 13 días.

Cuando terminé empezaron a llegar los chicos del Puma Running Team, y yo oficié de fotógrafo. Seguramente las fotos salgan en el Facebook del grupo. Y mi única secuela de estos 50 km ha sido una ampolla en un dedo del pie… ¿por qué es SIEMPRE en el izquierdo?

Este fue mi último fondo, y por suerte terminé bien, muy entero y tranquilo. Me da mucha confianza para la Espartatlón, el último viernes de este mes…

Publicado el 13 septiembre, 2014 en Entrenamiento, Espartatlón III semana 51, fondo, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, running, Spartathlon. Añade a favoritos el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Bueno Martin, hoy es domingo y aprovecho para escribirte dos líneas, desearte lo mejor en este empeño y sueño espartano, que todo salga como han planeado y llegues a esta meta. Quiero decir con sentimiento fraternal que ya ganastes Ganastes a tus padres, a tu entrenador, a tu amigo Nico y a quien más te acompaña fisica y espiritualmente. Todos los pocos de la marea humana, que te queremos, sabemos que ya ganastes, has hecho un esfuerzo descomunal en solitario para presentarte en este desafío. Esto es ganar, el poder demostrar que los sueños hay que lucharlos y que no hay dificultad en la recta que no pueda saltarse y que la recta brille en la vida de cada uno. Llegar es importante por muchas razones y por cuestiones estadísticas, pero partir es mucho mas y lo has logrado. Éxitos campeón y aplauso para todos los que te acompañan y ayudan. Juanca.

  2. ¡Gracias, Juanca! Me emociona mucho te apoyo. Siento que llegué… pero igual quiero completar la carrera. ¡Abrazo!

  3. martin si bien no nos conocemos, soy un seguidor de tu blog diario, la verdad enorme lo que estas haciendo, te he visto en varias carreras, con tu grupo, recuerdo en el palmar saludarte y desearte suerte en tu meta. te mando un abrazo grande deseandote q te vaya barbaro en atenas, no dudo que asi sera gonzalo

  4. ¡Gracias, Gonzalo! Te devuelvo el abrazo, con creces.

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