Semana 36: Día 251: 50/50/50

Creo que de todos los posts que escribí en mi vida, este debe tener el título más confuso.

No me inyectaron el suero del supersoldado. No me bañaron en radiación gama, ni tampoco me mordió una araña modificada genéticamente, ni me bañé en rayos cósmicos. Mis padres no me pusieron en una cápsula cuando era un bebé para lanzarme al espacio, ni una raza intergaláctica me dio un anillo para proteger mi sector. No tengo el origen de un superhéroe (que por lo visto reflejan en su mayoría el desarrollo de la investigación atómica o la conquista del espacio). Sería imposible replicar sus comienzos en la vida real. Ni siquiera podría ser Batman, quien entrenó su mente y su cuerpo desde los 8 años… a expensas de una fortuna familiar multimillonaria.

Yo solo puedo ser la mejor versión de mí mismo. Puedo entrenar duro y, en todo caso, convertirme en un espartatleta… que no es poco. Parte de ese camino, por fortuna, no es juguetear con elementos radioactivos, ni compuestos químicos, ni mucho menos lanzarme al espacio. En mi caso requiere largas sesiones corriendo y entrenando mis músculos, comiendo lo que mi cuerpo necesita y focalizándome en una meta ardua y difícil de alcanzar.

Lo que me toca ahora es correr 50 km mañana, que lo haré lo más temprano posible. Después, el sábado, otros 50 km, y el domingo otros 50 km. Según mi entrenador, eso nos pondría muy cerca del objetivo.

¿Por qué temprano a la mañana? Quizás el día más flexible es el viernes, pero tampoco quiero estar 5 horas corriendo dentro del “horario de oficina”. El celular va a sonar y no voy a poder concentrarme. Si bien 50 km no es una distancia desconocida para mí, requiere un esfuerzo importante. Como voy a correr solo, seguramente tenga que usar mi mochila, y quiero estar lo más cómodo posible.

El sábado a las 11 de la mañana es el cumpleaños de mi ahijado, así que quiero hacer el fondo como para estar a las 10 en mi casa. Eso me obliga a salir a las 5 de la mañana, o sea que como máximo me puedo levantar a las 4:30… Y así el día se va complejizando. El domingo también tengo un compromiso familiar pero al mediodía. De todos modos necesito liberarme temprano, así que tengo por delante tres fondos de ultramaratón que arrancaré de noche y terminaré por la mañana, lejos todavía de la temperatura máxima del día.

Ya me calenté el maíz para hacerme pinole. Voy a resolver el tema del agua con el bebedero que hay en Figueroa Alcorta, casi llegando a Juramento, y los de la costanera de Vicente López. Con una botella vacía me iré sirviendo agua.

Y bueno, daré lo mejor de mí, a la espera de que esto me sirva para seguir mejorando. El lunes les cuento…

Publicado el 5 junio, 2014 en determinación, Entrenamiento, Espartatlón III semana 36, fondo, http://schemas.google.com/blogger/2008/kind#post. Añade a favoritos el enlace permanente. 9 comentarios.

  1. Nunca te rindas…suerte. Juanca.

  2. dia a dia sigo tu blog, leyendo anecdotas y experiencias que me ayudan mucho en mis entrenamientos, realmetne despierta admiracion, si bien entreno fuerte tambien, mis objetivos son mas terrenales, te deseo lo mejor en tu proxima meta en grecia, saludos gonzalo

  3. Bien Martín. Te acompaño en el entrenamiento. Lo que escribís me sirve mucho para mejorar todos los días en el entrenamiento y en la comida. Suerte y a disfrutar del fin de semana. Abrazo
    Javier

  4. Que Grande Martín!!! Fuerza papa!!!

  5. ¡Gracias, Gonza! Me alegro serte de ayuda…

  6. ¡Gracias, Gonza! Un orgullo serte de ayuda.

  7. ¡Me alegro mucho, Javier! ¡Abrazo!

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