Semana 42: Día 292: Un año en el microcentro

Me acabo de dar cuenta de que cumplí un año desde que me mudé a este departamento. Aprendí a quererlo, y me di cuenta que si lo tengo ordenado o desordenado responde a mi estado de ánimo. ¿Ordenarlo me pone de mejor humor, o si estoy anímicamente bien lo tengo cuidado? No lo sé.

Lo primero que me llamó la atención de esta zona eran los arreglos que estaban haciendo en las calles y veredas, convirtiendo algunas en semi-peatonales. Era realmente complicado caminar. 52 semanas después, San Martín está casi totalmente transitable, pero el desorden (perdón, las obras) sigue para el lado de Maipú y más allá.

Lo segundo con lo que me encontré fue no saber dónde estaban las verdulerías o las dietéticas. Me costó ir descubriéndolas, viendo dónde me asesinaban con los precios y en qué locales podía encontrar lo que un vegano ultramaratonista necesita para seguir avanzando. Ahora ya sé para qué lado encarar cuando tengo que abastecerme, y a dónde ir para pagar de más (en el caso de estar apurado). Igual, como vegano, sigo prefiriendo hacer compras en el Barrio Chino, aunque no me queda cerca.

Lo tercero que descubrí de esta zona es lo alborotada que es de 9 a 19 horas, el bullicio que hay en la zona de los bares por la noche, y cómo los sábados y domingos quedan todos los locales cerrados y casi ningún alma por las calles. Detesto caminar por Florida porque me quemaron la cabeza con el “Cambio, cambio, change money, troco reales”. Prefiero caminar de más y evitar a los ochenta “arbolitos” que hay por cuadra. Pero el ritmo de vida acá me sigue pareciendo raro, incluso un año después. ¿Cómo puede ser que la pizzería de la esquina cierre a las 18:30? Les debe ir muy bien.

Es lindo mirar atrás y ver la etapa oscura y triste que dejé atrás. No sé si encontré mi centro en este monoambiente, pero hice una movida por mí mismo y siento que me salió bien. Estoy mejor que hace un año y un mes, y mi proceso de tener mi propio espacio y recuperar mi vida comenzó luego de mi Maratón de Río de Janeiro, cuando volví a Buenos Aires y me esperaba este modesto departamento.

Publicado el 16 julio, 2014 en Ciudad de Buenos Aires, Espartatlón III semana 42, mudanza. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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