Semana 41: Día 282: Cadena maratonista

No tengo muy planificada mi vida post Espartatlón. No sé cómo me va a pegar a nivel emocional, tampoco tengo muy en claro si mis piernas van a ser utilizables después de estar un día y medio corriendo (o lo que me dé el físico). Solo sé que si viajo con amigos voy a querer escaparme a alguna isla por unos días. Y si solo sale viaje familiar con mis papás… probablemente también.

Esto de viajar a Europa hizo que me perdiese un par de ediciones de la Maratón de la Ciudad de Buenos Aires, sin lugar a dudas mi carrera favorita del calendario. ¿Por qué prefiero correr sobre el asfalto, entre el concreto, en lugar de en la montaña, en los médanos, en el bosque? No tengo ni idea. Será que siempre puse la maratón en un pedestal, y cuando la corrí por primera vez, no me decepcionó. Será que haciendo esos 42 km con 195 metros comprendí lo que era ser un corredor, el resultado del entrenamiento y la planificación de carrera. Será que soy una rata de ciudad y que transitar sus avenidas sin interrupción de los coches es lo más cercano a un triunfo que podré sentir. Por ahí es todo eso y por ahí nada que ver. Lo que sí puedo afirmar es que cada vez que participé lo disfruté enormemente.

La edición de 2014, para mí, estaba absolutamente fuera de discusión. Pero me enteré que Javier, compañero de Puma Runners, la va a correr por primera vez. Y me acordé de aquella maratón en la que debuté, en 2010, y cómo me incentivó otro compañero (que siguió su propio camino), llamado Walter. Yo valoré enormemente que él me acompañara, así que me la jugué, después de pensarlo varios días, y le ofrecí a Javier correrla con él. En algún punto es una subestimación hacia él o una sobreestimación hacia mí: creo que puedo correr 246 km y dos semanas después hacer 42 km al mismo ritmo que él, sin retrasarlo. Veremos.

Desde el año pasado estoy prefiriendo las carreras en las que acompaño a un amigo más que las que me mato por mejorar tiempos y posiciones. Creo que viví todo lo que tenía por vivir. Nunca soñé con el podio y aunque siempre estuve bastante lejos de él, mi principal preocupación era mi marca personal. Creo que uno puede superarse infinitas veces, y más allá de la autosatisfacción, queda ahí. Veo más enriquecedor estar ahí para un amigo, aconsejando, dando aliento. Es completar el círculo: yo disfruté mucho mi primera carrera, me gustaría que alguien a quien aprecio viva algo parecido. Seguramente, en unos años, él también pueda pasarle la antorcha a otro corredor que esté debutando en esa distancia. Como me pasó a mí, le pasará a él, y así, armando una cadena maratonista hasta el infinito, y más allá…

Publicado el 6 julio, 2014 en Espartatlón III semana 41, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, maratón, motivación, running. Añade a favoritos el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. juli Bunader

    A mi me incentivo Javier a a notarme asi que seremos 3 !!!!

  2. Me sumaría, pero tengo miedo que nos raje del “equipo” en plena carrera Juli 😛

  3. ¡Sos el más celoso y posesivo que conozco!

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