Semana 39: Día 267: Un difícil fondo de 70 km

El reloj despertador sonó a las 3:30 de la mañana. No me demoré en levantarme, quería enfrentarme a este fondo de 70 km y ver qué pasaba con mis dolores en el pie. Me esperaba una jornada muy dura.

Me abrigué, desayuné y preparé la mochila. Afuera estaba más fresco de lo que me imaginaba, así que volví y me puse un discreto buzo color amarillo fluo. Los boliches y bares todavía estaban rebosantes de personas divirtiéndose. Yo también me divertía, a mi modo.

Mi mayor preocupación hoy es el dolor que siento en el metatarso. Estoy empezando a preguntarme en qué momento debería decir “hasta acá llego” y consultar a un especialista. Siempre está la esperanza de que me voy a acostumbrar, de que el cuerpo se va a acomodar al realce en la plantilla, pero hasta ahora todo ha sido correr contra el dolor. Vengo aguantando, pero mi incógnita era hasta cuándo.

Después de desayunar me tomé un Keterolac sublingual (analgésico no esteroide) y me unté el pie con Voltaren. Corriendo los primeros kilómetros no sentía nada, solo la presencia en el metatarso de algo que no andaba bien. Pero el dolor estaba bloqueado. Ojalá hubiese durado toda la mañana, pero no tuve tanta suerte. Llegué a mi primera mini-meta en el kilómetro 8, el bebedero en Belgrano, y la molestia se hacía sentir. Leve, un 4 sobre 10.

Por supuesto era de noche, y siendo la madrugada del viernes al sábado, tenía cierto temor de que un conductor alcoholizado me pasara por encima. Correr distancias tan largas, sobre todo sin música, activa mi imaginación, y entre las cosas en las que pienso está mi propia muerte, que suele ser espectacular, con un dejo de “qué pena, era un chico tan deportista, tenía la vida por delante”. No suelo pensar que muero de viejo, supongo que no es tan interesante eso.

A medida que avanzaba, el dolor iba en aumento. Quizá siempre había estado ahí, solo que iba dejando de estar enmascarado por analgésicos. Como fue siempre mi estrategia, cada 5 kilómetros tomaba un pinole alternado con agua. Ya tengo ubicados bebederos y canillas donde abastecerme, y así obtener autonomía mientras corro.

En provincia iba dudando si corría hasta el Hipódromo y le daba 10 vueltas, para así completar los 70 km, o si me iba hasta Tigre y volvía a Acassuso, como para dar solo 4 o 5 vueltas. Lo dudé, iba pensando en eso (en lugar de terribles accidentes en los que quedo en coma o muero) como para no pensar en mis molestias. Con el paso de los metros, el dolor fue desapareciendo. ¿Costumbre, o el Keterolac haciendo efecto? Cómo saberlo… pero correr sin dolor es un alivio muy grande, y no hablo a nivel de sensibilidad ni físico, sino mental. Es por fin relajarme y dejarme ser.

Me animé a ir hasta Tigre, corriendo en la calle lindera a las vías del Tren de la Costa. Mi ritmo era tranquilo, no quería apurarme. Los minutos (y los kilómetros) pasaban, de a poco el cielo se iba aclarando. Llegué a la estación fluvial de Tigre y alguien muy original me gritó “Run, Forest”. Fui derecho al monumento al remero. Como la vivo remando, siento esa estatua como un homenaje a mí mismo. Era el kilómetro 33, todavía me faltaba un poco más de la mitad.

Mi bienestar no fue eterno, para el kilómetro 40 estaba con dolores bastante fuertes en el metatarso. Descubrí que frenar, aunque sea 30 segundos, me relajaba, y después podía arrancar sin molestias. Por eso aproveché cada ocasión en que tenía que tomar agua o pinole para parar, quedarme quieto un instante, y seguir. Esa fue mi estrategia para el resto del fondo.

Decidí hacer lo que llamamos la “vuelta larga” al Hipódromo. En lugar de subir por Perú, cruzar la vía y llegar al punto donde nos juntamos siempre los Puma Runners, opté por trepar la cuesta de Roque Sáenz Peña y rodear tooooodo el Hipódromo. Así, en lugar de ir bien directo, sumé varios kilómetros y llegué a donde se juntaban mis compañeros a las 9:15 de la mañana, con 49 kilómetros encima.

Dejé la mochila, lo que siempre es un alivio (sobre todo cuando cargás 4 botellas de 470 cc de Gatorade (llenas de pinole y agua) y me puse en marcha para esas últimas vueltas. Pensé mucho en si me tomaba otro Keterolac o no. Si bien el dolor era fuerte, iba y venía, y estaba dentro de lo tolerable. Fue mucho peor cuando sentí que aparecía una ampolla en un dedito del pie izquierdo. Eso era mucho más incómodo. Cuando ya no lo soporté más, aproveché que tenía asistencia y me la reventé. Me puse una curita y seguí.

Esos últimos 20 km los pude hacer acompañado. Fueron cuatro vueltas, las cuales estuve solo únicamente en la tercera. Es duro estar ahí, sin nadie con quien charlar, que te distraiga. Tener a una persona con la que conversar me ayudaba a que todo se pasara rápido. En la última vuelta, esa ampolla que me había reventado reapareció, con más dolor. Fue todo bastante agónico, con dolor de metatarso sumado, pero pude terminar. Por suerte, Marcelo me acompañó y me hizo más amenos esos últimos 5 km. Cuando terminé pegué un grito que contenía mucho alivio, como cuando Messi hizo su gol contra Bosnia. Supongo que él no tenía dolor en sus pies, pero sí estaba fastidiado y por fin pudo exteriorizar toda su frustración. Sí, es mi blog y yo me comparo con Messi. Usted también puede hacerlo en su propio blog.

Es curioso cómo puede estar corriendo con dolores de distinta índole, y al frenar después no podía ni caminar. El metatarso me molestó por varias horas, pero lo peor era esa ampolla. Me puse doble media para prevenirlo… ¿qué falló? Pareciera difícil pensar en correr otros 174 km así y terminar la Espartatlón, pero mientras estuve en movimiento, todo estaba dentro de lo tolerable. Estoy un poco frustrado, porque a nivel físico me siento excelente. No tengo problemas con el aire, ni a nivel muscular. Podría correr todo el día. Pero estos dolores me la complican más de lo que me esperaba.

Terminar estos 70 km en 7 horas con 9 minutos, venciendo al dolor, se sintieron como un triunfo. Me hizo falta mucha concentración y determinación. Por suerte tengo de eso, pero… ¿me aguantará 29 horas más?

Publicado el 21 junio, 2014 en determinación, dolor, Entrenamiento, Espartatlón III semana 39, fondo, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, running. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: