Semana 39: Día 270: ¡Zapatillas nuevas!

Ayer me compré un par de zapatillas Puma, modelo Faas 500 TR. Como ya comenté en varias oportunidades, tengo un descuento con esta marca, pero no me casaría con ella si no fueran buenas. Tuve malas experiencias por haber elegido el calzado incorrecto, pero en los últimos tiempos encontré la versión que se ajusta mejor a mi trabajo.

Y ahí radica el problema con el que me encontré: los modelos de zapatillas pasan de moda y dejan de hacerse. Sabía de marcas como Nike que lanzan calzados exclusivos, que después no van a volver a fabricar. Entonces algunos “fanáticos” se compran varios pares, porque después, como todo lo que se vuelve inconseguible, aumentan de precio. En mi caso tuve muy buenos resultados con las Puma Nightfox. Mi último calzado, el que estoy abandonando ahora, lo conseguí en un Outlet, porque ya habían sido reemplazadas por las Trailfox. Ahora tengo menos chances de encontrarlo que nunca.

Mi intención era encontrar unas zapatillas que me sirvan para correr largas distancias, además de carreras de aventura (tengo una el próximo domingo, en El Palmar). También estaba con ganas de probar algo más liviano, a ver si siento alguna diferencia. En el local me recomendaron las TR, y habiéndolas usado solo dos veces… no puedo decir mucho. Sí que son cómodas, me gustaron más que las Faas 1000 y que otros modelos. Realmente a mí me interesa la comodidad y si son funcionales. La cuestión estética me importa muy poco. Cada vez vienen más coloridas, con más azules y naranjas, con líneas verdes y amarillas… o sea, incombinables con cualquier prenda. Pero bueno.

En este nuevo calzado empecé mi experimento de no usar más el realce en el talón, que (intuyo) me trajo tantos problemas en el metatarso. Todavía me duele, y creo que la zona estará sensible un tiempo más. Ahora me quiero concentrar en hacer mucha distancia y llegar lo mejor posible a la Espartatlón. Corregir mi postura y mi zancada seguro hubiese ayudado, pero no siento que esté a tiempo. Si no meto fondos y lo hago cómodamente, temo no llegar tan bien preparado. Me siento capaz de terminarla, cada entrenamiento me da más seguridad. Me gustaría corregir mi asimetría, pero empecé a verlo como un objetivo para después de septiembre. Tengo tiempo, y creo que han habido corredores que han llegado a Esparta con un físico menos trabajado que el mío. Si ellos pudieron, ¿por qué una diferencia de milímetros entre una pierna y la otra me lo va a impedir?

Estas zapatillas fueron un regalo de mi main sponsor, el matrimonio Casanova, que además me va a acompañar en el viaje a Europa. A ellos les debo mucho, y espero que no me pidan que se los devuelva de inmediato. Me ofrecieron cubrir mi calzado desde acá hasta la llegada a la meta en Grecia. Si estas TR andan bien, quizá me compre otro par para tener de backup. Si en algo no podemos escatimar los corredores, es en zapatillas. Y en el caso de los ultramaratonistas que las quemamos tan rápido, menos todavía.

Publicado el 24 junio, 2014 en calzado, Entrenamiento, Espartatlón III semana 39, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, running, Spartathlon, zapatillas. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Muy buenas esas zapatillas, ahora yo no las veo por acá hace mucho tiempo. Yo me dedico a la venta de ropa por mayor y en un momento se vendían mucho.

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