Semana 47: Día 329: Cambiar un vicio por otro

Conozco mucha gente que tenía sus vicios y que los cambió por una vida sana. Y no fue que únicamente adquirieron hábitos saludables, sino que vivieron el entrenar con la misma pasión que aquello que los destruía.

“Yo me dedicaba a fumar”, escuché decir a mi amigo Juanca Bertram, quien hoy dejó el cigarrillo bien atrás y está intentando participar de todo el circuito de Salomon. Su historia resume la de muchos que nos dedicábamos a cosas destructivas y que ahora pusimos nuestra pulsión en correr. En mi caso yo vivía para comer, y durante varios años de mi vida lo único que realmente me apasionaba eran los cómics. Si no me hubiese vuelto vegetariano probablemente hubiese terminado rodando más que corriendo, pero haber abandonado McDonald’s fue un gran cambio en mi dieta.

Me faltaba la parte del deporte, algo que eventualmente llegó. Y mientras antes me preocupaba por estar al día leyendo cómics y haciendo crecer mi colección, de a poco iba cambiando mi cuerpo y mi cabeza con el running. Lo que me pasó ahora, de vender mis historietas y financiar con eso el viaje, es algo que jamás me hubiese imaginado. Pero el largo proceso de dejar de identificarme con los superhéroes y empezar a sentirme como un corredor me llevó a donde estoy ahora.

Probablemente haya algo más profundo y difícil de interpretar para mí, pero evidentemente tengo alguna energía que antes ponía en ser un coleccionista de libros y revistas y ahora ser un coleccionista de carreras y logros. He tenido tenido mis períodos de abstinencia, por supuesto, tanto en una actividad como en la otra. Ni siquiera podría decir que comer golosinas y leer cómics me hacía un daño visible, pero sí puedo afirmar que eso se llevaba muchísimo de mi atención, y que claramente llegó un punto en donde tuve que elegir una u otra.

Por suerte conozco a muchas personas que decidieron cambiar un vicio por otro, y ese reemplazo fue el deporte. Yo siempre la tuve mas fácil porque en lo mío no había un químico o substancia aferrándose a mi cerebro, sino que era simplemente yo aferrado a una colección interminable de revistas de Superman y compañía. Hoy pude soltarles la mano, como también dejé la mayonesa y los alfajores, y no lo viví como una obligación, sino como parte natural y fluida de un proceso mucho más sano.

Publicado el 22 agosto, 2014 en http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, mente, motivación, running, salud. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Felicitaciones Martín. Nunca es tarde…el esfuerzo vale la pena. Pero depende de uno. La salud no puede comprarse. Se construye o se destruye un poco todos los días. El correr es magia y salud, no importan los tiempos, importa la actitud. Y esto es lo que hace brillar a cada uno. Lo mejor en tu próximo desafío. Ya ganastes. Abrazo Juanca.

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