Semana 37: Día 256: Recuperar la libertad

¿Sabés lo bueno de tener un blog que se actualiza todos los días? Podés mirar atrás y ver qué estabas haciendo, por ejemplo, un año atrás.

Exactamente el 10 de junio de 2013 yo corría la media maratón de Mizuno, un evento con una organización que dejaba bastante que desear (rarísimo, siendo que TMX hace unas carreras impresionantes). Los chips se entregaban una hora antes de la largada, el recorrido no era muy agradable (parte en Vicente López, parte en lo más feo y gris de Capital, unas vueltas en rulo muy molestas) y yo venía de una de las etapas más horribles de mi vida.

Quizá no lo sabía en ese momento, pero mi relación con mi ex, con quien convivía, me había dejado muy golpeado y deprimido. Esa amargura me alejó de mis amigos y me hizo posponer muchas cosas que en el fondo me hacían bien. Cortar con la convivencia significó una serie de sacudones muy fuertes, porque pasé de alquilar (a medias) un hermosísimo y luminoso departamento en Colegiales, con un perro y un gato, a no tener residencia fija. Consideré volver a Banfield, dormí en el futón cama de mi hermano Lucas, y aterricé en lo de mi prima Vero, alternando una cama con un colchón en el piso, dependiendo de si la habitación extra que tenía estaba alquilada para extranjeros o no. Fueron unos meses convulsionados en los que maravillosamente todo terminaría saliendo bien, pero pusieron mi vida patas para arriba.

Y creo que yo necesitaba todo eso. Me hacía falta el caos de la libertad, algo que había perdido. No es que mi ex me la hubiese quitado, sino que yo la entregué como si nada. Me inscribí en esta media maratón a último momento, porque hacía rato que no participaba por mis medios de carreras. Todo era planeado con mi ex, si no, no iba. Así que inscribirme fue como un acto de liberación, poder volver a ser impulsivo y dejar de pensar todo en función de otra persona. La corrí relajado, acompañando a mi amigo Lean, sin preocuparme por el reloj, ni por hacer marca. No fui a mi ritmo, es cierto, pero no necesitaba eso. Quería compartir mi “regreso” con amigos.

No creo que mantenga este blog más allá de la Espartatlón de este año. Si bien estas reseñas terminaron siendo diapositivas de mi vida en estos últimos cuatro años, siento que son parte de un proceso que tiene que terminar. Ahora mi vida pasa por entrenar duro y reportarlo. No deja de ser un desafío, lo cual en el fondo divierte, pero aunque sea útil llevar este registro, también necesito relajarme. Es otro de los pequeños precios de la libertad. Todo cambia, y lo mejor es que a veces es para mejor. Ese es el destino de mi vida: mejorar. Ya vi que lo estuve haciendo desde que empecé con este proyecto, y tenga o no tenga un blog diario, eso es algo que lo voy a mantener por muchos años más.

Publicado el 10 junio, 2014 en determinación, Espartatlón III semana 37, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post, media maratón, running. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

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